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sábado, 26 de julio de 2025

La embestida de Trump contra Brasil: un golpe al continente entero

El endurecimiento de las relaciones diplomáticas entre EEUU y Brasil refleja las tensiones crecientes entre los dos países en torno a asuntos cruciales.

Consuelo Ahumada / Para Con Nuestra América
Desde Colombia

La semana pasada se intensificaron las tensiones políticas, diplomáticas y económicas entre Washington y Brasil. No se trata de episodios aislados, sino más bien de la decisión de Trump de jugársela a fondo por la ultraderecha y el neofascismo y de tratar de impedir a como dé lugar el multilateralismo, que ya es un hecho.
 
El primer evento es el proceso Bolsonaro. Después de una rigurosa investigación, la Fiscalía brasileña consideró que no había dudas de su culpabilidad por el intento de golpe de Estado contra Lula el 8 de enero de 2023. Pide su condena por cinco delitos graves relacionados y la pena podría llegar a 43 años de cárcel.

sábado, 26 de octubre de 2024

BRICS: ¿también tú, oh Bruto?

Se trae a colación el acto de traición de Bruto, el del ser querido, el menos esperado y por lo tanto el más doloroso, a propósito de la oposición del gobierno de Brasil a la incorporación de Venezuela a los BRICS en su última reunión en la ciudad rusa de Kazán.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica 

El 15 de marzo del año 44 antes de nuestra era, el general Julio César -conquistador de la Galia, cónsul de Roma- fue asesinado en el senado romano por una conspiración de sesenta senadores que lo acuchillaron cuando se dirigía a ocupar su lugar en el hemiciclo del senado. Entre los conspiradores se encontraba su querido hijo adoptivo Marco Junio Bruto, conocido como Bruto, y César -al verlo entre sus asesinos- exclamó: “¡También tú, oh Bruto!”, y se entregó a la muerte. 

sábado, 6 de abril de 2024

Lula y Petro: “Dime con quién andas y te diré quién eres”

 No escribo con alegría este artículo, más bien lo hago con dolor, pero cuando no se guardan las formas, se deben decir las cosas por su nombre. Los presidentes Lula y Petro decidieron hacerse parte de la agrupación de corifeos que dirigidos por Estados Unidos y la Unión Europea atacan a Venezuela en nombre de ciertos valores liberales que los obligan a rendir cuenta ante el hegemón imperial.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Lula ha sido, sin duda alguna, un gran luchador social que enfrentó a la dictadura que asoló a su país por más de 20 años, pero no es un revolucionario ni ha confrontado el sistema de dominación de su país; al contrario, es parte de él. Su objetivo es producir reformas que mejoren las condiciones de vida de los brasileños sin tocar los intereses de las grandes empresas extranjeros que permanecen en el país. Como se decía a finales del siglo pasado es un social demócrata tradicional al estilo Willy Brandt o Françoise Mitterand, a quienes adora y admira. 

sábado, 9 de diciembre de 2023

El gobierno de Lula en el laberinto neoliberal

 En el libro The Old is Dying y lo nuevo no puede nacer, Nancy Fraser resume bien el desafío de la izquierda y el progresismo frente a la compleja crisis del capitalismo en la fase de ultra-financierización. Para Fraser, el tipo de cambio que exigimos sólo puede venir de otro lugar, de un proyecto que es, como mínimo, antineoliberal, si no anticapitalista.

Jeferson Miola / www. estrategia.la

Ella entiende que tal proyecto puede convertirse en una fuerza histórica sólo cuando gana cuerpo en un bloque contra-hegemónico. Sólo uniendo una política de distribución fuertemente igualitaria con una política de reconocimiento sustancialmente inclusivo y sensible a la clase, podemos construir un bloque contrahegemónico capaz de llevarnos más allá de la crisis actual, en la dirección de un mundo mejor, dijo.

sábado, 7 de enero de 2023

Lula es un renacimiento

Para América Latina, Lula es fundamental, primero, para crear un clima de optimismo progresista que ya viene afianzándose y, segundo, porque muy posiblemente ayudará a cristalizar tendencias y procesos no solo entre países sino al interior de ellos. 

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Antes de la toma de posesión de Lula, Jair Bolsonaro tomó un avión y se fue para Miami. Fue como si tras de sí el avión en el que, casi se pude decir que se fugaba, arrastrara el manto oscuro que cubrió a Brasil durante los interminables cuatro años de mandato que ganó fraudulentamente por los cargos que inventaron sus compinches del poder judicial y que enviaron a Lula a la cárcel. 

sábado, 7 de mayo de 2022

América Latina y la voz de la sensatez

 En medio de la alharaca guerrerista mundial, desde América Latina se ha escuchado la voz de la sensatez a través de Lula da Silva y el papa Francisco. Ambos son como los niños que en medio de la multitud oportunista se atreven a decir que el rey, que se vanagloria de sus vestimentas, realmente está desnudo.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Ser claro y directo, o como se dice muy comúnmente en la actualidad, “transparente”, se ha convertido en un mérito en un tiempo en el que privan las retóricas que lo que realmente buscan es empañar lo que sucede, desviar la atención. En dos platos: engañar. 

sábado, 3 de abril de 2021

Brasil: Con Lula da Silva vuelve el tiempo de la izquierda

 La división de la derecha es un síntoma más de la pérdida de capacidad narrativa y hegemónica de la derecha. Su discurso en la lucha contra la política y la corrupción ha perdido la capacidad de ganar y mantener adhesiones mayoritarias en la sociedad.

Emir Sader / Cubadebate


El pleno regreso de Lula a la vida política cambia los términos de los enfrentamientos políticos. Hasta entonces, el centro de los choques estaba en el marco de la derecha, entre Bolsonaro y los sectores de derecha que, apoyando su política económica, se apartaban de su estilo de gobierno. Entre Bolsonaro y el Poder Judicial, entre Bolsonaro y el Congreso, entre Bolsonaro y los medios.

sábado, 20 de marzo de 2021

La reaparición de Lula obligó a Bolsonaro a cambiar el ministro de Salud

 Ya hay conciencia generalizada de que, con Bolsonaro y sin democracia, Brasil no superará la peor crisis de su historia. Una crisis de los partidos que apoyan a Bolsonaro puede reabrir la posibilidad de su impeachment. Ahora con una perspectiva concreta en el juego político: Lula.

Emir Sader / Página12


En una era tan extraña como esta, el tiempo definitivamente no es homogéneo. Es como si nada hubiera pasado políticamente en Brasil a lo largo de un año – aun con la pandemia- , para que de repente suceda todo en una semana. Lula pasa de ser condenado a recuperar sus derechos jurídicos y, con su intervención, aparece como el gran personaje de la política brasileña. Aun si no se postula oficialmente, se vuelve favorito por consenso para ser elegido presidente de Brasil en 2022.

sábado, 13 de marzo de 2021

Lula y el lawfare en América Latina

 Lula es un ejemplo relevante, pero solo un ejemplo, de la manipulación generalizada que se hace del Poder Judicial en nuestros días, y de ahí la importancia que se le asigna al nombramiento de magistrados y jueces porque están en juego grandes intereses.

Rafael Cuevas Molina/ Presidente AUNA- Costa Rica



Después de dar tumbos en juzgados de todos los niveles de Brasil, pasó lo que desde el principio todos sabíamos que tarde o temprano sucedería: se evidenció que las acusaciones contra Lula da Silva eran un montaje. Mientras eso llegaba a suceder lo sacaron de la carrera por la presidencia, lo metieron en un calabozo, lo usaron como ejemplo de la corrupción que arguyen que corroía a los gobiernos nacional progresistas, y le hicieron vivir dramas familiares terribles.

sábado, 24 de agosto de 2019

Lula, 500 días frente a las adversidades

La larga historia de despojos de nuestro continente guardará como una verdadera vergüenza este episodio que mantiene condenado y detenido sin pruebas al principal líder político-social de este continente.

Juan Manuel Karg / Página12

Se cumplen 500 días de la prisión de Luiz Inácio Lula da Silva, en medio de una crisis política-económica de dimensiones que vive Brasil. La revelaciones de Glenn Greenwald demostraron que el Lava Jato fue la herramienta judicial para una doble operación en formato de pinzas: la salida del Partido de los Trabajadores del gobierno, vía el impeachment a la entonces presidenta Dilma Rousseff, y la prisión y posterior inhabilitación de Lula, quien 500 días atrás encabezaba todas las encuestas en la carrera presidencial en su país. Producto de esa deformidad fue electo el ultraderechista Jair Messias Bolsonaro: fue el triste resultado del aniquilamiento de los resortes políticos en la idea de correr al PT del mapa.

sábado, 13 de abril de 2019

¿Por qué tienen tanto miedo de Lula libre?

Hace un año que estoy preso injustamente, acusado y condenado por un crimen que nunca existió. Cada día que pasé aquí hizo aumentar mi indignación, pero mantengo la fe en un juicio justo en que la verdad va a prevalecer. Puedo dormir con la conciencia tranquila de mi inocencia. Dudo que tengan sueño leve los que me condenaron en una farsa judicial.

Luiz Inácio Lula da Silva / Folha de Sao Paulo

Lo que más me angustia, sin embargo, es lo que pasa con Brasil y el sufrimiento de nuestro pueblo. Para imponer un juicio de excepción, rompieron los límites de la ley y de la Constitución, debilitando la democracia. Los derechos del pueblo y de la ciudadanía han sido revocados, mientras imponen el recorte de los salarios, la precarización del empleo y el alza del costo de vida. Entregamos la soberanía nacional, nuestras riquezas, nuestras empresas y hasta nuestro territorio para satisfacer intereses extranjeros.

sábado, 13 de abril de 2013

La visión de Lula sobre América Latina

Según el expresidente brasileño Lula da Silva, para que América Latina pueda proseguir el camino del desarrollo y el progreso social, los pueblos deben impedir el retorno de los gobiernos conservadores, “sin posibilidad de retroceso”.

Niko Schvarz / Barómetro Internacional

Lula da Silva y Pepe Mujica analizaron la situación
del Mercosur y de América Latina.
Ha tenido intensa repercusión la mesa redonda realizada en el edificio del MERCOSUR en Montevideo el pasado jueves 4 de abril, que reunió al ex presidente brasileño Lula, al presidente uruguayo Pepe Mujica, al dirigente sindical latinoamericano de la CSA Víctor Báez, a la secretaria de la CEPAL, Alicia Bárcena (no pudo concurrir la ex presidenta chilena Michelle Bachelet), para debatir, bajo el patrocinio de la Fundación Friedrich Ebert en Uruguay, FESUR, un tema de plena actualidad: “¿Transformaciones en riesgo? Perspectivas y tensiones del progresismo en América Latina”. El debate, encauzado por Gerardo Caetano, permitió visualizar una imagen de la América Latina hoy y en el próximo futuro, a través de actores de primera línea del proceso en la última década (y antes).

sábado, 28 de agosto de 2010

Brasil quiere una presidenta

A Dilma se le reconoce como una funcionaria entregada a su trabajo, de fuerte personalidad y muy competente. Como guerrillera, es recordada por su entereza ante la tortura durante los años que estuvo presa (1970-1973).
Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA
Dilma Rousseff, 62 años, candidata del Partido del Trabajo (PT) del presidente Lula apunta a convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil el domingo 3 de octubre sin que sea necesaria una segunda vuelta electoral. De haber sido desahuciada en noviembre del año pasado por muchos analistas, apoyados en los sondeos de entonces, en que aparecía casi 20 puntos porcentuales por debajo de su rival José Serra, del neoliberal Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB), cuando su candidatura aún no había sido proclamada oficialmente por el PT, Dilma ha pasado a aventajarlo en todas las encuestas y en la más reciente del Instituto Sensus por 18 puntos, realizada entre el 20 y el 22 de agosto.
En esa consulta la petista tiene una intención de voto de 46 por ciento contra 28.1 de Serra, que se ha desplomado. Todavía a finales de mayo conservaba 37 por ciento, fecha en que Dilma logró empatar la contienda. Pero su aceptación ha crecido a tal velocidad, sobre todo después que comenzó oficialmente la campaña en julio y la petista no sólo empezó a ser conocida, sino reconocida como la candidata de Lula, que probablemente esa ventaja se haya ampliado cuando se publique este artículo. Por otro lado, Serra registró en la mencionada consulta 40.7 por ciento de rechazo (personas que afirman que nunca votarían por él) lo que según el análisis de Sensus lo inhabilita de entrada para ganar la contienda.
La razón por la que la candidata del PT era poco conocida es que por muchos años ha trabajado en cargos públicos no electivos, aunque acaso hayan influido también los hábitos de discreción adquiridos en su etapa de guerrillera durante la dictadura militar (1964-1985) pues ha ocupado puestos tan relevantes como ministra de Energía y Minas durante dos años y desde 2005 ministra jefa de la Casa Civil, equivalente a jefe de gabinete, un cargo en el que ha tenido una gran cercanía con Lula, desde el que restableció el orden en el trabajo del gobierno en la coyuntura de crisis política en que lo asumió a la vez que recibía la responsabilidad de planes estratégicos como el Programa de Aceleración del Crecimiento, que ha dado un gran impulso a la construcción de obras de infraestructura, así como el plan de viviendas populares Mi Casa, Mi Vida.
A Dilma se le reconoce como una funcionaria entregada a su trabajo, de fuerte personalidad y muy competente. Como guerrillera, es recordada por su entereza ante la tortura durante los años que estuvo presa (1970-1973). Preguntada por la revista Carta Capital acerca de las acusaciones de haber sido terrorista durante los años 70, respondió: "Esa acusación es contraproducente para quien no resistió. Siento mucho orgullo de haber resistido a la dictadura desde el primero hasta el último día, de haber ayudado al país a transitar a la democracia y de no haber cambiado de lado".
Aparte de los indiscutibles méritos personales de esta mujer la pregunta es qué impulsa a su candidatura a crecer indeteniblemente. La respuesta está en los ocho años de gobierno de Lula, que arrojan un saldo muy positivo para el nivel de vida de la población brasileña, en especial la más desfavorecida, que el pueblo compara con los gobiernos neoliberales anteriores y en particular con el de Fernando Henrique Cardoso, del PSDB. Mientras aquél lo apostó todo al ajuste fiscal y la lucha contra la inflación, Lula optó por el crecimiento económico, la redistribución de la riqueza, la integración latinoamericana y la diversificación del comercio internacional. Cardoso fue el socio de Estados Unidos en el ALCA y Lula el aliado de Chávez y Kirchner para impedirlo e impulsar organizaciones como la Unasur. Entre 2004 y 2008 la pobreza bajó en Brasil de 36.2 a 23.9 por ciento, pese a la crisis económica. En el primer semestre de este año, cuando cunde el desempleo en el mundo, el gigante sudamericano ha creado un millón 600 mil puestos de trabajo formales y se calcula que cerrará 2010 con 2 millones 500 mil. El crecimiento del mercado interno ha sido un dinamizador del impetuoso avance de la economía, lo que se atribuye también a la subida de los salarios mínimos y los más bajos.
Mientras la derecha brasileña es partidaria de la subordinación a Estados Unidos y Europa, Lula ha actuado por rescatar la soberanía nacional, a favor de la paz y la multipolaridad, y junto a Turquía realizó un audaz intento fuera de la órbita de las grandes potencias por buscar una solución política a la peligrosísima amenaza de Estados Unidos contra Irán.

El tercer triunfo de Lula

Los ocho años de Lula lanzaron a Brasil como potencia global y regional en desmedro de Estados Unidos, instalaron una nueva elite en la administración del Estado y debilitaron la lucha anticapitalista y por un mundo nuevo.
Raúl Zibechi / LA JORNADA
Cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales en Brasil, la candidata creada y auspiciada por Lula, Dilma Rousseff, lleva una ventaja suficiente como para ganar incluso en la primera vuelta del 3 de octubre. La encuesta de Datafolha difundida el pasado fin de semana concede a Rousseff 47 por ciento frente a 30 por ciento del socialdemócrata José Serra y 9 por ciento de la ecologista Marina Silva. Esa diferencia parece imposible de descontar en sólo un mes, sobre todo porque su candidatura viene creciendo sin parar desde hace ya más de un año.
El ascenso de Rousseff es asombroso: tres meses atrás estaba empatada con Serra; un año atrás tenía apenas 16 por ciento de las intenciones de voto mientras Serra ostentaba más de 40 por ciento; a principios de 2009 tenía apenas 8 por ciento del electorado. En poco más de un año pasó de la marginalidad política a convertirse en la más firme candidata a suceder a Lula. Rousseff fue presa política durante la dictadura militar por integrar el grupo armado VAR-Palmares, luego militó en el Partido Democrático Trabalhista de Leonel Brizola, se graduó en economía y desde 2001 integra el PT. Cuando el escándalo de corrupción que forzó la renuncia de José Dirceu, Lula la nombró al frente de la Casa Civil, un cargo similar al de jefe de gabinete.
A todas luces, se trata de un triunfo más del actual presidente, que luego de ocho años de gobierno se retira con casi 80 por ciento de aprobación. El apoyo popular a Lula es sólido, sostenido en el tiempo, y atraviesa todos los sectores sociales. Oponerse a Lula, dicen amigos brasileños, es como poner en cuestión la ley de la gravedad. Su hegemonía es tan fuerte que un anuncio publicitario de su adversario Serra incluye la imagen de Lula. Desde una mirada de larga duración, habrá un antes y un después de sus ocho años al frente de Brasil.
Un balance de la gestión de Lula implicaría recorrer muchos aspectos, desde el carisma personal del hombre nacido en una humilde vivienda del noreste, que sintoniza con los sentimientos de la inmensa mayoría de los brasileños, hasta su exitosa gestión estatal luego de la pesadilla neoliberal y privatizadora de los ocho años de Fernando Henrique Cardoso, cuando cerca de 30 por ciento del PIB cambió de manos, provocando un terremoto en el país.
Desde el punto de vista económico, las dos presidencias de Lula supusieron un crecimiento de 37 por ciento, que contrasta con el escaso 20 por ciento de los años 1994-2002 de la presidencia de Cardoso. Aunque no fue espectacular, permitió que casi 30 millones de brasileños (en un país de 190 millones) hayan migrado de la pobreza a las clases medias, algo inédito en la historia del país y una de las claves del masivo apoyo a Lula.
Los frutos de este crecimiento no se repartieron de forma pareja. Las ganancias de la gran banca explotaron 420 por ciento bajo Lula. Sólo tres bancos (Banco do Brasil, Itaú-Unibanco y Bradesco), que controlan 80 por ciento del mercado, ganaron en ocho años 95 mil millones de dólares, frente a 18 mil millones que habían ganado bajo el mandato de Cardoso. El capitalismo brasileño vive una profunda reorganización mediante un proceso de centralización y concentración lubricado por el Estado por conducto del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), el mayor banco de fomento del mundo.
El apoyo a las grandes empresas brasileñas les está permitiendo competir en buenas condiciones en el mercado internacional, al fusionarse y convertirse en multinacionales exitosas con financiación estatal y de los fondos de pensiones. Brasil Foods, fruto de la fusión entre Sadia y Perdigao, se convirtió en la mayor exportadora de carne procesada del mundo. La semiestatal Petrobras figura entre las cuatro mayores petroleras, la privatizada Vale do Rio Doce es la segunda minera del planeta y Embraer la tercer aeronáutica detrás de Boeing y Airbus. La fusión de Votorantim y Aracurz creó la cuarta procesadora de celulosa del mundo y la fusión de Itaú y Unibanco lo coloca entre los 10 mayores bancos. Las multinacionales forman parte del nuevo papel de Brasil en el mundo.
En segundo lugar, el amplio apoyo a Lula no podría explicarse sin políticas sociales como Bolsa Familia, que supone transferencias monetarias muy bajas (entre 12 y 114 dólares) pero que llegan a 50 millones de personas, uno de cada tres brasileños. Sobre todo en el noreste este tipo de programas consiguieron modificar el escenario político electoral construyendo un sólido apoyo a Lula. Todos los estudios aseguran que se produjo una fuerte disminución de la pobreza, aunque Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.
La tercera cuestión, quizá la determinante, es que bajo Lula Brasil se ha convertido en potencia global. No sólo forma parte del cuarteto de países emergentes conocido como BRIC (Brasil, India, China y Rusia), sino que se ha ganado un lugar en el mundo que se evidenció en el acuerdo entre Turquía, Brasil e Irán para solucionar el conflicto a raíz del enriquecimiento de uranio. En Sudamérica, la Unasur creada bajo impulso de Brasilia ha conseguido desplazar a la OEA en la resolución de conflictos regionales.
Bajo el gobierno Lula se aprobó la Estrategia Nacional de Defensa, que establece como prioridades la protección de la Amazonia y de los hidrocarburos de la plataforma marítima, la reorganización y modernización de las fuerzas armadas, con capacidad de fabricar desde submarinos hasta cazas de quinta generación, mientras el país ya domina todo el proceso que le permitirá construir armas atómicas.
Por último, los movimientos sociales están en su peor momento desde la década de 1980. La profundización del neoliberalismo y la expansión de las políticas sociales están en la base de la creciente debilidad de los movimientos. Los ocho años de Lula lanzaron a Brasil como potencia global y regional en desmedro de Estados Unidos, instalaron una nueva elite en la administración del Estado y debilitaron la lucha anticapitalista y por un mundo nuevo. Los tres hechos son parte inseparable de un mismo proceso.