Hoy sabemos, también, que las diferencias entre los seres humanos son hechos naturales, mientras que las desigualdades son una construcción social. Encarar esa desigualdades en lo que son es indispensable para ejercer la especial responsabilidad que nos corresponde en el proceso de la Creación.
Guillermo Castro H. / Para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá
“Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas, - y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno, y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del día.”
José Martí, 1895[1]
“Y la tierra estaba desordenada y vacía”, dice una versión del Génesis[2], mientras otras hablan de un “caos total”[3], o de “caos y confusión y oscuridad por encima del abismo”[4]. Desde ese punto de partida se inicia el relato de la Creación, cuya redacción se ubica convencionalmente entre el 950 y el 450 antes de nuestra era.