sábado, 5 de agosto de 2017

El “populismo” latinoamericano: un fantasma duro de matar

Contra Cristina, contra Lula, contra las elecciones venezolanas hay una campaña furibunda, mentirosa, terriblemente agresiva y violenta. Es la guerra. Solo así puede verse, como la guerra. Pero es una guerra en curso en la que a veces se pierden batallas y otras veces se ganan. El fantasma de eso que la derecha ha llamado el “populismo” latinoamericano está resultando muy duro de matar.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Es evidente que eso que desde la derecha llaman, despectivamente, el “populismo” latinoamericano, y que nosotros preferimos llamar opciones nacional-populares, atraviesa un momento de dificultades. Esa derecha que lo trata y nombra tan despectivamente ha pasado a la ofensiva y ha reconquistado espacios de los que había sido desplazada por lo que podríamos catalogar como avalancha nacional-popular de la primer década del siglo XXI.

Gobiernos colonizados

Si con sus oficiosas declaraciones contra la elección de la Asamblea Constituyente los aliados de la MUD pretendían respaldar lo que consideran como “restablecimiento del orden constitucional y democrático” en Venezuela, el efecto logrado ha sido otro: han dado un espaldarazo al intervencionismo descarnado de los Estados Unidos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Sumisa, vasalla, indigna, traidora: cualquiera de estos calificativos ilustra con claridad, y en todos sus extremos, la posición asumida por los gobiernos de México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Chile, Brasil y Argentina en relación con las votaciones celebradas el pasado 30 de julio en Venezuela, en las que se eligieron a los miembros de la nueva Asamblea Constituyente. Siguiendo a pie juntillas un guión preparado por la camarilla de banqueros, gerentes de transnacionales, generales retirados y supremacistas blancos que hacen de las suyas ahora en Washington, los presidentes y las cancillerías de estos países se apresuraron a desconocer los resultados de los comicios, cuestionaron la legalidad del proceso constituyente, y respaldaron las sanciones unilaterales impuestas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra el ejecutivo venezolano.

¿Dónde está el piloto? Notas para entender la política de EE.UU hacia Venezuela

Las profundas contradicciones internas que está enfrentando Estados Unidos hacen muy difícil esbozar un análisis racional respecto de cuáles pueden ser los pasos futuros que adopte el gobierno de ese país sobre Venezuela. La política exterior está en una fase crítica en la que no se sabe quien toma las decisiones, tampoco si éstas responden a la voluntad presidencial o no.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

El escenario internacional que cubrió la elección para definir los constituyentes en Venezuela el pasado 30 de julio, estuvieron marcadas por la amenaza del presidente Trump de adoptar sanciones contra el país, si finalmente (tal como ocurrió) los comicios se llevaban a efecto. En un primer momento, el pasado 26 de julio, Estados Unidos decidió sancionar a 13 funcionarios del gobierno venezolano a quienes se les congelaron sus cuentas bancarias en Estados Unidos y, además tal medida les impide realizar negocios dentro del país norteamericano, en fecha posterior la administración estadounidense aprobó el lunes 31, medidas similares contra el Presidente Nicolás Maduro  con lo que además de congelar los activos que tuviera en ese país, se prohíbe a cualquier estadounidense establecer vínculos personales con el presidente venezolano.

Venezuela, la nueva batalla por la legitimidad

La Revolución Bolivariana obtuvo el 30 de julio de 2017, 730 mil votos más que el mejor resultado que haya obtenido en su historia (los 7.309 de 2000). Pero al igual que las anteriores, esta batalla electoral es una nueva batalla por la legitimidad. Y la misma se libra en el terreno desigual del combate contra los pulpos mediáticos de todo el mundo.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En un artículo que publiqué en abril de 2013 con respecto a la apretada victoria de Nicolás Maduro en las recién celebradas elecciones presidenciales, expresé que la izquierda se ve obligada a ganar ampliamente las elecciones para que su triunfo no sea cuestionado. El 1.78% de diferencia no le alcanzó a  Nicolás Maduro para evitar ser cuestionado por Washington, la derecha neoliberal internacional y los grandes medios de comunicación. En cambio sí le alcanzó en México a Felipe Calderón el 0.56% con el que se dice le ganó a Andrés Manuel López Obrador. Estamos procesando en este momento las noticias con respecto a las elecciones para la Asamblea Constituyente en Venezuela y sabemos que votaron 8.089,160 millones de personas (más del 41% del padrón electoral). La descalificación de ese nivel de participación no se ha dejado esperar.

Venezuela y la Asamblea Nacional Constituyente. ¿Qué sigue ahora?

Pese al triunfo en la elección del 30 de julio, la derecha tiene bastante a maltraer la Revolución. Esto hay que reconocerlo para no errar el análisis, y consecuentemente, los caminos a seguir. La guerra mediático-psicológico montada, y luego las acciones militares de baja intensidad (las guarimbas), no podemos dejar de reconocer que están resultando un duro golpe.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Insistir en debilitar doctrinariamente a Maduro, colocando su filiación castrista y comunista (dependencia de los cubanos) como eje propagandístico, opuesta a la libertad y la democracia, contraria a la propiedad privada y al libre mercado.
Parte de la Operación “Venezuela Freedom 2”, del Comando Sur de Estados Unidos

A modo de introducción

En Venezuela acaba de darse un triunfo popular: una masiva elección donde la población se manifestó, una vez más, a favor del proceso en curso. La Asamblea Nacional Constituyente recibió más de ocho millones de votos de aprobación por parte del electorado. Es la décimo novena oportunidad en que el pueblo chavista se impone en una elección democrática sobre veintiún procesos electorales que han tenido lugar en estos años. La oposición, una vez más, salió derrotada.

El pueblo chavista en los cerros tiene la última palabra

La movilización de votantes para la elección de los constituyentes de la Asamblea el domingo pasado parece que cerró ambas vías ideadas por Washington. El pueblo está con el gobierno y rechaza a la oposición, compuesta –en gran parte- por los sectores económicamente acomodados de las ciudades venezolanas.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Los 8 millones de venezolanos que salieron a depositar su voto a favor de los candidatos a la Asamblea constituyente representan un traspie contundente a las pretensiones golpistas de los opositores (“guarimba”). Durante varios meses la oposición de extrema derecha ha organizado manifestaciones diarias contra las instituciones gubernamentales venezolanas. El gobierno de Nicolás Maduro contiene las protestas sin liquidarlas.

El costo en vidas ha sido muy alto. A diferencia de otras manifestaciones populares, las protestas de la derecha incluye el uso de la violencia y tácticas que suelen tener resultados fatales. En tres meses han muerto más de 100 personas, en su mayoría por ser sospechosas de militar en las filas del chavismo. Cada día es más evidente que la mano ‘peluda’ detrás de las manifestaciones y el financiamiento de los opositores tiene un origen extranjero.

Venezuela: el poder nace del pueblo y no del capital

El poder en Venezuela nace no del fusil, de la banca financiera o de los tentáculos de una desquiciada red empresarial ávidas de petróleo y demás recursos energéticos. El poder venezolano nace de la voluntad del pueblo el cual descansa, democráticamente, en el poder emanado de las organizaciones sociales,  políticas y de su Constitución.

José Toledo Alcalde / Para Con Nuestra América
Desde Estados Unidos

En un mundo multilateral, en materia de derecho internacional, el respeto a los derechos o su violación pueden ser monitoreados o inspeccionados por organismos internacionales pertinentes y todos estos respaldados por históricos tratados multilaterales.[1]  Los diferentes Estados están en la obligación de cooperar con la supervisión internacional sobre el respeto al  Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Es de esta manera que el Estado venezolano se encuentra en la obligación de respetar y garantizar los derechos de la población así como demostrar la veracidad del compromiso asumido y de esto hemos sido testigos durante todos los procesos electorales que han sido desarrollados por la Republica Bolivariana de Venezuela.

Gobierno neoliberales: el fracaso de Fausto

Los gobiernos neoliberales de la región creen que llegaron para quedarse, y avanzan raudos en reformas, a menudo brutales, suponiendo que eso no les producirá enormes desgastes y que no deberán pagar luego por ello.

Roberto Follari / El Telégrafo

Es muy conocida la tragedia de Fausto, el personaje goetheano: trataba de garantizarse la juventud eterna. Pero contra el tiempo, no hay pactos con el demonio ni tretas que funcionen. Igualmente, la ilusión de eterna juventud acompaña a los jóvenes y -en general- a los que recién empiezan. Cuando uno es joven, uno siempre lo fue; no se conoce a sí mismo sino con esa característica, y la confunde con una consustanciación entre su persona y la condición de juventud.

Retorno al trabajo libremente esclavo

La restauración de modelos empresarial-neoliberales radicales en Argentina y Brasil ha demostrado la fragilidad de las conquistas y derechos de los trabajadores en una era de debilitamiento global del proteccionismo social.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / Firmas Selectas de Prensa Latina

Al comenzar el siglo XIX, la mayor parte de Europa todavía conservaba muchos rasgos de la economía medieval. Pero desde fines del siglo XVIII, la revolución industrial (vapor) nacida en Inglaterra había comenzado a carcomer ese pasado. Sin embargo, hasta 1830 la industrialización en Francia fue lenta, mientras en Alemania, Bélgica y Rusia despegó a gran escala a partir de 1850. El progreso del capitalismo aceleró el desarrollo que, a fines del siglo XIX, tuvo un impulso fenomenal con la segunda revolución industrial (petróleo y electricidad) y las gigantescas empresas (monopolios),que posibilitaron el salto a la era del imperialismo capitalista.

En sus orígenes, la situación de la clase obrera era impactante: jornadas que sobrepasaron las 14 horas, salarios ínfimos, empleo de mujeres y niños en peores condiciones que las de los hombres, hacinamiento en barrios miserables, proliferación de enfermedades y ausencia de derechos laborales.

América Latina, en clave geoeconómica

La región no camina sola. Lo hace siempre de la mano de lo que sucede a escala global. Creer que todo ocurre sin que el entorno exterior cambie es más propio de la economía hegemónica neoclásica, que es incapaz de explicar casi nada de lo que nos acontece.

Alfredo Serrano Mancilla* / Rebelion

Siempre igual. Después de un periodo de tormenta, se reordenan las piezas en el tablero global. Así ha sucedido en repetidas ocasiones a lo largo de la historia. En 1870, ante una crisis de sobreproducción del capitalismo central, la región latinoamericana quedó reinsertada de otra forma en la economía mundial; además de seguir proveyendo materias primas, debía servir a partir de entonces como zona consumidora. Después, a lo largo del siglo XX, nuevamente se sucedieron algunos clivajes económicos que reacomodaron las relaciones de la región con el mundo. La última fase histórica fue indudablemente la llegada del neoliberalismo, que supuso un patrón de subordinación en lo financiero, en lo tecnológico, en propiedad intelectual.

Cuba y el regreso migratorio

Conocida como tierra de emigración, Cuba experimenta desde hace varios años un fenómeno nuevo: el regreso migratorio.

Salim Lamrani / Para Con Nuestra América
Desde La Réunion

Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Estados Unidos ha hecho de la problemática migratoria un instrumento de desestabilización de la isla, en nombre de la guerra llevada contra el primer país socialista del continente americano. Así, en los primeros días que siguieron la victoria de Fidel Castro, Washington abrió sus puertas a los partidarios de la dictadura de Fulgencio Batista y a la oligarquía del antiguo régimen. De 1960 a 1969, más de 200.000 cubanos se marcharon a Estados Unidos. A guisa de comparación, el total de la década precedente, de 1950 a 1959, era de 73.000 salidas hacia Estados Unidos.[1]

Centroamérica arde en llamas

A pesar del silencio de los grandes medios de comunicación sobre los acontecimientos de los pequeños países de Centroamérica, indudablemente son ellos los que sufren con mayor violencia la dominación de Estados Unidos.

Ulises Noyola / ALAI

La crisis humanitaria en los países centroamericanos del Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) podría recrudecerse durante la presidencia de Donald Trump, quien desea incrementar la deportación de inmigrantes ilegales y detener el flujo migratorio proveniente de Centroamérica por medio de la construcción de un muro fronterizo, la firma de acuerdos de seguridad y la reducción de la ayuda económica.

Guatemala: de la rabia a la rebeldía

Nuestra rabia inicia, cuando nos despojaron nuestras tierras, nos comenzaron a quitar nuestra forma de pensar, nos arrebataron nuestra forma de vivir, nos quitaron nuestra forma organizativa.  Allí comienza la rabia y es una rabia que sigue cada vez más profunda.

Kajkoj Máximo Ba Tiul / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Este texto forma parte de una serie de artículos que escribimos junto a las comunidades Q’eqchi’ y Poqomchi.  Escritos desde el pensamiento, sentimiento y acción de comunidades que están en resistencia contra el sistema político, que promueve un modelo económico, social, cultural, educativo y religioso de sometimiento, embrutecimiento, alienación, enajenación y colonización. Comunidades que no se sienten representados por un montón de ONG, Organizaciones Sociales y Partidos de Izquierdad, que dicen representarnos.   De esta serie se han publicado dos: 1) de la Resistencia a la Rebeldía y 2) de la Autocrítica a la Rebeldía[1] y este es el tercero.

sábado, 29 de julio de 2017

Venezuela vista desde Guatemala: después se rasgan las vestiduras

Somos el resultado de esa locura avasallante en la que caen todos, al unísono, dejándose llevar como borregos por las estrategias armadas en Washington y repetidas en los medios locales de todas partes hasta el cansancio, todos los días todo el día. Eso pasa ahora con Venezuela y volvemos a caer en lo mismo.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Puede ser que muchos de los que lean estás líneas no tengan la más mínima idea de a que me refiero cuando hago un paralelismo entre lo que está sucediendo ahora en Venezuela y lo que sucedió hace mucho, más precisamente hace 63 años, en Guatemala, el país centroamericano al que el poeta Otto René Castillo llamó tiernamente “pequeño pájaro herido”. 

En Guatemala, luego de una historia plagada de dictaduras durante todo el siglo XIX y XX  -algunas tan crueles y aberrantes que dieron pie a novelas como El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias-, en 1944 un movimiento ciudadano permitió abrir una ventana democrática. La ventana duró diez años abierta, y la brisa cálida que dejó entrar ventiló no solo a Guatemala sino a toda América Latina.

Venezuela, país de la primera vez

Venezuela está signada por la historia para ser un país de primeras veces y seguirá forjando su futuro y trazando un derrotero en la historia cuando la primigenia de sus acciones señale la paz y la luz, al mismo tiempo que las borrará rápidamente cuando se orienten a la guerra y la oscuridad.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Después de lo ocurrido en Brasil el año pasado, cuando la presidenta Dilma Rousseff fue destituida ilegalmente utilizando todo tipo de argucias para apartarla del poder, uno suponía que había visto todo respecto de cuánto están dispuestas a hacer y hasta donde son capaces de llegar los sectores conservadores y retrógrados de la sociedad, para recuperar un espacio de poder perdido ante gobiernos que sin cambiar profundamente el sistema, lo único que pretendieron hacer fue, una redistribución un poco más equitativa del ingreso que permitiera dignificar a grandes sectores populares que se encontraban excluidos y no existían cuando de desarrollo y modernidad se hablaba.

Pero, los acontecimientos de los últimos meses en Venezuela echan al traste cualquier cálculo que se pudiera haber hecho respecto del talante democrático de los sectores oligárquicos que durante siglos aparecían como los grandes defensores de ese sistema, ahora dejando claro que ello era válido, sólo mientras le sirvió para acumular riquezas, expoliar recursos y avasallar indiscriminadamente a los que se oponían.