sábado, 17 de mayo de 2014

Guatemala: el Congreso de la República pretende tapar el sol con un dedo

Este martes 13 de mayo, por voto de 87 diputado de los 111 que lo componen, el Congreso de Guatemala aprobó una resolución en la que se niega que durante el conflicto armado interno, que azotó al país por más de tres décadas, haya habido genocidio.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El Congreso de Guatemala aprobó una resolución
que niega el genocidio ocurrido en durante décadas.
Los niños y niñas menores de tres años, inmaduros aún en el proceso cognitivo que los llevará a comprender, más tarde, que el mundo no se mueve de acuerdo a sus deseos, se exasperan y enojan contra la piedra que los lastimó, se frustran si el árbol que les obstaculiza el tránsito no se hace a un lado, y hacen berrinche contra la lluvia “mala” que no los deja disfrutar del parque.

Este estadio del desarrollo cerebral otorga a las cosas inanimadas voluntad propia, y “piensan” que el mundo gira en torno a ellos. Se pasa, pronto, en los años posteriores, a otras etapas del desarrollo, y se va conociendo paulatinamente las leyes de la causalidad que le permiten ajustarse al mundo y su modo de funcionamiento.

Fiscalía General e ideología en Guatemala

La historia ha empezado a poner en el justo lugar que merece a Claudia Paz y Paz. Es de esperarse que su sucesora, en el contexto de su ideología, sea una digna sucesora de quien ha empezado a ser llamada la Fiscal de la Dignidad.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

La derecha y el establishment en Guatemala ha recibido  con alegría y alivio, la noticia de que Claudia Paz y Paz  ya no seguirá al frente de la Fiscalía General  y del Ministerio Público. Entre los ataques recibidos por la Dra. Paz y Paz, en el contexto de la selección del nuevo titular de la Fiscalía General,  hay uno que poderosamente me ha llamado la atención. Algún columnista vinculado al empresariado  escribió que la carga ideológica de Claudia le  impedía ser imparcial y ecuánime. Probablemente se refería al hecho de que durante su gestión por primera vez en la historia,  un ex jefe de estado había sido juzgado por el cargo de genocidio en su propio país.

Desde hace muchos años, la derecha neoliberal ha postulado “el fin de las ideologías”, recurso retórico que ha servido en realidad para eludir el hecho indudable de la existencia de distintas posturas: desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. El defender el “fin de las ideologías”, sirve para eludir  el calificativo de “derecha” que la propia derecha considera peyorativo y también para argumentar la necesidad de un pensamiento único disfrazado de objetividad.  Atacar a  Claudia Paz y Paz por su ideología, es asumir que es posible para el ser humano no tenerla. El propio articulista da muestra en sus artículos, y particularmente  el que ahora comento, de una fuerte ideologización en sus argumentos. En  síntesis, todos tenemos  una ideología y es imposible evitarla.

El represor que se inspiraba en su fe cristiana

Es un personaje particular que fundaba en su creencia evangélica todo el exceso de poder y represión, el que se sienta a partir de este jueves 15 de mayo en el banquillo de los acusados. Erwin Sperisen, el “Vikingo”, comparece en el Tribunal Criminal de Ginebra, acusado de haber organizado diez ejecuciones extrajudiciales entre 2005 y 2006 en Guatemala.

Sergio Ferrari / Especial para Con Nuestra América
Desde la ONU, Ginebra, Suiza

El represor guatemalteco Erwin Sperisen.
Doble ciudadano suizo-guatemalteco, ocupó durante tres años la jefatura de la Policía Nacional Civil (PCN)  de aquel país centroamericano y es acusado por diversas instancias –incluida una Comisión de la ONU- por actos ilegales de extrema gravedad durante su mandato.

Apenas con 34 años en el 2005,  a la cabeza de 19 mil policías de la Policía Nacional Civil (PNC), el “Vikingo”, conocido por su metro noventa de estatura, por sus prédicas cristianas y sus prácticas represivas, sobresalía en el escenario político-institucional del país centroamericano. Estaba entonces en el máximo escalafón de responsabilidad en un Estado con una amplia tradición represiva. Solo el año precedente a su nominación, organizaciones de derechos humanos contabilizaban 4.500 asesinatos –de todo tipo- en una nación de apenas 12 millones de habitantes.

Los mitos del analfabetismo: una experiencia del método Yo sí puedo en Costa Rica (Video)

El Estado costarricense hace ya varias décadas dejó de lado la idea aquella, ilustrada, de la universalidad de los derechos; particularmente el derecho a la educación pública, gratuita, de calidad y permanente. El abandono de esa política hizo que Costa Rica ampliara su brecha de desigualdad social, que se expresa en el aumento del índice de analfabetismo, ya sea total o por desuso. Casos de este tipo, anteriormente atípicos en Costa Rica, son hoy cada vez más visibles en los centros urbanos y rurales del país.

En este video, Bernardo Rodas Posada, miembro de AUNA-Costa Rica, comenta una breve síntesis de lo que fue una experiencia de extensión universitaria, que se inspiró en la metodología del Yo Sí Puedo cubano, que ha contribuido a que la UNESCO declare a  Bolivia y Venezuela, como países con analfabetismo cero.



Panamá: El voto popular garantizó el triunfo conservador

Los 1.25 millones de votantes que derrotaron a Martinelli seguirán su rutina diaria para sobrevivir en un país cuya clase gobernante concentra cada vez más riqueza a expensas de los trabajadores. La única noticia positiva producto de los comicios – además de la derrota de Martinelli – es la confirmación que en Panamá existe un pueblo sabio.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Han pasado diez días desde el triunfo del equipo que encabezó el presidente electo, Juan C. Varela. Aún siguen festejando los despachos superiores de las grandes corporaciones, así cómo los buffet de las prestigiosas firmas legales. Las cúpulas empresariales todavía no se explican como fue derrotado el presidente saliente, Ricardo Martinelli. Sólo saben que se sacaron de encima un peso que amenazaba con acabar con sus planes de gobernar el país –en estrecha convivencia con los intereses de EEUU- por muchos quinquenios más.

Este sentimiento de sosiego también se reflejó entre los sectores de las capas medias altas – conservadoras – que sentían amenazados sus estilos de vida e, incluso, en algunos casos, su estabilidad económica. Martinelli había promovido algunas leyes que incrementaban los impuestos a los bienes inmuebles.

Quién mata y quién muere en Venezuela

Los asesinatos de un custodio del presidente Maduro y de un destacado dirigente chavista evidencian que la campaña de la derecha, orquestada desde Miami, Colombia y la propia Venezuela, se ha inclinado por la violencia sin freno.

Modesto Emilio Guerrero / Miradas al Sur

Eliécer Otaiza, histórico dirigente chavista
asesinado en Venezuela por grupos fascistas.
Durante los primeros días de mayo fueron asesinados en Venezuela, con pocos días de diferencia, un custodio del presidente Nicolás Maduro y un personaje central del chavismo llamado Eliécer Otaiza. Ambos hechos pusieron las alarmas en rojo, causando remezones solo comparables a los vividos en el país por la violencia desatada entre febrero y marzo de este año.


Este último hombre, Otaiza, había participado en la fundación del movimiento chavista, o bolivariano, pero además tenía, cuando lo mataron, un alto cargo de representación en el poder municipal de la capital. Junto con su hermano mellizo, acompañaron a Hugo Chávez desde que salió de la cárcel en julio de 1994, como custodios en la romería que hizo por centenares de ciudades, pueblos, campos y barrios venezolanos, en los que el líder bolivariano difundió el mensaje del nuevo movimiento nacionalista brotado dos años antes, el 4 de febrero de 1992. 
No se matan custodios presidenciales y líderes políticos todo los días en este mundo. De hecho, los registros periodísticos solo reseñan seis casos en los últimos 23 años, cuatro de ellos en asaltos golpistas en África Central, uno en la reciente crisis de Ucrania y un sexto en Colombia.


Los desafíos abiertos de América Latina

¿Cómo está ahora la Cajamarca donde murió Atahualpa y donde la Newmont Mining se adueñó del oro en los neoliberales años noventa? La respuesta se escuchó esta semana en Lima, donde se lleva a cabo la reunión bianual de la Cepal y, por supuesto, lastima a cualquiera que albergue un mínimo sentimiento de igualdad: Cajamarca está entre las cinco regiones más pobres de Perú.

Eduardo Anguita / Miradas al Sur

La desigualdad social: herida abierta de nuestra América.
Un mes atrás, Eduardo Galeano fue el invitado de honor para inaugurar la Bienal del libro de Brasilia. En el auditorio del Museo Nacional, una obra diseñada por el arquitecto comunista Oscar Niemeyer, el gran escritor eligió compartir con los asistentes “Treinta de agosto”, un poema suyo dedicado a los detenidos desaparecidos.

“Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre./
Y también:
/los bosques nativos,/ las estrellas en la noche de las ciudades,/ el aroma de las flores,/ el sabor de las frutas,/ las cartas escritas a mano,/ los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,/ el fútbol en la calle,/ el derecho a caminar,/ el derecho a respirar,/ los empleos seguros, las jubilaciones seguras,/ las casas sin rejas,/ las puertas sin cerradura,/ el sentido comunitario/ y el sentido común.”

Joe Biden y la voracidad “civilizadora” del imperio

Imperialismo, gas y petróleo: así quieren que funcione la democracia usamericana en Ucrania, tal y como se impuso antes por la fuerza en Irak, en Afganistán o en Libia.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El hijo y el padre: Hunter y Joe Biden.
Más allá de los discursos a favor del gobierno de facto de Kiev y de las sanciones económicas contra Rusia;  más allá de ese ejercicio grandilocuente de la Casa Blanca de pretender trazar las líneas divisorias entre el lado correcto y el lado incorrecto de la historia; más allá de la inoculación diaria de la opinión pública que realizan los grandes consorcios mediáticos, con sus dosis recargadas de “occidente”, “mundo libre”, o “bárbaros y civilizados”, en las pantallas de la televisión, en la prensa escrita o la internet; más allá de todo esto, la voracidad civilizadora del imperio finalmente salió a la luz en la crisis de Europa del Este: el abogado Hunter Biden, hijo del vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, acaba de ser nombrado como director de la mayor empresa privada ucraniana de petróleo y gas: la compañía Burisma Holdings.

Ucrania, el juego más reciente del ajedrez mundial

Occidente ha querido jugar con fuego en Europa oriental y ha salido quemado. Estados Unidos, que desde Reagan no había tenido un presidente tan mediocre como el actual, se ha topado con un jefe de Estado en Rusia que, captando el sentimiento nacionalista tradicional del pueblo ruso, ha reivindicado su otrora condición de potencia mundial.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La crisis en Ucrania ha puesto a ese país en el centro del acontecer internacional. Tal como ha ocurrido en hechos similares durante los últimos años, la inmediatez de la información y la posibilidad de transmitir en tiempo real acontecimientos que están sucediendo a miles de kilómetros de donde nos encontramos es una característica que ha hecho que sus ciudades, ríos, valles y pequeños poblados comiencen a sonar familiarmente en la percepción e imagen de la ciudadanía.

Sin embargo, en este caso, la toponimia del conflicto resulta un tanto conocida por aquellos que leímos con apasionado interés los relatos de la Gran Guerra Patria que libraron los pueblos de la Unión Soviética en contra del ejército nazi invasor. Se puede recordar que Ucrania recibió los primeros embates de la maquinaria de guerra nazi en territorio soviético. Vienen entonces a la memoria los nombres hoy tan repetidos de Donetsk, Dniepropetrovsk, Lugansk, Zaporozhia, entre otros como emblemáticos escenarios de lucha y resistencia a la barbarie fascista.

“No hay para todos”

Cuando reina el mercado, la vida de las personas depende del juego de la competencia, no un “libre” juego, sino un juego con cartas marcadas, donde el fuerte se vuelve más fuerte y hace que el frágil pierda siempre.

Emir Sader / ALAI

Eso decía el slogan de campaña del PP en Cataluña en las últimas elecciones. Malthusianamente, está claro que quedan afuera los más frágiles, los más necesitados.

Es la versión siglo XXI de la temática neoliberal de la “gobernabilidad”: los derechos afirmados legalmente vuelve ingobernables los Estados. Hay desequilibrio entre cabezas y sombreros. En lugar de producir más sombreros, se cortan cabezas.

A eso está reducido el capitalismo en su era liberal de mercado. Triunfan los más competentes, los más listos, los que han acumulado fuerza y riqueza para competir en mejores condiciones. Los otros quedan condenados a su incompetencia. O, como decía un ex-ministro de Brasil: “El problema de los pobres es que tienen amigos pobres”.

¿Qué es el capitalismo verde?

Durante las últimas dos décadas se popularizó la noción de economía verde y se generó una nueva retórica sobre la solución a los problemas ambientales que hoy enfrentamos. Esta idea de economía verde también ha sido presentada como la solución a los problemas de estancamiento económico y de desempleo. Por eso la economía verde ha sido promovida por gobiernos, organismos internacionales y grandes grupos corporativos.

Alejandro Nadal / LA JORNADA

Pero, vamos al grano. La economía verde es sinónimo de capitalismo verde. Y entonces la pregunta es la siguiente: ¿Bajo qué condiciones es posible concebir una plataforma duradera de acumulación de capital que sea compatible con el mejoramiento del ambiente y con la buena salud de la biósfera a largo plazo?

El capitalismo verde estaría soportado por dos pilares. El primero consistiría en una serie de mercancías y procesos de producción que serían menos dañinos para el medio ambiente. El reciclaje y la mayor eficiencia tecnológica serían principios rectores en todo proceso productivo. El segundo sería el del mercado como herramienta para reparar los problemas ambientales existentes, desde la concentración de gases invernadero en la atmósfera, hasta los daños a los ecosistemas. La solución de mercado estaría asociada a la privatización y mercantilización de todos los componentes de la naturaleza.

El tiempo de las utopías mínimas

La utopía permanece porque pertenece al espíritu humano. Hoy la búsqueda se orienta hacia las utopías minimalistas, aquellas que, al decir de Paulo Freire, realizan lo “posible viable”, hacen a la sociedad “menos malvada y menos difícil el amor”.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

No es verdad que vivamos tiempos pos-utópicos. Aceptar esa afirmación es mostrar una representación reduccionista del ser humano. Este no es solamente un dato que está ahí cerrado, vivo y consciente, al lado de otros seres. También es un ser virtual. Esconde dentro de sí virtualidades ilimitadas que pueden irrumpir y concretarse. Es un ser de deseo, portador del principio esperanza (Bloch), permanentemente insatisfecho y buscando siempre cosas nuevas. En el fondo es un proyecto infinito, en busca de un oscuro objeto que le sea adecuado.

De ese trasfondo virtual es de donde nacen los sueños, los pequeños y grandes proyectos y las utopías mínimas y máximas. Sin ellas el ser humano no vería sentido a su vida y todo sería gris. Una sociedad sin una utopía dejaría de ser sociedad, no tendría un rumbo pues se hundiría en los pantanos de los intereses individuales o corporativos. Lo que ha entrado en crisis no son las utopías, sino cierto tipo de utopía, las utopías maximalistas venidas del pasado.

sábado, 10 de mayo de 2014

Guatemala: a un año de la condena por genocidio a Efraín Ríos Montt

Un aniversario con doble faz: por un lado, de júbilo por haber logrado llevar al gran genocida al banquillo de los acusados. Por otro, de frustración e impotencia ante las maniobras de la pandilla que sigue gobernando a Guatemala.

Ríos Montt se ampara en la impunidad para evadir
su responsabilidad por los delitos de genocidio.
Rafael Cuevas Molina
Presidente AUNA-Costa Rica

Este 10 de mayo se cumple un año de la condena por genocidio al ex general Efraín Ríos Montt en Guatemala, sentencia que no fue posible ejecutar por una serie de tecnicismos que fueron aducidos por la defensa del señor Ríos, los cuales no son más que una cortina de humo que trata de ocultar las verdaderas razones para anularla: el miedo a ser juzgados, ellos también, de los sectores dominantes guatemaltecos y miembros del ejército involucrados en crímenes de lesa humanidad.

Así de simple pero, también, así de terrible.

Guatemala: Claudia, partida con gloria

Lo que la derecha en el país no le perdonó  ni le perdonará a la exfiscal Claudia Paz, fue el haber llevado a juicio a algunos de los responsables de los crímenes de lesa humanidad del período del conflicto interno. Y particularmente al más notable de ellos, Efraín Ríos Montt.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

La exfiscal guatemalteca Claudia Paz.
No pude publicar estas líneas la semana pasada cuando hubiese sido más oportuno.  El feriado que aproveché para asistir a la marcha del primero de mayo  en Guatemala, lo impidió. Recordé cómo los dos años anteriores mis compromisos académicos me ubicaron en Honduras y tuve la oportunidad de marchar en las calles de Tegucigalpa y escuchar a Xiomara Castro y a Mel Zelaya. Esta vez al desfilar con el contingente de la Escuela de Historia de la USAC,  pude ver emocionado cómo jovencitos y jovencitas se pararon frente al lugar doloroso en el cual Oliverio Castañeda de León fue asesinado hace ya más de 35 años.  Y también con emoción escuché los gritos que combativos evocaron a aquel muchachito de 22 años que se ha vuelto un símbolo de heroísmo.

Panamá, ¿un nuevo comienzo?

El último lustro ha significado una regresión sin igual  en la historia de país istmeño. Martinelli ha  gobernado al margen de la Constitución produciendo un deterioro institucional tal que este se transformó en elemento común de los variados partidos de oposición  que se propusieron derrotar a quien consideraban se había salido de toda norma. 

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Panamá es el país más joven de la América hispana. Apenas tiene 110 años. Se independizó de España como parte del Virreinato de Nueva Granada, pero siguió perteneciendo a ésta –y después a Colombia- hasta su formal constitución como estado independiente en noviembre de 1903. Muchos panameños pensaban desde los albores del siglo XIX que la región del istmo debía ser independiente dadas las particularidades que concurrieron en la formación de su nacionalidad y la imposibilidad de comunicarse vía terrestre con la parte continental del territorio colombiano. Esta situación se mantiene hasta hoy. La Selva del Darién, precisamente conocida como “Tapón del Darién” es el único lugar en el cual está cortada la carretera panamericana en su trayecto desde Alaska a la Tierra del Fuego.