sábado, 15 de noviembre de 2014

México: Narcorrepresión y corrupción

Ayotzinapa devela no solamente la narcorrepresión. También devela la corrupción del Estado mexicano.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Jesús Murillo Karam, Procurador General de la Republica en México ha informado que un grupo de 43 personas fue llevado a un tiradero de basura en el municipio de Cocula, Guerrero, y allí masacrado. Sus restos carbonizados fueron destrozados, metidos en bolsas de basura y tirados a un río. No puede saberse a ciencia cierta si son los 43 normalistas de Ayotzinapa,  porque no hay pruebas de ADN aún. Pero todo apunta a que sí son ellos. Para la PGR no fue un crimen de estado, sino una decisión de José Luis Abarca, presidente municipal de Iguala y de su esposa, quienes coludidos con el narcotráfico ordenaron el crimen. El gobierno mexicano pretende encubrir la descomposición que embarga al Estado en México. Desde tiempos de Calderón (2006-2012) la PGR sabía que los padres y hermanos de la esposa del alcalde de Iguala eran narcotraficantes. El problema no es solamente del  depuesto gobernador Aguirre de Guerrero, de los “chuchos” (la corrupta corriente que dirige al PRD), sino también del gobierno federal. Con el 67% de los municipios controlados o influenciados por los distintos cárteles del narcotráfico, y la penetración a nivel federal del crimen organizado, lo sucedido en Ayotzinapa no solamente es un crimen de estado.  También es narcorrepresión.

México en la historia de una violencia institucionalizada

Detrás de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de  #AYOTZINAPA se esconde esta secuela de crímenes en donde una vez más la violencia institucionalizada se convierte en instrumento de control y gobernabilidad. Lo sucedido con los estudiantes mexicanos entra en la estructura de una cultura de la violencia armada entendida como método de resolución de conflictos de origen socio-político-económico.

José Toledo Alcalde[1] / Especial para Con Nuestra América

Como parte de este colectivo denominado humanidad pienso y repienso, siento y resiento el inhumano drama, y no menos desconcertante desaparición, de los 43 estudiantes de la escuela normal Ayotzinapa, en la localidad mexicana de Iguala de la Independencia (en náhuatl: yohualcehuatl, ‘donde serena la noche’) , municipio de Tixtla de Guerrero (en náhuatl: textli, tla, ‘masa de maíz, locativo’ ‘en la masa de maíz’). Cómo no considerar a los 70 mil muertos y 20 mil desaparecidos resultado de la guerra contra el narcotráfico mexicano en tiempos de Felipe Calderón (2006-2012), otras fuentes hablan de 150 mil muertos.[2] Cómo no mencionar a los miles de migrantes que, atreviéndose a cruzar el muro, mueren bajo la inclemencia del desierto o de las hordas criminales ávidas de dinero y poder. Como si fuese poco toda esta pesadilla, una vez llegados a USA -como destino de sus sueños0 sufren las consecuencias del estigma de la “ilegalidad”. Tanto el cruel hecho en Iguala como los padecimientos del éxodo  forzado, nos coloca en la disyuntiva, ¿qué de humano podría existir en el uso de la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, como método de control y gobernabilidad?

Brasil: La gran división

La agresividad de los grandes medios, la desesperación que llevó a algunos a incurrir en actos probablemente delictivos, se basa en el interés de la gran burguesía por recuperar el control pleno de la economía y conseguir ganancias extraordinarias con las privatizaciones por realizar.

Boaventura de Sousa Santos / Página12

Las elecciones de Brasil llamaron la atención de la comunicación social en todo el mundo. En gran medida, hubo una cobertura hostil para la candidata Dilma Rousseff que fue celosamente seguida por los grandes medios brasileños. El paroxismo del odio anti Partido de los Trabajadores (PT) llevó a una revista de gran circulación, Veja, a dirigirse por una vía probablemente delictiva. El diario The New York Times nunca se refirió a la candidata del PT sin caracterizarla como “ex guerrillera”. Con la misma inconsistencia de siempre, no se le ocurriría a ese periódico –ni a tantos otros que siguen su línea– referirse a Angela Merkel como “ex comunista”, a Barroso como “ex maoísta” o al presidente de China como “el comunista” Xi Jinping.

La “Carta de Jamaica”

La semana pasada, una noticia captó la atención de los medios de comunicación: en Ecuador fue hallado un documento en español que corresponde a la Carta de Jamaica, de Simón Bolívar. Se conocía de ella en la versión en inglés, pero no en español, de modo que el hallazgo tenía una importancia especial.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

A Quito llegó una comisión venezolana encabezada por el exministro de Cultura de Venezuela, el historiador Pedro Calzadilla, la misma que constató la autenticidad y veracidad del texto. Por ello, el Presidente Nicolás Maduro anunció la existencia del documento e, incluso, dijo que solicitaría al presidente Rafael Correa la presentación de esa Carta en la próxima reunión de presidentes de Unasur.

De lo que hasta hoy conocemos, el texto en español es atribuido al secretario de Bolívar, que era Pedro Briceño; pero falta en el original la última página con las firmas sobre el documento. Sin embargo, su autenticidad está garantizada. De modo que el hecho de que en Ecuador se haya encontrado ese texto, reviste tanto una significación simbólica como histórica.

Gaspar Jiménez Escobedo: Miami, este muerto no es mío

Los Cinco, como se les conoce internacionalmente a los antiterroristas cubanos, arriesgaron sus vidas para salvar la de otros; se ofrecieron a tamaña tarea, porque en Miami los terroristas caminan libres y desde ahí fraguan sus atentados contra la Isla. Uno de esos ha sido Gaspar Jiménez Escobedo, quien falleció el pasado 29 de octubre.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América

Orlando Bosch, Gaspar Jiménez Escobedo y Guillermo
Novo: autores intelectuales y materiales de numerosos
atentados terroristas contra Cuba.
Ignacio Ramonet le preguntó a Fidel Castro hace ocho años, para el libro Cien hora con Fidel: “Usted me dijo antes que, inmediatamente después del triunfo de la Revolución, “empezaron las conspiraciones”. ¿A qué se refería?”. Parte de la respuesta del Comandante fue: “…Nuestro país ha sido objeto de la más prolongada guerra económica de la historia, y de una incesante y feroz campaña de terrorismo que dura ya más de 45 años”. 

De esa feroz campaña terrorista contra los dirigentes, el pueblo e instalaciones cubanas los grandes medios al servicio del Imperio no informan. Ahora que en Estados Unidos el diario The New York Times pidió en su editorial del 02 de noviembre el canje de presos entre Estados Unidos y Cuba, otros medios reaccionarán; y así el tema habrá salido a la luz, por parte de quienes lo han estado silenciando por más de quince años (tampoco sería extraño que la extrema derecha de Miami acuse de comunista al The New York Times).

De la jauría derechista

La democracia con adjetivos transita caminos novedosos en América Latina. Nunca aconteció algo igual. Identifiquémosla: socialista, bolivariana, ciudadana, plurinacional, populista, progresista… ¿Interesa debatir cuál sería “la más avanzada”, o subrayar que todas se impusieron en las urnas, impulsando proyectos de transformación social que van dejando atrás épocas menos afortunadas?

José Steinsleger / LA JORNADA

Augusto Pinochet Molina, nieto del
dictador chileno, anunció la creación de
un nuevo partido político en Chile.
Impredecible y complejo, el reacomodo de las fuerzas políticas y económicas a escala global, sugiere la necesidad de apuntalar las conquistas alcanzadas. Por consiguiente, triunfos electorales como los de Brasil, Bolivia y Uruguay ameritarían ponderaciones menos mezquinas que su aparente carácter “pírrico”. A más de otros procesos similares que asoman en el horizonte (Venezuela, Ecuador, Argentina), que podrían entrar en una etapa de “amesetamiento” a causa de la crisis económica mundial.

Pero lo inusitado radica en las potencialidades emancipadoras de los procesos que, desde América del Sur, transmiten fuertes mensajes democráticos a los más castigados de México y América Central. Cuadro multicolor, en suma, que empieza a dar cuenta de multifacéticas realidades sociales, y de alianzas políticas dispuestas a encauzar reclamos, reivindicaciones y derechos soterrados en 200 años de frustraciones republicanas.

Marx habla sobre los 25 años de la Caída del Muro de Berlín

No puedo dar los detalles precisos, sino simplemente hacer saber que recibí esta carta. Con mi pobre alemán me permití hacer la traducción, y como creo que esto es muy importante, hago circular el texto de marras en su versión española.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Después de la caída del muro, la explotación y la
injusticia social siguen campeando en el mundo.
Trabajadores del mundo:

Las fuerzas de la derecha internacional festejan alborozadas estos 25 años de la Caída del Muro de Berlín. Pero se equivocan. ¿Qué festejan en realidad? ¿El fin del socialismo?

La historia, contrariamente a como dijo ese apologista del sistema de apellido Fukuyama hace algunos años atrás, no ha terminado. ¿De dónde saldría tamaño disparate? La historia continúa su paso sin que sepamos hacia dónde va. Hoy, sin temor a equivocarnos, dadas las características que ha tomado el sistema capitalista internacional, perfectamente podría estar dirigiéndose hacia la aniquilación de la especie humana, dado el afán de lucro imparable que lo alimenta, y que bien podría llevar al holocausto termonuclear de activarse todas las armas de destrucción masiva que existen sobre la faz del planeta. O también, dado ese afán insaciable de obtención de ganancia que no puede eliminar, a la destrucción del planeta por el consumo irracional que se está llevando a cabo.

Cambio de época: a 25 años de la caída del Muro de Berlín

Sí, cayó el Muro de Berlín y se acabó su ignominia, pero quedan varios en pie, solo que blindados por el silencio cómplice del pensamiento dominante y su enorme aparato propagandístico al servicio del capital.

Atilio A. Boron / PLED

1989: caída del Muro de Berlín.
El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Poco después el contagio o efecto dominó derrumbaría ya no muros sino a los regímenes supuestamente socialistas erigidos como resultado de la nueva constelación geopolítica emergente a fines de la Segunda Guerra Mundial hasta que, entre fines de 1991 y comienzos de 1992, el proceso culminaría con la desintegración de la Unión Soviética. Estos acontecimientos dieron lugar a eufóricas declaraciones por parte de gobernantes, políticos, periodistas e intelectuales del mal llamado «mundo libre»: fervientes promesas de paz y prosperidad se escuchaban en Washington, Bonn, Londres y París, las que en el asfixiante clima neoliberal de los 90 se repetían hasta el hartazgo en América Latina y el Caribe.

¿La forma de los muros que vendrán?

Muchos son los muros nacidos, crecidos e invisibilizados tras la demolición de la frontera entre las dos Berlín…

Iroel Sánchez / Cubahora

El muro en Palestina: una afrenta a la dignidad humana
que Occidente ignora deliberadamente.
Durante una visita a México, poco después de caer el Muro de Berlín, un periodista preguntó a Fidel qué pensaba sobre el acontecimiento del que acaban de cumplirse veinticinco años. “Estoy contra todos los muros, incluyendo el que está levantando aquí en Estados Unidos”, respondió como un rayo quien —según un libro muy de moda por entonces— vívía su “Hora final”.

Una década después, el escritor Eduardo Galeano llamaba la atención sobre los muros nacidos, crecidos e invisibilizados tras la demolición de la frontera entre los dos Berlín: “Poco se habla el muro que los Estados Unidos están alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla. Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de Berlín”.

En Kobane se defiende mucho más que la identidad kurda (I)

Kobane, la ciudad del norte de Siria, fronteriza con Turquía, se ha transformado en las últimas semanas en el epicentro de los combates que han emergido desde el inicio de la ofensiva de la organización terrorista sunita Estado Islámico (EI) en Irak y Siria.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

A Miguel Guaglianone, hermano y compañero de luchas y de sueños

Kobane (Ayn al-Arab en árabe) es una ciudad de alrededor de 50 mil habitantes de mayoría kurda (90% de la población) que está situada a menos de un kilómetro del límite territorial entre Siria y Turquía. La dimensión de los combates y el heroísmo del pueblo kurdo que habita la ciudad, en particular de las Unidades de Protección Popular (YPG), brazo armado del Comité Supremo Kurdo del Kurdistán Sirio,  y de sus mujeres, que forman parte de las Unidades de Protección Popular (YPJ),  han dado a conocer una acción que se ha comenzado a denominar como el “Stalingrado del Medio Oriente.

Sin embargo, tras bambalinas, las acciones en Kobane son expresión de la multiplicidad de factores que están presentes en el conflicto del Medio Oriente, los intereses de los países que participan directamente en las acciones y de las potencias que han intervenido militarmente  en los hechos.

'Good bye', Obama

Uno no se ve envejecer, o lo nota tan sólo de repente en las fotos del pasaporte —cinco o seis años después— cada vez que nos toca renovarlo.

Héctor Abad Faciolince / El Espectador (Colombia)

Barack Obama vive uno de sus peores momentos
como mandatario de los Estados Unidos.
En cambio al presidente Obama lo hemos visto encanecer día tras día ante nuestros ojos y es posible que en dos años, cuando termine su mandato, lleguemos a verlo completamente peliblanco. Es verdad que todavía, si sube o baja escaleras, mantiene sus zancadas alegres de muchacho, y que su cuerpo espigado conserva aún la figura atlética de hace seis años. Pero algo en el gesto y en la actitud delata el paso del tiempo y el peso de las infamias. Buena parte del Establishment norteamericano no ha podido tragarse nunca que una familia negra sea la inquilina de la Casa Blanca. Su misma esposa, dicen, no ve la hora de salir de ese frío caserón desangelado y regresar con sus niñas a Chicago.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El Estado que impone autoritariamente el neoliberalismo

El terror juega un papel de primer orden como advertencia y paralizante de la protesta. Las muertes ejemplarizantes han sido usadas desde siempre en la vida política de América Latina, y siempre los que las sufrieron fueron los de abajo comprometidos y opuestos al estado de cosas.

México: terror y orden neoliberal
(de Fisgón, tomado de LA JORNADA).
Rafael Cuevas Molina 
Presidente AUNA-Costa Rica

Guatemala, El Salvador, Honduras y México recorren dramáticamente la imposición del neoliberalismo a sangre y fuego. Es la forma autoritaria de imponerlo que se inició en la década de los años 80, con las masacres indígenas en Guatemala y, un poco más tarde, la represión en Chiapas.

En Guatemala, la guerra genocida que llevó al banquillo de los acusados al ex general Efraín Ríos Montt tenía el doble propósito de eliminar la “subversión” que amenazaba el statu quo pero, al mismo tiempo, de crear las condiciones para el asentamiento del modelo de desarrollo neoliberal.

Miles de  campesinos indígenas que sufrieron la represión del estado a través del Ejército de Guatemala, fueron desplazados de sus lugares de origen y habitación. Hubo más de 250,000 desplazados como refugiados hacia México, y más de un millón se movieron en el interior del país.

Pobreza y cambio climático, ¿qué pasa en Centroamérica?

Un reciente informe de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres califica a Centroamérica como “una zona de multiamenazas” por el impacto combinado de los fenómenos ambientales y de factores vinculados a los patrones históricamente dominantes del (mal)desarrollo y a la cultura ambiental (las relaciones entre naturaleza y sociedad) de la región.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La sequía y otros fenómenos ambientales asociados al cambio
climático amenazan la seguridad alimentaria de Centroamérica.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) presentó hace pocos días, en Copenhague, una síntesis de los principales hallazgos del Quinto Informe de Evaluación del Cambio Climático. El comunicado oficial del IPCC inicia con una advertencia que debería llamar a la reflexión y la acción a los gobiernos, movimientos sociales y los pueblos del mundo, especialmente de los países más pobres:  La influencia humana en el sistema climático es clara y va en aumento, y sus impactos se observan en todos los continentes. Si no se le pone freno, el cambio climático hará que aumente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles en las personas y los ecosistemas”.

Boaventura de Sousa: “El neoextractivismo está acabando con América Latina”

Es la primera vez en la historia que el capitalismo enfrenta los límites de la naturaleza, afirma el sociólogo Boaventura de Sousa Santos.

Steven Navarrete Cardona / El Espectador

Boaventura de Sousa Santos.
Hace algunos días, el investigador y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal), visitó el país para el lanzamiento de dos libros claves para entender la complejidad de la realidad social contemporánea en el mundo y nuestro continente, ‘Democracia al Borde del Caos’ (Siglo del Hombre) y ‘Democracia, derechos Humanos y Desarrollo’ (Dejusticia). El Espectador habló con él sobre sus trabajos, la crisis Europea y de los problemas que enfrenta América Latina.

El Papa Francisco no es neoliberal

Si nos basamos en su discurso del 28 de octubre, el Papa está repeliendo a la sociedad neoliberal. Los principios humanistas que ahora enarbola el Papa, se derivan de lo que los estudiosos de Jesús nos indican eran su pensamiento y obra. El neoliberalismo es anticristiano porque es inhumano. Así de sencillo.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

He visto con escepticismo las esperanzas que surgieron cuando Jorge Mario Bergoglio fue nombrado  como el Papa Francisco. Y este escepticismo ha nacido de dos hechos. Primeramente,  su obsecuente actitud como sacerdote jesuita frente a la dictadura militar argentina, que no fue sino parte de la deplorable conducta de la iglesia católica argentina  frente a los genocidas en dicho país. Y luego, la postura de enfrentamiento que tuvo con los gobiernos progresistas del kirchnerismo. Todo ello unido a que provenía de las entrañas del Vaticano de los reaccionarios Wojtila y Ratzinger, me hizo estar convencido  que era remoto un Papa como Juan XXIII o como lo que  se empezaba a observar con el efímero Juan Pablo I. Polemicé con amigos y colegas sobre lo que consideraba optimismo exagerado con respecto a las posibilidades del Papa Bergoglio. En efecto, sus antecedentes eran discutibles.