sábado, 28 de abril de 2012

Nuevas lecciones latinoamericanas

En Europa y EE.UU todavía no se comprende que América Latina ha marcado el inicio de una nueva era y que hoy es otro de los ejes geopolíticos con los que las potencias tendrán que aprender a “negociar”, porque en la región ya no sirven las viejas diplomacias intervencionistas.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

La Unión Europea reaccionó con amenazas económicas sobre Argentina por haber re-nacionalizado la petrolera YPF-Repsol. De paso, es una indirecta “advertencia” a la América Latina. En cambio, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) invitaron a Argentina para patrocinar un documento, que la presidenta Cristina Fernández aceptó.

El documento insta a la OMC para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha, pero señala que “la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social”,  que son necesarias otras políticas complementarias para garantizar la estabilidad macroeconómica y la inversión social, y también que, en el mismo marco de la OMC, deben respetarse los espacios de políticas con que cuentan los países en desarrollo para alcanzar sus legítimos objetivos económicos y sociales.

sábado, 21 de abril de 2012

Argentina: Un camino a seguir

La “era Kirchner” le ha devuelto dignidad y esperanza al país, ha marcado un rumbo y con esta nacionalización lo profundiza. Es necesario acompañar a los argentinos en esta ruta. 

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Portada del diario Tiempo Argentino,
del pasado 17 de abril.
El enojo del gobierno español por la nacionalización de las acciones de Repsol en YPF es inversamente proporcional a la satisfacción que sentimos por esta medida de soberanía nacional tomada por la Argentina. Se afianza, así, la tendencia latinoamericana de encontrar caminos propios, distintos de los que transitó en las nefastas décadas  de predominio absoluto del neoliberalismo.

Inmerso en la más brutal crisis económica de su historia, el pueblo español no para de recibir de su gobierno noticias del destramamiento de su estado social. El ajuste, llevado hasta sus últimas consecuencias, presagia implicaciones como las que vivió Argentina a partir de diciembre del 2001 y que llevó, a la postre, a un cambio de rumbo a partir de la llegada al poder de Néstor Kirchner.

Como sabemos, ese cambio de rumbo, que encuentra hoy en la nacionalización de YPF un momento estelar, no es propio solamente de Argentina, y es visto con atención y simpatía en la misma Europa.

Abril soberano en nuestra América

Sin recuperación de la soberanía en todos los órdenes, y sin integración al espacio geopolítico, económico y cultural  que es natural y propio de la región latinoamericana,  ningún país será viable frente a las presiones y apetitos que, desde hace siglos, gravitan, voraces, sobre el destino de nuestra América.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Rico en acontecimientos de profundo valor simbólico, de esos que viven en la memoria colectiva de los pueblos y la iluminan con sus enseñanzas, abril se ha convertido literalmente a sangre y fuego en un mes fundamental en la historia de las luchas por la independencia –nacional y regional- y la liberación de nuestra América.

Para los centroamericanos, en general, y los costarricenses en particular, abril recuerda el triunfo, en 1856, sobre las tropas filibusteras del estadounidense William Walker y sus planes esclavistas y de dominación geopolítica, en sucesivas batallas en Santa Rosa, al norte de Costa Rica, y en Rivas, al sur de Nicaragua, hasta alcanzar una victoria -el 11 de abril- que cambió el curso de la guerra patria: derrotado por un ejército compuesto mayoritariamente por campesinos y civiles, que plantó cara a soldados experimentados (muchos de ellos curtidos en la guerra entre Estados Unidos y México, de 1846-1848) y mercenarios norteamericanos y europeos, Walker fue forzado a replegarse  y, un año más tarde, declaró la capitulación definitiva ante la alianza centroamericana.

El canijo estigma del Conquistador

¿Qué demuestran comportamientos como los del rey Juan Carlos, de las transnacionales como REPSOL y de los organismos internacionales como la OEA y la ONU? ¿Acaso no son la clara muestra de la nefasta y febril lucha por el poder acumulativo y excluyente, que hace que el mundo penda de un delicado hilo y se encuentre al borde su destrucción?

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

REPSOL: punta de lanza de la reconquista de América
por parte de las transnacionales españolas.
Tres acontecimientos de importante relevancia histórica tiñen las páginas del denominado “mundo hispano”, antítesis del AbyaYala propia de las identidades de los pueblos originarios. Primero, la VI Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena de Indias, en Colombia; segundo, el Safari del Rey de España Juan Carlos y tercero, la inminente nacionalización de la compañía petrolífera Argentina REPSOL-YPF.

Cumbre de las Américas. La bella Cartagena de las Indias, tantas veces sitiada  e invadida por piratas y religiosos, devastada y  traficada, la que  soportó la despiadada inquisición cual maquinaria impune de persecución, tortura y asesinato con la venia del Pontificado italiano; en esta oportunidad sufrió –quizás por última vez– la presencia de una Cumbre otrora monitoreada por los EEUU y Canadá, hoy ensombrecida por el consenso latinoamericano harto de los estragos infames del neocolonialismo occidental.

Estados Unidos construye un cerco en el sur de nuestra región

Quienes observen un mapa podrán constatar las nuevas posiciones militares de Estados Unidos en Argentina y Chile han permitido establecer un gigantesco triángulo con capacidad de controlar las rutas marítimas del sur del Océano Atlántico, y la región sur del Océano Pacífico donde se encuentra el  estrecho de Magallanes, único paso natural marítimo entre los dos océanos y por tanto entre los dos hemisferios del planeta.

Sergio Rodríguez Gelfestein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Quienes creen que la obcecada actividad imperial de la primera potencia mundial para contener a China en el “Siglo asiático de Estados Unidos” y su consecuente obsesión por derrocar al gobierno de Siria e imponer sanciones a Irán para generar tensión en el Medio Oriente como paso imprescindible en su desplazamiento en dirección a Asia, le hacen olvidar su “patio trasero” están equivocados.

En semanas recientes las acciones agresivas de Estados Unidos y la OTAN han seguido su escalada. Su condición de potencia global la hace mirar nuestra región con una visión distinta que la sitúa no sólo como proveedora de materias primas, que debe ser controlada para impedir la competencia de otras potencias, sino que también como ruta marítima, en la eventualidad de conflictos en el Medio Oriente que cierren las vías tradicionales de transporte de energía.

Lucha contra las drogas: problema complejo

La despenalización del tránsito de drogas por Centroamérica, Caribe y México, no resolvería el problema  de fondo en tanto exista el tema del consumo. Y la despenalización del consumo no resolvería el problema si la producción sigue siendo penalizada. Y hay que reconocer  que mientras los Estados Unidos  de América no se incorporen a la discusión de la despenalización, la dificultad de fondo no será resuelta en su totalidad.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En el momento en que escribo estas líneas es muy temprano todavía para hacer una evaluación de lo sucedido en la Cumbre de las Américas con respecto al tema de la despenalización de las drogas. Pero me llama la atención que en su discurso  inaugural el presidente anfitrión, el colombiano  Juan Manuel Santos, deploró la exclusión de Cuba del sistema interamericano y especialmente de la Cumbre y al mismo tiempo abogó por explorar nuevas rutas en relación al combate a las drogas. Interesantes posturas, sobre todo proviniendo de  un mandatario que de ninguna manera  puede ser  ubicado  en  la constelación de gobernantes progresistas en América latina. Mientras  el presidente estadounidense Barack Obama, insistía en la postura de Washington  sobre una guerra frontal a las drogas, el mandatario colombiano dijo en su discurso inaugural: “a pesar de todos los esfuerzos, inmensos esfuerzos, inmensos costos, tenemos que reconocerlo: el negocio de las drogas ilícitas sigue pujante”. La aseveración  parecería hasta una cita textual del artículo signado por el presidente  de Guatemala, Otto Pérez Molina y que fuera publicado el 7 de abril de 2012 en el diario inglés The Guardian.

Guatemala: La tierra y los hombres en la sociedad agraria colonial de Severo Martínez Peláez

A la luz de los datos que proporciona el historiador Severo Martínez en su precioso ensayo sobre la vida colonial, vemos igualmente que ni el poderío material de la clase dominante ni el peso ideológico de la colonia han desaparecido todavía en la sociedad guatemalteca.

Jorge Murga Armas* / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

El historiador Severo Martínez Peláez (1925-1998).
En febrero de 1524[i], acompañado de varios cientos de hombres entre españoles y mexicanos[ii], Pedro de Alvarado llega al territorio maya de la actual Guatemala. Después de cruentas batallas con los ejércitos quichés en Xetulul Junbatz, Chuabaj, Palajunoj y Chuarral, luego de la muerte del Gran señor Tecún Umán en Pachaj[iii], aprovechando las divisiones internas de la sociedad maya-quiché y gracias a un aparato militar superior, el ejército invasor se impone en Chi Gumarcaaj no obstante el coraje y dignidad de Oxib’ Quiej y Belejeb’ Tz’i[iv], los Grandes señores del Quiché, a la lucha heroica de los mames encabezados por el Gran señor Kaibil Balam en Zaculeu[v], a la resistencia heroica de los cakchiqueles y sus Grandes señores Belejeb’ K’at y Kajeb’ Imox en las montañas de Iximché[vi], y a otros pueblos más.

La derrota militar de la sociedad maya-quiché se tradujo en la ocupación de su territorio y el sometimiento de sus pobladores. Se impone el término «indio» para designarles socialmente, se les reduce a un estado de servilismo, y la Corona de España se apropia —¡por derecho de conquista!— de su vasto y rico territorio. Se inicia la colonia, nace Guatemala.

Así, el régimen colonial crea las primeras «encomiendas» y «repartimientos»[vii]. Se instituyen los «pueblos de indios»[viii], y nacen los primeros mestizos y «criollos»[ix]. Sustentado ideológicamente en el racismo, el régimen colonial genera diferenciaciones y oposiciones entre los grupos sociales llamados «indios», mestizos y «ladinos»[x], que, además de un lazo histórico, social y genético innegable, comparten con matices y variantes la pobreza y el desprecio de españoles y criollos. Como en la época de la «conquista», los grupos dominantes promueven y utilizan las divisiones sociales para mantener el sistema de dominación y explotación sustentado en la opresión generalizada del indio. El régimen colonial dura 297 años.

¡Bravo por Cristina!

Conviene recordar que las empresas de origen español han hecho su agosto en América Latina durante las décadas neoliberales mediante corruptos contubernios con personeros de los gobiernos que abierta, o solapadamente, han entregado sus bienes públicos y recursos naturales a la voracidad de aquellas.

Ángel Guerra Cabrera / La Pupila Insomne

Cristina Fernández durante el anuncio
de la nacionalización de la empresa YPF.
La decisión de nacionalizar el petróleo tomada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un paso trascendental en la conquista de la segunda independencia de Argentina y de toda América Latina. El hidrocarburo fue controlado por el Estado desde el primer gobierno de Hipólito Irigoyen hasta su privatización por el ultraneoliberal Carlos Ménem(1992).

El decreto enviado al Congreso por Cristina, cuya aprobación contará con importantes votos opositores,  expropia casi la totalidad de las acciones de la nominalmente española Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) –el 51 por ciento-, declara de “interés público” el logro del “autoabastecimiento de la producción de hidrocarburos y también las tareas “de explotación, industrialización, transporte y comercialización”. Asienta legalmente el fin de la primacía del capital sobre un recurso cuyo carácter  finito, de seguridad nacional y objeto de desaforada  especulación, así como su condición de palanca de desarrollo, exige como ninguno quedar bajo la total rectoría del Estado. YPF, fundada en 1922 por el legendario general Enrique Mosconi, su arquitecto y director durante ocho años, fue una entidad pública por la que los argentinos sintieron siempre un enorme orgullo, no sólo por su abastecimiento del mercado nacional sino su ostensible contribución al desarrollo económico y social y su condición de símbolo de soberanía.

Argentina: YPF, el dolor de lo que fue y el desafío de lo que es

La decisión presidencial de re-nacionalizar YPF es el camino correcto hacia la recuperación de la soberanía nacional. Camino difícil y lleno de obstáculos pero que hay que asumir y recorrer con mucha fuerza y esperanza.

Adolfo Pérez Esquivel / Argenpress.info

Tenemos que apoyar a nuestra presidenta que tuvo el coraje y decisión política de asumir este reclamo popular de años y debemos aportar desde cada lugar para fortalecer la decisión gubernamental que ha provocado más de un cimbronazo de intereses económicos y políticos.

El gobierno español se escandaliza del gobierno argentino defendiendo lo indefendible, a una empresa como REPSOL que tuvo grandes ganancias y pocas, o ninguna inversión en el desarrollo de la producción petrolera.

Se sabía de las actividades de REPSOL en otros países, pero la decisión del menemismo fue adjudicarle YPF y las consecuencias están a la vista.

No voy hacer comentarios de quienes apoyaron en las provincias las privatizaciones, y festejaban que eso era la gran solución a los problemas del país, pero debemos tener memoria y tener presentes a los diputados y senadores que aprueban leyes dañinas que después el país debe soportar para varias generaciones, como las leyes de impunidad, la ley antiterrorista y las privatizaciones, entre otras calamidades.

Cartagena: VI Cumbre con visión latinoamericana

A propósito de la VI Cumbre, se evidenció una América Latina que juzga intolerable el bloqueo a Cuba, con lo cual va quedando aislada la caduca diplomacia de los EE.UU. frente al pueblo cubano, que ha resistido ejemplarmente el asedio.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

En la VI Cumbre de las Américas (Colombia, 14-15 de abril) era inevitable la referencia a dos temas: la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas y la exclusión de Cuba.

Las Malvinas fueron ocupadas por Gran Bretaña desde 1833, imponiéndose sobre un territorio que desde entonces Argentina ha continuado reclamando como suyo. Pero en 1982 las Malvinas fueron retomadas por la sangrienta dictadura militar presidida por Leopoldo Galtieri. La reacción británica, encabezada por la primera ministra Margaret Thatcher desató la “Guerra de las Malvinas”, que concluyó con la derrota argentina y la posterior caída de la Junta Militar que  gobernaba.

A pesar de la existencia de un Sistema Interamericano de Defensa que comprometía la unidad de los países del continente, los EE.UU., presididos por Ronald Reagan, apoyaron a la Gran Bretaña, como también lo hizo Chile, gobernado por otro régimen sanguinario: el de Augusto Pinochet. En cambio, América Latina volcó su apoyo a la Argentina. Y desde entonces el problema subsiste. Desde luego, bajo condiciones distintas a las del pasado, pues América Latina es hoy absolutamente consciente del apoyo a la soberanía argentina sobre Malvinas.

México: Territorialidad de la dominación

La ocupación integral de México forma parte de la dominación de espectro completo, noción diseñada por el Pentágono antes del 11 de septiembre de 2001, que abarca una política combinada donde lo militar, lo económico, lo mediático y lo cultural tienen objetivos comunes.

Carlos Fazio / LA JORNADA

La actual fase de intervención estadunidense en México responde a la agenda militar global de la Casa Blanca definida en un documento del Pentágono de marzo de 2005. Como parte de una guerra imperial de conquista, el plan, que apoya los intereses de las corporaciones de Estados Unidos en todo el orbe, incluye operaciones militares (directas, sicológicas o encubiertas) dirigidas contra países que no son hostiles a Washington, pero que son considerados estratégicos desde el punto de vista de los intereses del complejo militar, industrial, energético.

Una orientación del documento era el establecimiento de asociaciones con estados debilitados. A su vez, bajo el disfraz de la guerra al terrorismo y la contención de estados delincuentes, se promovía el envío de fuerzas especiales (boinas verdes) en operaciones militares de mantenimiento del orden (funciones de policía) y equipos pequeños de soldados culturalmente espabilados para entrenar y guiar a las fuerzas autóctonas. Parte de esas actividades serían realizadas por compañías privadas de mercenarios subcontratadas por el Pentágono y el Departamento de Estado.

Como parte de una guerra de ocupación integral, la intervención estadunidense en curso responde a nuevas concepciones del Pentágono sobre la definición de enemigos (el enemigo asimétrico, no convencional, verbigracia, el terrorista, el populista radical, el traficante de drogas). Lo que ha derivado en las guerras asimétricas de nuestros días, que no se circunscriben a las reglas establecidas en los códigos internacionales y evaden las restricciones fronterizas de los estados.

Los cambios en América Latina

La llamada crisis o colapso del mundo que conocemos, nos permite ver algo de lo nuevo que se asoma pero en medio de una resistencia violenta de lo viejo que no quiere despedirse del escenario.

Marco A. Gandásegui, h. / ALAI

La región latinoamericana está experimentando cambios profundos. En parte, esas transformaciones se reflejan en cumbres presidenciales, como la celebrada hace pocos días. También se observan en los titulares de los diarios que destacan los conflictos. Los pueblos latinoamericanos están comenzando a sentir directamente las transformaciones a nivel de la vida cotidiana.

Los cambios en América latina tienen un eje económico (la nueva relación agro-minera exportadora con China) y otro político (los “giros a la izquierda” o las “revoluciones pasivas” como las llamaría Gramsci). La llamada crisis o colapso del mundo que conocemos, nos permite ver algo de lo nuevo que se asoma pero en medio de una resistencia violenta de lo viejo que no quiere despedirse del escenario.

En un encuentro sobre la “otra” América latina celebrado en Lima, Perú, me invitaron a analizar la coyuntura que caracteriza el inicio del siglo XXI. Aprovechamos la ocasión para destacar 7 aspectos íntimamente imbricados que nos permiten tener una visión más acertada del proceso que envuelve a la región como una totalidad. En primer lugar, hay que estudiar con mucho cuidado la disminución de la producción industrial de las últimas décadas que generaba enormes ganancias capitalistas. El colapso de esas ganancias condujo, en segundo lugar, a un proceso de des-industrialización en la región. La desaparición de los complejos industriales nacionales tuvo un fuerte impacto sobre la relación obrero patronal que, a su vez, creó condiciones políticas que permitieron la flexibilización del trabajo (políticas neoliberales). Marcó un movimiento inverso al experimentado en la región durante el cuarto de siglo anterior (1950-1975).

Eduardo Galeano: “La realidad es una contradicción incitante”

Anticipando su visita a la próxima Feria del Libro en Argentina, Galeano habla de su nuevo libro, de la reconstrucción del Uruguay a través de la memoria, del imperio de los miedos y de la maravillosa costumbre de caminar Montevideo.

Miguel Russo / Miradas al Sur

Dice Eduardo Galeano, sentado en su café de siempre, El Brasilero, mientras Montevideo pasa frente a la ventana en una tarde de bancos y trámites y caminatas: “Voy a Buenos Aires dentro de unos días a leer unas cuantas historias de esas que me han contado los hijos de los días. Y ellos, que son sabidos, me han dicho que la Feria de allí es el mejor lugar de encuentro de los libros queridos y la gente queriente. Y también voy por el placer personal de leer en voz alta y sentir que recibo de vuelta, multiplicadas, esas vibraciones. Leyendo en voz alta confirmo que la literatura puede ser pariente, aunque sea un pariente pobre, de la música, y que las palabras pueden escaparse de las páginas para ser música por un rato. Y es lo que a las palabras más les gusta”.

Eduardo Galeano viene de caminar, él también, esta Montevideo, como él mismo la define “tan caminable”. Paradójicamente (o no tanto), cuando Galeano se sienta en El Brasilero, no deja de caminar sus historias. La de este mismo bar, por ejemplo. O la de la derrota y victoria de este bar: “Un tipo, un presunto comprador italiano de este bar, se llevó en una larga noche, amparado por los milicos, toda la madera de roble de los pisos, todos los muebles. Dejaron un gran agujero aquí, se llevaron todos los vidrios, los espejos, no dejaron ni una cucharita. Pasó el tiempo y una pareja de arquitectos que amaba el café decidió emprender la reconstrucción. Con este café pasó lo mismo que con Leningrado, esa ciudad que la gente reconstruyó en base a fotos, dibujos, recuerdos. El Brasilero fue reconstruido por la memoria de los que lo queríamos”.

Videla, Pinochet y los desaparecidos

Las confesiones del ex dictador argentino sobre los desaparecidos son plenamente aplicables a la dictadura de Pinochet, dado que se trató de una política diseñada por las dictaduras militares latinoamericanas, especialmente la argentina, brasileña y chilena, para impedir que la opinión pública conociera los crímenes que se cometían, para torturar sin plazos y en penumbra, para profundizar el terror en la sociedad y la angustia de los familiares.

Antonio Leal* / Clarín de Chile

El dictador argentino Jorge Rafael Videla
El dictador argentino Jorge Rafael Videla, en el libro Disposición Final del periodista Cerafino Reato, confiesa, por primera vez, el por qué de la política de desaparición forzada de personas llevadas a cabo por su régimen:

“Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas ante la justicia, ni fusiladas, de manera que no fuera evidente, que la sociedad no se diera cuenta ni esto pudiera provocar protestas dentro y fuera del país".  Reconoce que esto ocurrió con cerca de ocho mil personas aún cuando los familiares de las víctimas y los organismos internacionales de derechos humanos consignan que en Argentina fueron eliminados por el régimen de Videla cerca de cuarenta mil.

sábado, 14 de abril de 2012

Honduras, Ecuador y Venezuela: tres golpes de estado en nuestra América

La suerte de los golpes de estado en cada uno de estos países fue distinta. Lo que hoy vive Honduras es una muestra del destino que le estaba deparado a Venezuela y Ecuador. Pero en Honduras, a pesar de la resistencia heroica de amplios contingentes de población después del golpe, no se había logrado cimentar un movimiento popular organizado vinculado al gobierno que pudiera frenar la asonada.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

En abril de 2002, el pueblo venezolano derrotó a los golpistas
La famosa “era de la democracia” que vive América Latina, y con la que analistas y políticos se llenan la boca, parece funcionar siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos, el primero de los cuales es no hacerle muchas olas a los grupos dominantes y a los Estados Unidos. Honduras y Venezuela son dos casos que lo ejemplifican a cabalidad, y no hay que echar a volar mucho la imaginación para incluir en esta lista a Ecuador, en donde la asonada se vistió de sublevación policial que tuvo al presidente Rafael Correa acosado y en un tris de perder no solo el poder sino la vida misma.

¿Cuál es el denominador común de estos tres casos? Pues pura y simplemente que se trata de gobiernos progresistas que buscan caminos propios de desarrollo y tratan de encontrar nuevas formas de relación, más equitativas, con los Estados Unidos de América. Intentar esto en América Latina es un atrevimiento que se paga caro. Quien intente transitar este camino ha de tener claro que, tarde o temprano, el Tio Sam sacará a relucir el garrote y repartirá cachiporrazos a diestra y siniestra hasta llevar las cosas a su estado “normal”.