Crisis, sí, pero no para todos. Los más
ricos cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. No olvidemos que se
trata de la lógica del sistema.
Rafael
Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
Ojéense las revistas del corazón
españolas y latinoamericanas, en donde se comenta como ha pasado el verano la
realeza, el jet set y la farándula. Véanse los índices de ventas de
apartamentos de lujo en Punta del Este, Marbella o Miami. Analícese el informe
del banco Credit Suisse, que certifica un importante aumento del número de
millonarios, inclusive en zonas tan marginales como Centroamérica, y quedará
convencido que esa crisis de la que tanto se habla no existe, que es un invento
de los cabeza calientes que creen ver el fin del capitalismo a la vuelta de la
esquina.
En efecto, el capitalismo en su etapa
actual, dominada por el capital financiero, produce riqueza como nunca antes en
la historia de la humanidad. Incorporó todo el orbe a su insaciable sed de
ganancia; reorganizó el mundo del trabajo para hacerlo más eficiente a sus
propósitos; subordinó la política a sus necesidades.














