sábado, 4 de febrero de 2012

¿Acaso alguien sobra en el mundo? La miseria es violencia

La pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido “pobreza” significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fines propios, empezando por el más elemental de sobrevivir.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión de invocaciones a la paz… pero al mismo tiempo, la historia también es una interminable sucesión de guerras, de negación sistemática de la paz, de situaciones donde lo que prima es el más descarnado enfrentamiento con su secuela de sufrimiento y pérdida de la dignidad.

Extraer de todo ello la conclusión que habría una “esencia guerrera” en lo humano que nos condena fatalmente al conflicto violento (“el hombre como lobo del propio hombre”), puede ser apresurado. O, en todo caso, habría que matizarla: la convivencia pacífica sigue siendo una aspiración, por lo que se ve, siempre bastante lejana, ¡pero sin dudas válida! ¿Es quimérico pensar y buscar un mundo menos violento que el que conocemos? No lo sabemos. No importa incluso. Lo que debe impulsarnos es una ética de la justicia. Esas búsquedas son como las estrellas: inalcanzables en un sentido, pero nos marcan el camino.

La herencia de José Julián

En estos tiempos de poquedad y desesperanza para evidentes mayorías, no hay como disponer de una fuente gratuita para restañar y vitalizar la marcha hacia un mundo mejor, como deseó Martí: con todos y para el bien de todos. El mejor homenaje en su memoria es leerlo, acceder a su herencia. El legado está abierto, como una invitación permanente.

Salvador E. Morales Pérez* / Cubadebate

A mi hija Victoria, que también cumpleaños, como Martí, el 28 de enero.

Pocas personas tienen la previsión de suscribir testamento. El consabido documento jurídico en el cual se recogen las disposiciones post morten, que por regla general definen el reparto de bienes a su nombre. A la mayoría nos sorprende el abordaje del viaje definitivo sin el acto. Quedan ab intestato, como se dice en la jerga notarial. Provocando así muchas veces un nefasto intríngulis familiar. La imprevisión tiene lugar porque casi siempre hay poco que heredar o porque dudamos que la Parca nos pueda sorprender. Ciertamente, quienes tienen mucho patrimonio son más propensos al buen testar. El pobrerío, salvo el caso de Pito Pérez, aquel bohemio de provincia que describió José Rubén Romero, quien en el difundido testamento en los medios electrónicos, legó a los pobres, por cobardes, su desprecio, por no rebelarse; a los ricos, sedientos de oro, la mierda de su vida; y a la Humanidad, el caudal de su amargura.

Distinto es el caso y el tono de otro pobre en efectos materiales: José Julián Martí.

Crónicas de género en José Carlos Mariátegui

La capacidad de autocrítica - radicalmente transformadora – hace de José Carlos Mariátegui el personaje tan artístico como político que se trascendió a sí mismo. Su adhesión total hacia el movimiento feminista se dio sin medias tintas: “A este movimiento –dijo- no deben ni pueden sentirse extraños ni indiferentes los hombres sensibles a las grandes emociones de la época. La cuestión femenina es una parte de la cuestión humana”.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Desde Lima, Perú

(Fotografía: Mariátegui con modelos de la Escuela de Arte Anticoli Corrado de Roma, 1920)

"No se nace mujer; mujer se llega a serlo". Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo, 1949

El sembrador salió a sembrar. Queremos dar inicio con una alegoría realizada por María Wiesse sobre el significado del legado de José Carlos Mariátegui. “El sembrador; así veo a Mariátegui, en actitud de aventar el grano en las llanuras costeñas melancólicas y desoladas, en los valles risueños e idílicos del Ande, en la floresta enmarañada del Oriente. ¡Qué energía la de este hombre, a quien amenaza la enfermedad, que jamás supo de la fortuna y a quien la muerte se llevará en plena juventud! ¡Qué energía y qué alegría sencilla y comunicativa! ¡Y qué ansiedad por todos los aspectos de la vida y del arte! …Por eso se dio por entero al Perú, donde el problema humano es hondo y trágico y la tradición artística, rica y variada”.[1]

En la urgente tarea de hacer del socialismo la opción política en el mundo y darle fin a la unilateralidad globalizada nos viene el Amauta al encuentro o vamos al su encuentro. Escuchar decir que el socialismo es cosa del pasado, argumento anacrónico y que cayó junto con el muro de Berlín, nos convence de la necesidad de remitirnos a las bases teóricas del socialismo mundial. En el caso latinoamericano, la prolija información heredada de José Carlos, desde diversos matices, nos interpela a verificar la autenticidad de sus análisis, investigaciones y praxis aplicada a los tiempos actuales. Contextualizados y aplicados a cada realidad como él nunca se cansó de recomendar.

Retóricas de la confrontación

Pasar de la confrontación al diálogo de sordos, y de allí al consenso, es una tarea nada fácil en todas y cada una de las sociedades de nuestro tiempo, pero imprescindible si acaso queremos abrir desde ahora el camino a un tiempo mejor.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad Panamá

En su libro The Rethorics of Reaction. Perversity, futility, jeopardy*, Albert Hirschman hace suya la tesis de la existencia de tres momentos de acción transformadora de la moderna sociedad liberal: la institución de la ciudadanía civil, en el siglo XVIII; la institución de la ciudadanía política en el siglo XIX, y por último, la del Estado benefactor, en el siglo XX. A cada uno de esos momentos de acción progresista, agrega, siguió uno de reacción conservadora.

El primero se opuso a la afirmación de la igualdad antes ley y de los derechos civiles en general (en Panamá, la esclavitud sólo vino a ser abolida en 1851). El segundo se opuso a la universalización del sufragio (en Panamá, sólo se extendió a las mujeres a partir de 1940). El tercero desplegó (y mantiene) una activa crítica al Estado benefactor, acompañada de un constante esfuerzo por deshacer o reformar algunas de sus medidas (como viene ocurriendo en Panamá de 1980 a nuestros días).

Venezuela: Febrero histórico

Los militares agrupados en torno al Movimiento Bolivariano revolucionario 200 (MBR200) prontamente se conectaron con sectores civiles y políticos que habían mantenido una lucha histórica de movilización y denuncia de las desviaciones de la democracia representativa. Esa conjunción se expresó con toda fuerza el 4 de febrero de 1992, generando una ruptura de la elite política que hegemonizó el accionar institucional a partir de 1958.

Juan Eduardo Romero / Rebelion

Febrero marca procesos históricos claves en Venezuela, tanto en el siglo XX, como en el XXI. En el siglo XX, particularmente en febrero de 1936, la formulación del Programa de Febrero por parte del presidente Eleazar López Contreras, se tradujo en una reacción política ante la presión y movilización nacional. Los actores políticos emergentes, precariamente organizados, pero con un conjunto de expectativas surgidas a la muerte del dictador Juan V. Gómez, exigían espacios de participación y ampliación de los derechos políticos. Esa presión popular, generó el anuncio por parte de Eleazar López Contreras del Programa de febrero, que contenía un conjunto de acciones políticas sobre las cuales se conforma el 1er proyecto de país moderno ejecutado.

Uso político de la historia

Para el observador académico resulta comprensible que el presidente Hugo Chávez exalte a Bolívar y que Rafael Correa lo haga con Alfaro. Comparativamente, demuestran que sus intencionalidades políticas 
son evidentemente distintas frente a aquellos que todavía piden en Chile un monumento para Pinochet, o de quienes patrocinaron un monumento para Febres-Cordero en Ecuador.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

La historia tiene dos dimensiones inevitables en la sociedad: una académica y otra política. El ejercicio académico de la historia supone la investigación científica, que significa, ante todo, trabajo sobre fuentes “primarias” e interpretación fundamentada de los hechos y procesos para comprenderlos en su dinamia. Desde luego, hay distintas interpretaciones históricas, en función de los intereses sociales que se defiendan.

El uso político de la historia tiene que ver, entre otros asuntos, con la legitimidad social, las referencias significativas de los hechos o procesos en las confrontaciones partidistas, la necesidad de dar fundamentos a un proyecto político o la creación de mitos y símbolos para el imaginario colectivo.

Argentina: El significado de Malvinas

Recobrar las Islas presupone reinterpretar la historia moderna a la luz de una crítica al colonialismo, que debe ser nueva y original. No es posible que este gran acto recuperatorio que cambiaría la historia misma de Latinoamérica se produzca meramente en el marco de la globalización. Un sentimiento público latinoamericano y emancipador debe ser en primer lugar el alimento de la juridicidad político-histórica que enmarque el caso.

Horacio González* / Página12

Cualquier lectura de la historia de las islas Malvinas –la más recomendable es, sin duda, la de Paul Groussac, escrita en 1898, que a su ponderada visión histórica le agrega el condimento sutil de la ironía– arroja un resultado palmario. Son una pieza fundamental de la historia marítima, comercial, militar y científica de esta región del planeta. No puede haber dudas sobre los títulos de la potestad argentina sobre el archipiélago, y ellos surgen de ningún otro lugar que de la irreversible geología que las ata al continente y del combate por su pertenencia, que ocupó varios siglos, multitud de informes y escaramuzas, cambios de mano y escritos diplomáticos de las más diversas especies. Entre éstos se destaca el del doctor Johnson, uno de los mayores críticos shakespeareanos, que implícitamente valida en 1771 los derechos de España. Un océano de papeles y hasta de debates filológicos permite realizar una pregunta casi impertinente por su obviedad. ¿Por qué las Malvinas se tornaron tan esenciales, una pieza clave de la historia moderna, que es la historia de las guerras económicas expansionistas desde el siglo XVII, a pesar de tener ellas una posición marginal y aparecer tardíamente en los mapamundis? ¿Por qué su nombre permanece enigmático, y el que adoptamos como inescindible con nuestro idioma proviene, más allá de inagotables discusiones, de los navegantes bretones de Saint-Malo?

Desarrollo sostenible: crítica al modelo estándar

El “desarrollo sostenible” de los documentos de la ONU y el borrador de Río+20 es una trampa del sistema imperante: asume los términos de la ecología (sostenibilidad) para vaciarlos. Asume el ideal de la economía (crecimiento) enmascarando la pobreza que el mismo produce.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Los documentos oficiales de la ONU así como el borrador actual de Río+20 dedican gran espacio al modelo de desarrollo sostenible: debe ser económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente correcto. Es la famosa tripleta llamada Triple Botton Line (la línea de los tres pilares) , creada en 1990 por el británico John Elkington, fundador de la ONG SustainAbility. Pero este modelo no resiste una crítica seria.

Desarrollo económicamente viable: En el lenguaje político de los gobiernos de las empresas, desarrollo equivale al producto interior bruto (PIB). ¡Ay de la empresa y del país que no tengan índices positivos de crecimiento anual! Entran en crisis o en recesión con la consiguiente disminución del consumo y generación de desempleo: en el mundo de los negocios, éste consiste en ganar dinero, con la menor inversión posible, con la máxima rentabilidad posible, con la competencia más fuerte y en el menor tiempo posible.

sábado, 28 de enero de 2012

Guatemala: El destino ha alcanzado a Efraín Ríos Montt

El exgeneral guatemalteco Efraín Ríos Montt deberá enfrentar un proceso penal por una acusación de genocidio perpetrado durante su gobierno en los años 1980. Ante el emplazamiento de la justicia, el represor y antiguo hombre fuerte de la guerra de contrainsurgencia, se refugió en el silencio…

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Sentado en el banquillo de los acusados, con el pelo cano y sus más de 80 años a cuestas, el exgeneral Efraín Ríos Montt podría haber pasado por un anciano inofensivo la mañana del pasado jueves 26 de enero de 2012.

Se encontraba, sin embargo, ante un tribunal que le había requerido para que respondiera ante la justicia por acusaciones que pesan contra él, y que lo sindican de haber cometido actos de lesa humanidad a principios de los años 80 cuando, siendo presidente de facto de Guatemala, el ejército que comandaba impulsó la política de tierra arrasada en el altiplano occidental de Guatemala, especialmente en la zona conocida como el Triángulo Ixil, en donde miles de indígenas de la etnia maya-quiché fueron asesinados, desplazados de sus lugares de origen, secuestrados, violados y, en general, vejados impunemente.

El exgeneral Ríos Montt no fue el único. Hace pocos días se intentó iniciar juicio por cargos similares a otro exgeneral, Oscar Mejía Víctores, pero a través de estratagemas que pusieron como excusa su salud logró evadirlo.

Hay más, pues la lista es larga. Entre los que participaron de forma activa en la atroz guerra fratricida está el actual presidente de la república de Guatemala, Otto Pérez Molina, quien aun no ha sido requerido por los tribunales. Recuérdese, sin embargo, que Ríos Montt logró evadir la justicia por más de 10 años pues la inmunidad de la que gozaba por ser diputado lo cobijaba, así que no sería extraño que dentro de algunos años viéramos también a Pérez Molina en el mismo trance que su colega.

Guerra mediática: La muerte como mensaje

Está en curso una nueva ofensiva política y mediática, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: publicación del diario ABC de España sobre la salud del presidente Chávez)

En América Latina, la tradicional alianza entre los poderes político y económico con las grandes empresas de la comunicación, fortalecida por el festín de las privatizaciones neoliberales, la apropiación de concesiones de frecuencias de radio y televisión, y una concentración de la propiedad de los medios sin precedentes, derivó en la consolidación de un actor de primer orden en nuestros sistemas políticos: el poder mediático.

Tratándose de un poder fáctico, es decir, que se ejerce al margen de las instituciones y procedimientos democráticos, y que además dispone de una enorme capacidad de influencia en la formación y movilización de la llamada opinión pública, no sorprende que los medios de comunicación se hayan convertido en la principal arma de batalla de las derechas, especialmente allí donde el ascenso popular, la resistencia social y el triunfo electoral de fuerzas políticas de izquierda debilitan el entramado de la dominación en nuestra América.

En esta guerra mediática emprendida contra líderes políticos y gobiernos latinoamericanos, en particular aquellos que intentan romper –con más o menos radicalidad- con el sistema neoliberal y neocolonial, está en curso una nueva ofensiva, orquestada desde Miami y Madrid, que hace de Cuba y Venezuela sus blancos principales. El mensaje central es uno, sencillo pero macabro: convocar la muerte de los principales líderes de esos procesos políticos.

Cuba en el corazón

Cuba ha vivido con severas limitaciones durante los 53 años de su revolución. Errores de conducción de la dirigencia cubana explican estas limitaciones. Pero me parece un análisis ideologizado soslayar que esas dificultades proceden sustancialmente del bloqueo terrible al que ha sido sometida la isla desde Washington.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

Año nuevo en La Habana. Momentos después de las doce de la noche del 31 de diciembre de 2011 y luego de abrazar a mis seres queridos, he salido al portal de la vetusta casa que habita mi familia política en el barrio de Luyanó. La gente del barrio también ha salido a los portales y balcones de las casas decrépitas que recuerdan una belleza ya ida. Algunos tiran cubetadas de agua hacia la calle para espantar a los malos espíritus y para que el año nuevo sea propicio. La música de salsa retumba en todo el vecindario, mientras es posible escuchar los 21 cañonazos con los cuales se saluda al nuevo año desde la Fortaleza de La Cabaña. Los barcos en el puerto de La Habana, relativamente cercano al populoso barrio en donde he pasado los últimos días, suenan sus sirenas dándole a la noche un paradójico aire melancólico porque contrasta con la algarabía que hacen los ruidosos habitantes del lugar. En las puertas de alguna de las casas de la calzada de Luyanó en donde me encuentro, veo que hay una pequeña fogata en la que se incendia todo aquello que se quiere desechar del año que ya se fue. Año nuevo en Luyanó, barrio ancestral de mi familia en Cuba, junto con Regla uno de los dos “barrios rojos” desde antes de la revolución de 1959. Zona de influencia política del que fuera el partido comunista de Cuba, el Partido Socialista Popular. No podía ser de otra manera. Luyanó y Regla fueron barrios de estibadores y obreros portuarios, parte importante de la clase obrera cubana durante la primera mitad del siglo XX.

España: La revancha del odio

El juicio del sistema español posfranquista, fundado en la complicidad y el olvido de los crímenes de la dictadura, en contra del juez Baltazar Garzón es una gran fantochada, la defensa de uno de los regímenes más desprestigiados de la historia moderna.

Luis Bruschtein / Página12 (Argentina)

El caudillo Francisco Franco murió a fines de 1975, cuando en la Argentina se veía venir la sombra de la dictadura. La salida del franquismo se hizo sobre la base de la amnistía de los crímenes cometidos por el régimen, como quiso hacer aquí la dictadura en 1982. En España se realiza ahora un juicio vergonzoso contra el juez Baltasar Garzón, el hombre que reivindicó para la Argentina, Chile y España la primacía de la justicia sobre la impunidad de los dictadores. Son caminos paralelos sobre un mismo tema y hasta resultan llamativos los parentescos de protagonistas entre cierto republicanismo conservador que en la Argentina respaldó a la dictadura y luego obstaculizó los juicios, y los fascistas españoles. O los políticos democráticos de uno y otro lado que (por necesidad o convicción) negociaron o tuvieron que negociar amnistías y luego se enfurecieron con otros políticos y juristas más democráticos que las abolieron.

Manos Limpias (versión española), la organización que aparece denunciando a Garzón, aduce virginalmente que su principal campo de actividad es la lucha contra la corrupción, pero todas sus querellas han sido presentadas exclusivamente en contra de políticos socialistas o nacionalistas catalanes y vascos. Manos Limpias quiere favorecerse con el prestigio que tuvieron en Italia los jueces que llevaron adelante Mani Puliti, pero usan la lucha contra la corrupción para desprestigiar a políticos que no piensan como ellos. Cualquier parecido con los denunciadores profesionales argentinos es pura casualidad. Manos Limpias es uno de los dos acusadores del juez español Baltasar Garzón que impulsó el juicio contra Pinochet y contra los represores argentinos cuando aquí y en Chile no querían hacerlos. Abrió de esa manera una luz para la justicia y aliento de esperanza para los familiares de las víctimas.

América Latina en Malvinas

Los tiempos han cambiado. La causa anticolonial de Malvinas ya no es un asunto meramente argentino. América Latina cierra filas.

José Steinsleger / LA JORNADA

(Fotografía: el primer ministro David Cameron olvidó la historia del imperio británico y acusó a Argentina de tener pretensiones "colonialistas" sobre las islas Malvinas).

En la primera mitad del siglo XIX, el Banco de Inglaterra (fundado por el pirata William Paterson) respaldó al imperio esclavista de Brasil, urdió la balcanización de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y junto con Washington conspiró contra la Federación Morazánica y la Gran Colombia bolivariana. Y en la segunda mitad, financió la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, y el militarismo chileno que en la del Pacífico despojó a Perú de territorios sureños y dejó a Bolivia sin mar.

Minimizando el colonialismo en el Caribe, Asia, África y Medio Oriente, los cipayos leen la historia de Inglaterra como dechado de “civilización” versus “barbarie”, cuando no ha sido más que fábrica de historiadores sicofantes y pensadores que abominan “… todo lo que no es inglés y pensando que los demás pueblos sólo pueden ser felices si adquieren sus instituciones, las costumbres, las maneras que a ellos los hacen felices…” (Eça de Queirós, 1882).

V.gr.: luego de la derrota militar en las islas Malvinas (1982), el historiador Jorge Abelardo Ramos recordó las palabras burlonas de Margaret Thatcher al decir que “… habría sido la lucha de la ‘democracia inglesa’ contra la ‘dictadura argentina’”. Lo irónico, concluye Ramos, no radicaba tanto en la proverbial hipocresía británica, sino en la de ciertos intelectuales y políticos que, a raíz del infausto desenlace bélico, descubrieron el terrorismo de Estado que venían solapando desde 1976, y mucho más letal que el patético gobierno constitucional de “Isabel” Perón.

El papel geoestratégico de Brasil en la multipolaridad

El México neoliberal panista apostó alocadamente en EU, hoy en decadencia, mientras Brasil lo hizo audazmente con China, gran triunfadora de la globalización económica. No se trata de personas, sino de decisiones geoestratégicas trascendentales.

Alfredo Jalife-Rahme / LA JORNADA

El México neoliberal panista causó un enorme daño al haberse clavado insensatamente, sin brújula geoestratégica, a la unipolaridad y, peor aún, a la estadunización de su claudicante política exterior (ver Bajo la Lupa, 18/1/12).

Fue clave para su despegue geoestratégico en la primavera de 2003 la rebeldía de Brasil a la invasión de la dupla anglosajona a Irak, que resultó un fracaso militar, geoenergético, económico y financiero, no se diga ético y estético (v. gr. torturas barbáricas de la cárcel de Abu Ghraib en Bagdad).

Las consecuencias de la derrota militar de Estados Unidos (EU) se notaron en la primavera siguiente (2004), cuando se generó la denominada “ecuación del barómetro del nuevo orden multipolar”: la relación inversamente proporcional entre la devaluación del dólar y el ascenso irresistible del binomio petróleo-oro (que lleva implícito el aumento de la plata), la cual, ocho años más tarde, se ha consolidado ante la gravedad de la crisis de la desregulada globalización financierista neoliberal a los dos lados del Atlántico.

Ecuador: Eloy Alfaro y América Latina

La visión y la identidad con América Latina es lo que Ecuador rememora en el Centenario de la muerte de Eloy Alfaro, ocurrida el 28 de enero de 1912.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

Durante el siglo XIX la lucha política en América Latina confrontó a liberales y conservadores. En países como Ecuador, México y Colombia esa lucha fue radical y profunda. Pero mientras en México, los principios liberales lograron éxito desde mediados del siglo XIX, en Ecuador solo se conquistaron plenamente desde la revolución de 1895, mientras en Colombia el bipartidismo se prolongó largamente, incluso sobre el siglo XX.

Los liberales ecuatorianos se consideraron herederos de los valores e ideales de la época independentista. Pero, a raíz de la fundación de la república (1830) no lograron implantar su sistema político, pues los conservadores mantuvieron la hegemonía en el Estado, a pesar de los temporales períodos en que los liberales accedieron al control del Ejecutivo.

A fines del siglo XIX, el líder indiscutible del liberalismo radical ecuatoriano era Eloy Alfaro Delgado (1842-1912). Para 1895 su tenacidad revolucionaria y su vida consecuente con el liberalismo le habían ganado fama nacional e internacional.

Venezuela: Los Derechos Humanos y la soberanía

Si los fallos de cortes extranjeras que violen nuestro ordenamiento no son aplicables, no tenemos que empezar por someternos a sus veredictos. Debemos denunciar los tratados que aparentemente nos sujetan a ellos, y cortar por lo sano retirándonos del sistema Interamericano de la OEA, que hasta el presente ha servido fundamentalmente para convalidar dictaduras de derecha y legitimar intervenciones imperiales.

Luis Britto García / http://luisbrittogarcia.blogspot.com/

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Tardíamente llegamos en Venezuela a la investigación de las masivas violaciones de Derechos Humanos cometidas por la represión entre 1958 y 1998. En Argentina la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, presidida por Ernesto Sábato, verificó 8.960 víctimas fatales de las dictaduras. En Chile la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación , contabilizó en su Informe Rettig que 2.279 personas fueron asesinadas por causas políticas entre 1973 y 1990. En Venezuela ha sido imposible hacer un conteo similar de nuestras bajas, que podrían llegar a diez mil. El artículo 143 de la Constitución Bolivariana garantiza a los ciudadanos el “acceso a los archivos y registros administrativos, sin perjuicio de los límites aceptables dentro de una sociedad democrática en materias relativas a seguridad interior y exterior, a investigación criminal y a la intimidad de la vida privada”. Pero los expedientes de cuerpos represivos y tribunales permanecen sellados, hasta para víctimas o deudos. Sobre esas décadas de resistencia popular perduran innumerables testimonios aislados. No existe una obra general y pormenorizada sobre el tema, salvo la monumental La lucha Social y la lucha armada en Venezuela 1958-1998 , de Elia Oliveros, cuya edición se retrasa inexplicablemente. La reciente promulgación de la Ley contra el Olvido es un paso gigantesco para el triunfo de la memoria histórica y de la justicia. Pues urge que Venezuela recupere la soberana potestad de investigar y juzgar violaciones contra los Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad, antes de que las potencias imperiales la confisquen para usarla contra nosotros.

Izquierda social e izquierda política

Las estrategias para cambiar el mundo deben partir, a mi modo de ver, de la creación de espacios para que los diferentes abajos, o izquierdas, se conozcan, encuentren formas de comunicarse y de hacer, y establezcan lazos de confianza.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

La profundización de las diversas crisis y la emergencia de nuevos movimientos están promoviendo un debate sobre el papel de la izquierda en los cambios posibles y deseables. Muchos apuestan a una profunda renovación o a la unidad como forma de encontrar un norte que permita quebrar la hegemonía del sector financiero.

En general, los debates apuntan al papel de la izquierda política, o sea los partidos que se proclaman de izquierda. Superar las divisiones históricas, supuestamente alimentadas por diferencias ideológicas, sería un paso decisivo para ir más allá de la situación actual. La unidad entre las tres grandes corrientes, socialistas o socialdemócratas, comunistas y anarquistas o radicales, sería un paso imprescindible para que este sector esté en condiciones de jugar un papel decisivo en la superación de la crisis actual.

La experiencia histórica dice, sin embargo, otra cosa. La primera es que los partidos de izquierda no se unen si no existe un poderoso movimiento desde abajo que les imponga una agenda común. Quiero decir que los partidos de izquierda dependen del estado de ánimo y la disposición, para resistir o para acomodarse al sistema, de los trabajadores. Para la gente común los debates ideológicos son cosa de poca importancia.

Intercambio ecológico desigual

La principal consecuencia económica del intercambio ecológicamente desigual es el ritmo demasiado intenso de explotación de los recursos naturales, que se expresa en la necesidad estructural de los países pobres de incrementar, en forma constante, su producción de materias primas, para obtener mayores recursos monetarios o, incluso, mantener los que reciben siempre.

Fander Falconí* / El Telégrafo (Ecuador)

Ocurre ahora. En los mercados internacionales de recursos primarios (petróleo, cobre, hierro, estaño), los términos de intercambio desigual han logrado por mucho tiempo mantener precios que no reflejan los servicios ambientales relacionados con la producción de materias primas y tampoco expresan su natural tendencia al agotamiento del “capital natural” o, mejor dicho, del patrimonio natural.

El deterioro de los términos de intercambio fue estudiado por la escuela estructuralista, en la primera mitad del siglo pasado, con el brillante economista argentino Raúl Prebisch a la cabeza. Para los estructuralistas latinoamericanos, las relaciones políticas y económicas desiguales, en el mundo, provocaban que los países del Sur exporten más recursos naturales o alimentos para obtener la misma cantidad de productos industrializados o bienes de capital importados de los países del Norte. ¡Más cajas de banano para comprar el mismo tractor!

Sostenibilidad: intento de definición

Hacer sostenibles a todos los seres: aquí se trata de superar radicalmente el antropocentrismo. Todos los seres emergen del proceso evolutivo y gozan de valor intrínseco, independientemente del uso humano. 



Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Hoy en día hay un conflicto entre las distintas maneras de entender la sostenibilidad. Es clásica la definición del Informe Brundland de la ONU (1987): Desarrollo sostenible es el que atiende las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para atender a sus necesidades y aspiraciones. Este concepto es correcto pero tiene dos limitaciones: es antropocéntrico (sólo considera al ser humano) y no dice nada sobre la comunidad de vida (otros seres vivos que también necesitan biosfera y sostenibilidad). Voy a tratar de hacer una formulación lo más integradora posible:

Sostenibilidad es toda acción destinada a mantener las condiciones energéticas, informacionales, físico-químicas que hacen sostenibles a todos los seres, especialmente a la Tierra viva, a la comunidad de vida y a la vida humana, buscando su continuidad, y atender también las necesidades de la generación presente y de las generaciones futuras, de tal forma que el capital natural se mantenga y se enriquezca su capacidad de regeneración, reproducción y ecoevolución.

Expliquemos, rápidamente, los términos de esta visión holística.

Che, un hombre nuevo (video)

CHE, UN HOMBRE NUEVO es un documental del realizador argentino Tristán Bauer, ganador del Premio al Mejor Documental en el Festival de Cine de Montreal 2010. Con guión de Bauer y Carolina Scaglione, la obra explora la vida y obra de Ernesto Guevara. La intención de sus autores ha sido generar un viaje a través de la memoria, el pensamiento y la poesía del guerrillero. Por primera vez en la historia, su mujer Alina y sus hijos ceden la documentación más íntima con la que jamás nadie antes había contado. Escritos, grabaciones y narraciones literarias que nos presentan a Ernesto Guevara en su dimensión más poética y humana. A su vez, el Gobierno Cubano aporta 20 horas de imágenes inéditas hasta ahora nunca vistas.

CHE, UN HOMBRE NUEVO es una coproducción entre Argentina (Universidad Nacional del Gral San Martín y el INCAA), Cuba (Centro de estudios Che Guevara y el ICAIC) y España (Golem). Además, cuenta con la participación de Televisión Española. (http://cheunhombrenuevo.blogspot.com/)

sábado, 21 de enero de 2012

Dos casos centroamericanos: Nicaragua y Panamá

Situados cada uno en las antípodas ideológico-políticas, Nicaragua y Panamá encarnan dos modelos distintos de desarrollo, y se emparentan cada uno por su lado con tendencias más generales que se expresan hoy en América Latina.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costas Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: el presidente panameño Ricardo Martinelli y el exmandatario colombiano Alvaro Uribe, afinidades políticas de una tendencia latinoamericana)

En efecto, Nicaragua se encuentran alineada con las propuestas emanadas de la ALBA, e impulsa una versión agiornada del original planteamiento revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de los años 80. A pesar que la beligerancia de otrora conoce un atemperamiento manifiesto, se ha ganado la hostilidad no solo de los Estados Unidos sino también de varios países de la Unión Europea.

Las críticas que le hacen estos países se refieren, casi exclusivamente, a los procesos electorales que han tenido lugar en el 2010 y el 2011, los cuales califican de viciados y corruptos. Las acusaciones no son muy diferentes a las que se le hacen a Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez: como en estos países las fuerzas progresistas han decidido participar en el juego electoral y han recibido un fuerte apoyo de la población, se cuestiona la limpieza de los comicios en los que participan.

No hay uno solo de ellos al que no se le tache de populista con tendencias autoritarias, y se le acuse de maniobrar para eliminar la separación de poderes del Estado.

Nicaragua ha sido objeto de sanciones que han limitado la colaboración extranjera. Alemania ha sido la última en anunciar esta semana que termina que reducirá en un 50% su colaboración, es decir, en aproximadamente $15 millones.

Sanguinetti y los “populistas”: otra vez, civilización o barbarie

El expresidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, deja al descubierto uno de los temores que anidan en la mentalidad de los grupos dominantes en nuestra América: les horroriza que la democracia, por fin, empieza a ser vivida y reclamada por los pueblos como espacio permanente de construcción y participación colectiva, y no como diálogo entre los poderosos que pactan en las sombras.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti)

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, desde su nueva trinchera política en el diario español El País, presentó al mundo una visión casi apocolíptica de los gobiernos y procesos políticos de América del Sur, en un artículo plagado de omisiones y prejuicios titulado “La sombra populista” (09-01-2012).

Padre fundador del Círculo de Montevideo, organización privada de la que son eximios miembros, entre otros, los expresidentes Oscar Arias, Álvaro Uribe y Ernesto Zedillo; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; y el magnate mexicano de los negocios, Carlos Slim; Sanguinetti recurre a un guión de terror para describir el peligro que, desde su perspectiva, encarnan los líderes populistas latinoamericanos –los nuevos bárbaros que aparecen en Venezuela, Ecuador o Argentina- para la civilización forjada durante décadas por oligarquías que tenían los pies en América Latina, pero la cabeza en París y Miami.

Sigue el ruido Abajo y a la Izquierda

Desde el 30 de diciembre de 2011 y hasta el 2 de enero de 2012 se reunieron representantes de movimientos sociales antisistémicos de todo el mundo en San Cristóbal de las Casas, Mexico. La principal motivación fue la conmemoración de los 18 años del levantamiento indígena Zapatista. El encuentro contó con la presencia de líderes populares que debatieron en torno de los límites del capitalismo, la creación de formas alternativas de democracia y los modos de comunicar las diferentes luchas de Occidente. ¿La consigna? “¡Estamos hasta la madre!”

Victoria Darling / Especial para Con Nuestra América

Con la presencia de dirigentes de movimientos sociales y políticos de Mexico, Chile, España, Estados Unidos, Francia y Grecia, se desarrolló en el estado mexicano de Chiapas, el II Seminario internacional de reflexión y análisis: “Planeta tierra: movimientos antisistémicos”.

Los debates giraron en torno de los levantamientos que vienen ocurriendo a escala mundial y sus vínculos, se afirma que los alzamientos populares en Túnez y en Grecia, los “indignados” de España así como los jóvenes de Wall Street están demostrando su hartazgo hacia un capitalismo corporativo profundamente injusto. Jérome Baschet, doctor en Historia por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París comentaba: “El movimiento mundial ha surgido como un cruce de todas las luchas: la lucha contra el despojo de bienes materiales, de tierras, de formas de vivir, de capacidad de decidir. Es un movimiento que convoca a todos los que se sienten desposeídos”.

Y en la misma tónica, Boaventura de Sousa Santos -sociólogo director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal- declaraba que no se puede mirar desde la izquierda y luchar contra el capitalismo sin tomar como referente al EZLN y la lucha que comienza en todo el mundo con el levantamiento indígena de las montañas del sureste mexicano.