La encíclica del Papa
Francisco sobre “El cuidado de la Casa Común” (Laudato Si’) está siendo vista como la encíclica “verde” de
manera semejante a cuando decimos economía “verde”. He aquí un gran equívoco.
Ella no quiere ser solamente “verde” sino que propone la ecología “integral”.
Leonardo Boff / Servicios Koinonia
En realidad, el Papa dio
un salto teórico de la mayor relevancia al ir más allá del ambientalismo verde
y pensar la ecología en una perspectiva holística que incluye lo ambiental, lo
social, lo político, lo educacional, lo cotidiano y lo espiritual. Él se sitúa
en el corazón del nuevo paradigma según el cual cada ser posee valor intrínseco
pero está siempre en relación con todo, formando una inmensa red como lo dice
de manera ejemplar la Carta de la Tierra.
En otras palabras, se
trata de superar el paradigma de la modernidad, que coloca al ser humano fuera
de la naturaleza y encima de ella como “su maestro y señor” (Descartes),
imaginando que ella no tiene ningún otro sentido sino estar puesta al servicio
del ser humano que puede explotarla a su gusto. Ese paradigma subyace a la
tecnociencia que nos ha traído tantos beneficios pero que simultáneamente gestó
la actual crisis ecológica por el saqueo sistemático de sus bienes naturales.













