Aunque pueden cuestionarse los calificativos marea rosa/rojo o azul, no hay duda que América Latina está viviendo una época pendular con la sucesión de ciclos entre progresismo y derechas contemporáneas, marcados por la extrema polarización social y política, que ha convertido a la región en la más polarizada del mundo.
Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
A partir de las independencias, durante el siglo XIX-histórico (no es cronológico) predominó en América Latina la confrontación entre conservadores y liberales. Los caudillos de ambos bandos llenaron la historia en cada país. Y bajo ese manto también se produjeron conflictos entre proteccionistas y librecambistas, centralistas, federalistas, regionalistas o autonomistas. Junto a los conservadores actuó la iglesia católica. Defendían el régimen oligárquico-terrateniente, combatido por los liberales como “feudalismo”. Gracias al liberalismo se logró abolir la esclavitud, establecer el laicismo, separar iglesia y Estado, consagrar libertades civiles, derechos individuales y modernizar la economía. Latinoamérica lentamente pasó de la dependencia frente a Europa al ascenso monroísta de los Estados Unidos.








