sábado, 19 de septiembre de 2015

México: Ayotzinapa multiplicada por 27,000

Aunque los acontecimientos en los que se vieron involucrados los estudiantes de Ayotzinapa son terribles y lamentables, hemos de decir que no son ni los únicos, ni los más terribles de todos los ocurridos en México en los últimos años.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Ilustración de Hernández, para LA JORNADA.
La desaparición de personas es una realidad insoslayable en el México de hoy. Es un fenómeno inscrito en el contexto de la violencia generalizada que prevalece en el país desde el 2007. Con mucha frecuencia se echa las culpas de ella a la guerra entre el Ejecutivo y el narcotráfico pero, aunque este es un componente central, no es el único, y quienes la sufren no son solo narcotraficantes, policías o militares, sino miles de personas que, sin querer, se ven envueltos en ella.

Conforme avanzan las investigaciones de lo sucedido con los 43 normalistas de Ayotzinapa, va quedando claro que atrás del hecho se esconde una red mafiosa que involucra tanto a grupos de narcotraficantes en conflicto entre sí, como a autoridades locales, federales, al ejército y a la policía que, coludidos, ejercen la violencia con el fin de hacer prevalecer intereses económicos, políticos y personales.

Las guerras imperiales y el exilio de hoy

La prensa internacional reporta que más de 130 mil migrantes y refugiados, provenientes de África, Medio Oriente y Asia han intentado llegar a Europa en lo que va de este año: desplazados por las guerras imperiales en Libia, Siria o Ucrania; acosados por el extremismo religioso; perseguidos por los ejércitos mercenarios y terroristas con los que Occidente libra hoy sus guerras sucias por el mundo.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

“Esta semana se han batido todos los récords en llegada de refugiados a Europa. La explicación es sencilla: las rutas, aunque cada vez más largas y mortíferas, siguen abiertas. Los muros que Europa construye aún no están terminados, ni se ha puesto en marcha la operación para controlar militarmente la costa Libia. Los que huyen de las guerras saben que esta es una oportunidad única y el próximo tren tal vez les obligue a tomar aún más riesgos”. El Mundo, 31/08/2015

“Cierro los ojos para vivir. También para matar”. Así reflexionaba Ovidio, el poeta latino de la antigüedad, durante su destierro en Tomis (hoy el puerto rumano de Constanza). Al menos así lo imaginó Vintila Horia (Segarcea, Rumania, 1915-1992) en su obra Dios ha nacido en el exilio. Un libro que,  55 años después de su publicación y de que se le galardonara con el prestigioso premio Goncourt, mantiene una asombrosa actualidad y sigue siendo una invitación para quienes, aún en medio del drama contemporáneo, creemos en el ser humano, sus posibilidades de emancipación y de transformación de la realidad opresora.

En Tomis, frontera final del imperio, límite entre la civilización romana y la barbarie de un mundo desconocido, Ovidio probó la hiel del destierro, del abandono y de la censura impuesta por el puño de hierro del emperador Augusto, a causa de sus críticas y la falsa acusación de corromper a la juventud. Abandonado a merced de los caprichos del César, dice el poeta en uno de los pasajes del libro: “Augusto nos ha dado un Imperio, pero nos ha quitado el alma”.

Un cuento europeo

El rechazo, con el sabor crudo y amargo de la xenofobia y el racismo, tiene su respuesta en la lógica del capitalismo. Pero hay países como Austria que se visten de “humanitaria” para acoger a los exiliados sirios (porque eso es lo que son, exiliados de estos tiempos) y de otras partes del mundo afroasiático, mientras que otros del mismo bloque continental los rechazan.

Maximiliano Pedranzini* / Especial para Con Nuestra América
Desde Misiones, Argentina

¿Por qué Austria es el primer país de la Unión Europea (en el caso que hubiera alguno más adelante) que está recibiendo con los brazos abiertos a los colectivos de migrantes sirios? ¿Por qué Austria y no su vecina Hungría, quien ha mostrado recalcitrante animosidad con el contingente asiático, o España con una rica y vasta tradición árabe? Muchos pensarán que por la hospitalidad y solidaridad de la sociedad austriaca, que seguramente debe ser así. Pero más allá de la filantropía y el cristiano amor al prójimo, la realidad es que la principal motivación del Estado austriaco es reforzar su densidad demográfica, escasa en el país, ya que el país -valga la redundancia- cuenta con una población aproximada de 8.572.895 habitantes (según el último censo de 2014) y en la última década y media este ha sido unos de los principales problemas de esta pequeña nación de Europa central. Quizás algún demógrafo nos pueda explicar mejor este asunto. Asimismo en los últimos años, Austria ha realizado como política de Estado campañas internacionales convocando a personas para vivir y trabajar en su territorio, y en este sentido, los problemas demográficos como la escasez (por diversos factores relacionados a los bajos índices de natalidad y crecientes de ancianidad y mortalidad registrados en los últimos dos censos realizados) se traducen en el lenguaje fáctico del capitalismo como “falta de fuerza de trabajo”.

Guatemala: El saldo perverso de la política de la antipolítica.

Si llega a gobernar, Jimmy Morales lo hará con una alianza vergonzante de las bancadas del partido Líder, el Patriota y el propio Frente de Convergencia Nacional, el cual solamente cuenta con poco más de una decena de diputados de los 158. Representando a lo más extremista de la política nacional, Morales será rehén de la clase política tradicional y de la derecha contrainsurgente.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En efecto, algo cambió en Guatemala. Resulta sorprendente ver cómo parientes, amigos, personas en general que nunca tuvieron participaron política, hoy cuentan alborozados su presencia en las decenas de manifestaciones y concentraciones que desde mediados de abril hasta principios de septiembre se observaron en el país. El repudio a la corrupción  y a la clase política fueron la causa fundamental de la voluntad que animó estas históricas jornadas. La “antipolítica”, que es común encontrar en otros países,  paradójicamente hizo  participar en política a cientos de miles de guatemaltecos. Porque fue política lo que hicieron durante estos últimos meses. Fue la política que repudia a la política y a los partidos políticos. Como también sucede en otros países, este repudio a la política tiene razones sustentadas.

Guatemala: ¿ahora por qué protestar?

Lo esperanzador que se nos abre en estos momentos es la rebeldía, el inconformismo, la pérdida de la apatía que comienzan a darse. Ahí está el germen de un auténtico cambio. Lo importante, en ese sentido, es lograr que el calor de meses atrás no se disipe.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

“La actual Fiscal General Thelma Aldana, de derecha, mandó presos muchos más funcionarios de gobierno que la anterior Fiscal, Claudia Paz, de izquierda, que no pudo terminar con la impunidad. ¿Llamativo, no? ¿Habrá agenda oculta en todo esto?”
Post leído en una red social

En Guatemala por espacio de cuatro meses se vivió una situación inédita: una población que estaba acostumbrada al silencio, a la apatía política y a la falta de protesta, pareció despertar. Durante cuatro meses ininterrumpidamente se pidieron medidas de cambio en la esfera política: renuncia del presidente y la vicepresidenta, cese de la corrupción en la esfera gubernamental, reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, aplazamiento de las elecciones generales del 6 de septiembre para buscar nuevas condiciones en la arena política; y hubo peticiones que fueron más lejos aún, pues se llegó a plantear una Asamblea Constituyente para la refundación del Estado.

La emigración puertorriqueña

Durante los primeros quince años  del Siglo XXI, la corriente emigratoria de puertorriqueños hacia Estados Unidos aumentó notablemente. Las graves condiciones económicas causadas por la recesión mundial es la causa principal de esta salida de puertorriqueños.


Carlos Pérez Morales* / Especial para Con Nuestra América
Desde Puerto Rico

La migración de los seres humanos ha sido una constante desde que el Homo Sapiens surgiera a través de distintos procesos evolutivos. Este movimiento poblacional ha tenido diversas razones desde su propia existencia. Hay diversas razones que justifican estos movimientos. La primera que mencionaremos es la económica.

Colombia: La guerra de las guerras

Ya antes del acuerdo, que ojalá llegue pronto, entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, Colombia, dicen los medios, está en manos de 1.500 bandas criminales.

William Ospina / El Espectador (Colombia)

Una paz mal hecha —¿y habrá alguna que no lo sea?— podría incrementar esa cifra de un modo dramático, y todo presupuesto sería escaso, y toda solución institucional precaria, ante una escalada de la criminalidad incontrolable.

¿A qué se debe la abundancia de esas bandas criminales? En primer lugar a la guerra misma, que es una inmensa factoría de guerreros en un país donde hace años los jóvenes casi no tienen otra alternativa laboral que la violencia.

En segundo lugar a la desmovilización a medias de los sanguinarios ejércitos paramilitares que por décadas usurparon con sangre la labor de la justicia, ocuparon el territorio con la complicidad del Estado o de sus agentes, y pretendían combatir a la guerrilla cuando en realidad despejaban las rutas de la droga o competían en ese trabajo con la insurgencia.

Venezuela: Frontera

La última estrategia de los imperios es pelear sus conflictos mediante bandas de mercenarios genocidas que penetran las sociedades, las dividen, las desbaratan y las arruinan desde adentro. Quien se sirve de delincuentes termina sirviéndolos.

Luis Britto García* / LA JORNADA

Decía Ludwig von Bertalanffy que la primera condición para que exista un sistema es determinar lo que forma parte y lo que no forma parte de él.

Esto es válido para conjuntos matemáticos, organismos biológicos y países.

Toda frontera es permeable, pero el organismo que quiere sobrevivir admite por ella sólo los elementos que lo nutren y fortalecen, y rechaza los que lo dañan.

México recibió con brazos abiertos a colonos estadunidenses que ocuparon Texas y perdió la mitad de su territorio. Recibió Palestina amorosamente a hebreos que fueron a colonizar, y perdió el país entero.

Geopolítica de América Latina: entre la esperanza y la restauración del desencanto

El cambio de época requiere atender a las nuevas preguntas para evitar caer en el error de dar viejas respuestas. Los próximos meses/años son para buscar nuevas categorías discursivas, nuevos relatos, nuevos significantes-maestros, nuevos factores movilizadores y próximas banderas a izar.

Alfredo Serrano Mancilla / ALAI

Para poner punto y final a cualquier ciclo histórico de transformaciones se precisa enterrar definitivamente el sentido del cambio preeminente en dicho proceso. No se puede pasar la página de cualquier época si no es cavando la tumba de los factores esperanzadores de la misma. Así es. Cualquier deseo de nuevo tiempo ha de construirse sobre las ruinas del pasado. Esto es lo que actualmente se atisba en el fondo del tablero geopolítico en América Latina: el intento desesperado de algunos sectores de acabar con aquello que se iniciara con el siglo XXI a lo largo y ancho de la región. Algunos le llaman (intento de) restauración conservadora; otros reflujo de los proceso de cambio; los más osados optan por el “fin de ciclo”.

¿El final del ciclo (que no hubo)?

Frente a las dificultades de los gobiernos posneoliberales en varios países,  algunos,  con cara de arrepentimiento y voz grave, lamentan lo que sería el final del ciclo de los gobiernos progresistas en América Latina, sumándose, una vez más, a las voces de la derecha. Un ciclo que ellos nunca reconocieron que hubiera existido.

Emir Sader / ALAI

Antes, se decía que nunca había existido ruptura alguna, que los nuevos gobiernos eran la continuidad de los anteriores, tan neoliberales como aquellos. La Venezuela de Hugo Chávez reproduciría la de los gobiernos de Acción Democrática y de Copei. El gobierno de Lula seria la continuación del de Cardoso. La Argentina de los Kirchner no se diferenciaría de la de Menem. Los gobiernos del Frente Amplio serían las nuevas versiones de los programas de los partidos de la derecha uruguaya. Evo Morales y Rafael Correa serian reediciones de los gobiernos conservadores que los han precedido.

Diagnosticadores de la capitulación

No es hora de pesimismos desmovilizadores. Es hora de generar propuestas para las izquierdas latinoamericanas y caribeñas. Es hora de que los jóvenes movimientos sociales vuelvan a la calle a defender lo conquistado.

Aram Aharonian / Miradas al Sur

Desde los distintos ángulos de los analistas y opinólogos regionales hay una insistencia en imponer el imaginario colectivo de que el ciclo progresista en América Latina y el Caribe llegó a su fin. Está sucediendo algo parecido a lo ocurrido al fin de las dictaduras, a mediados de la década de 1980, cuando los mismos “expertos” intentaban asesinar la utopía e inclinarnos por el camino socialdemócrata de “lo posible”. Sostenían que las condiciones no estaban dadas, que había que rearmar el aparato social y político y acordar con el enemigo para facilitar las farsas de reconciliación nacional, Punto Final, la teoría de los dos demonios y otras maldades similares.

Integración latinoamericana

El sueño unionista de Simón Bolívar encuentra hoy mejores oportunidades de realización, pero tiene límites no solo porque en América Latina hay gobiernos con distintas orientaciones, sino porque es imposible dejar de considerar las condicionalidades que impone el mundo globalizado y transnacional. 
           
Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

Del 6 al 8 de setiembre pasados se realizó en La Habana (Cuba) el Coloquio Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC), con el tema: ‘La integración en América Latina y el Caribe: alternativas históricas y proyección actual, a 200 años de la Carta de Jamaica de Simón Bolívar’.

En mi ponencia expuse que con la fundación de las repúblicas brotaron los primeros intentos por constituir grandes conglomerados (República de Colombia, Confederación Peruano-Boliviana, Provincias Unidas de Centroamérica), frustrados por acción de las oligarquías regionales. Al comenzar el siglo XX la iniciativa integracionista la tomó EE.UU., con la Unión Panamericana, que derivó en la creación de la OEA. El modelo desarrollista en las décadas de los 60 y 70 avanzó en integraciones pensadas desde la óptica empresarial y de mercados (ALALC, Pacto Andino); pero que retrocedieron en los 80 y 90 ante el avance de los criterios neoliberales, que cuestionaron toda programación e intervención estatales.

El Estado y el mercado proceden de la sociedad

Si el modelo estatizante no nos convence ni nos conviene, peor aún el modelo neoliberal. Por eso es necesario abrir las puertas a nuevas propuestas que prioricen al ser humano y a la sociedad en general.

Fander Falconí / El Telégrafo (Ecuador)

Hemos vivido estos tiempos con una trinidad económica: Estado, mercado y sociedad. Los abusos del mercado han provocado pérdidas cuantiosas y eso permitió que algunas veces el Estado interviniera. Esta intervención era necesaria, pero con frecuencia estancaba la creatividad y el riesgo calculado; tal estancamiento devolvía el papel preponderante al mercado y el ciclo se repetía.

Pero hoy se ha visto que el tercer invitado a esta fiesta, la sociedad, era la llamada a poner orden. El mercado no puede funcionar sin regulación y control y el Estado, como regulador y controlador, también necesita cierto control. La sociedad debe incrementar su poder decisorio y su protagonismo.

El inaplazable ajuste de cuentas con la Madre Tierra

La encíclica del Papa Francisco sobre “El cuidado de la Casa Común” (Laudato Si’) está siendo vista como la encíclica “verde” de manera semejante a cuando decimos economía “verde”. He aquí un gran equívoco. Ella no quiere ser solamente “verde” sino que propone la ecología “integral”.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

En realidad, el Papa dio un salto teórico de la mayor relevancia al ir más allá del ambientalismo verde y pensar la ecología en una perspectiva holística que incluye lo ambiental, lo social, lo político, lo educacional, lo cotidiano y lo espiritual. Él se sitúa en el corazón del nuevo paradigma según el cual cada ser posee valor intrínseco pero está siempre en relación con todo, formando una inmensa red como lo dice de manera ejemplar la Carta de la Tierra.

En otras palabras, se trata de superar el paradigma de la modernidad, que coloca al ser humano fuera de la naturaleza y encima de ella como “su maestro y señor” (Descartes), imaginando que ella no tiene ningún otro sentido sino estar puesta al servicio del ser humano que puede explotarla a su gusto. Ese paradigma subyace a la tecnociencia que nos ha traído tantos beneficios pero que simultáneamente gestó la actual crisis ecológica por el saqueo sistemático de sus bienes naturales.

sábado, 12 de septiembre de 2015

11 de septiembre: La estrategia chilena para el golpe sigue vigente

Pensar que el golpe chileno del 11 de septiembre de 1973 es cosa del pasado es un craso error. Por muchas razones, sigue vigente y tiene que ser objeto de estudio constante para sacar las lecciones necesarias para el presente y el futuro.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

El golpe de Estado contra Salvador Allende es una
fuente de lecciones para el campo popular progresista.
En primer lugar, la estrategia golpista, no solamente el golpe propiamente dicho, sino todo el proceso que desembocó en él, no fue un hecho puntual válido exclusivamente para ese país.

Como hemos podido comprobar en múltiples experiencias latinoamericanas en años recientes, se trata de un plan bien establecido cuyo guion se repite, y que incluso tiene un “manual” claramente elaborado por Gene Sharp.

En segundo lugar, en América Latina los golpes de Estado buscan instaurar gobiernos de mano dura con el fin de crear las condiciones para el impulso del modelo de desarrollo neoliberal.