sábado, 10 de marzo de 2012

Esa izquierda que es de derecha

Hay todo el derecho a disentir, pero no lo hay a hacer el juego a los poderosos de siempre. Ojalá las izquierdas fueran capaces de hacer en serio una estrategia propia, que las llevaran a tener más matices en sus relaciones con los gobiernos populares de nuestra región.

Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

Los actuales gobiernos populares de Latinoamérica (Chávez, Evo, Correa, Cristina de Kirchner, Rousseff) no son perfectos, ni mucho menos. No han abolido el capitalismo, ni podrían hacerlo.

Entre otras cosas porque no nacen de revoluciones sociales (las cuales, en la actual cultura posmoderna, están totalmente fuera de posibilidad histórica); y porque, ciertamente, hay que considerar que los gobiernos surgidos de revoluciones sociales tampoco han acabado con el capitalismo (ver China, Vietnam, Argelia, por dar unos pocos casos).

De tal modo, el ideologismo de izquierda que pretende que solo apoyarían a un gobierno que acabe de cuajo con el capitalismo, peca hoy de idealismo e inadecuación a las posibilidades que se dan en la realidad.

La soledad de América Latina

En el cumpleaños número 85 del escritor colombiano Gabriel García Márquez, recordamos su discurso del 8 de diciembre de 1982, al recibir el Premio Nobel de Literatura: "América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental".

Gabriel García Márquez / Tomado de La Jornada (México D.F)

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros, y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana encargada de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

sábado, 3 de marzo de 2012

Venezuela, Bolivia, Ecuador: los límites y las posibilidades

La pregunta es ¿cuánto más allá están dispuestos a ir estos procesos autocalificados como revolucionarios?, ¿alcanzaron sus límites?, ¿están en la posibilidad de dar los pasos necesarios para ir más allá y transgredir los límites de lo establecido? Es difícil saberlo, porque en buena medida son procesos que “se van haciendo” en el camino, que van construyendo su horizonte de expectativa conforme caminan.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Tres grandes tendencias políticas se expresan en la realidad latinoamericana de nuestros días. Por un lado, están los países que han hecho de su alianza con los Estados Unidos y la profundización de sus lazos económicos con ellos (especialmente a través de la implementación de tratados de libre comercio), uno de sus principales ejes gravitatorios. Son ellos, en primer lugar, México, Colombia, Chile, Perú, Costa Rica, Honduras, Panamá y Guatemala, aunque la lista puede ser ampliada con El Salvador y República Dominicana.

Están, por otra parte, las experiencias de centro-izquierda de Uruguay, Argentina y Brasil, que apuestan a políticas nacionalistas de corte socialdemócrata en las que se combinan medidas que no solo no rompen con el modelo neoliberal sino que lo mantienen y, eventualmente, refuerzan, con políticas que por décadas han sido reivindicadas por fuerzas de izquierda como, por ejemplo, las relativas a los derechos humanos.

Por otro lado, encontramos proyectos más radicales en el espectro de la izquierda, en los que sobresalen Venezuela, Bolivia y Ecuador, que se han propuesto explícitamente alejarse del modelo neoliberal e intentar, incluso, la construcción de sociedades con una lógica distinta a la capitalista.

De El Universo a Público: el silencio informativo y la razón del mercado

En la esfera de las comunicaciones y la producción de sentido, se descubre un rasgo distintivo de la cultura política latinoamericana: el de la violencia ideológica que ahoga la pluralidad y la diversidad, reforzado, cotidianamente, a través de unos medios masivos de comunicación, hegemónicos y en buena medida antidemocráticos, que solo responden a los intereses del capital y no a los de los ciudadanos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

En el libro Cristo con un fusil al hombro (Anagrama, 2010), Ryszard Kapuscinski, ese maestro polaco del periodismo del siglo XX, propuso una reflexión que ilumina, como pocas, el debate sobre la función política de los medios de comunicación en nuestras sociedades: “Sería interesante que alguien investigara en qué medida los sistemas de comunicación de masas trabajan al servicio de la información y hasta qué punto al servicio del silencio. ¿Qué abunda más: lo que se dice o lo que se calla? Se puede calcular el número de personas que trabajan en publicidad. ¿Y si se calculase el número de personas que trabajan para que las cosas se mantengan en silencio? ¿Cuál de los dos sería mayor?”

Vistos desde la perspectiva que sugieren las preguntas de Kapuscinski, los acontecimientos recientes que involucran a los diarios El Universo de Ecuador y Público de España, adquieren una matiz diferente, en el que es posible observar cómo operan y se entrelazan los mecanismos del silencio y la razón del mercado, arropados por la doble moral del poder mediático.

Ecuador: En defensa de la democracia y la revolución ciudadana

Los intelectuales, artistas, científicos, profesionales independientes y ciudadanos que suscribimos este documento manifestamos nuestro repudio a los intentos de desestabilización de la democracia ecuatoriana, puestos en marcha por una alianza de fuerzas internas e internacionales, que buscan frenar al proceso de transformaciones emprendido por el pueblo del Ecuador mediante su Revolución Ciudadana.

Video: Carta abierta al pueblo Ecuatoriano del Presidente Rafael Correa Delgado

Desde hace cinco años, el gobierno democrático de Rafael Correa, con el pleno y reiterado respaldo de una amplia mayoría ciudadana, ha efectuado notables transformaciones en la vida social, económica y política del Ecuador, especialmente orientadas a beneficiar a la población pobre, antes marginada y excluida de la atención estatal.

La salud pública es hoy totalmente gratuita y de la mejor calidad. La educación pública y laica ha sido atendida con programas de alimentación, uniformes y útiles escolares sin costo, mejorada en su infraestructura, ampliada en su gratuidad hasta el nivel universitario y enriquecida con la creación de las “Escuelas del Milenio”, equipadas con la más alta tecnología para educar a indígenas y pobladores marginales. Se ha enfrentado la falta de vivienda mediante bonos y programas masivos de construcción.

Colombia: El presidente Santos tiene la palabra

Hoy “la pelota está en la cancha del Presidente Santos”. De él depende que la decisión unilateral de las FARC sea ese primer paso ineludible para el regreso de todos los secuestrados a sus hogares y el inicio de la negociación para una paz definitiva, necesaria para Colombia y para toda América Latina y el Caribe.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela.

El 5 de julio de 2008, mientras me desempeñaba como Embajador de Venezuela en Nicaragua fui entrevistado por el periódico “El Nuevo Diario” de Managua para que opinara sobre la reciente liberación de Ingrid Betancourt y otros rehenes que habían estado por años en cautiverio bajo control de las FARC. Sin titubeos respondí: “En ningún caso es admisible el secuestro de civiles, en ningún conflicto bélico de ninguna característica…”, y agregué más adelante: “La humanidad está por encima de todo, por encima de las diferencias ideológicas, políticas, o de cualquier tipo…”

Más recientemente, el 6 de noviembre del año pasado, en mi columna del periódico Ciudad Caracas con el nombre de “La negociación es el único camino hacia la paz en Colombia” afirmé que: “Después de la muerte de Alfonso Cano, el presidente Santos ofreció como alternativas la rendición o la muerte, lo cual en pocas palabras es la continuación de la guerra, en contra de la opinión de millones de colombianos que claman por la paz y la negociación”. Enfaticé más adelante: “Lo que cabe es escuchar a los que han hecho un llamado a la negociación que le evite a Colombia más muertes y más destrucción, que impida que la guerra siga siendo el negocio de una minoría, que no haya más perseguidos, asesinados ni secuestrados, que los falsos positivos sean parte del pasado, que las organizaciones sindicales y sus dirigentes puedan desarrollar sus actividades de manera segura y que no haya más desplazados”. Soy un total convencido de ello.

El centenario de la ley Sáez Peña: comienzo de la participación política popular en Argentina

Celebrar un siglo de la sanción de la ley que abrió el camino al voto popular, tiene tanto significado para los argentinos de hoy como, salvando las distancias, la celebración del Bicentenario de la Independencia, dado el camino que deben realizar nuestras postergadas sociedades en torno a lograr una democracia participativa.

Roberto Utrero / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina

La política es la ciencia social y moral por excelencia. Su ejercicio se transforma en un arte al superar los intereses individuales para intentar lograr el bien colectivo. Cambio social y política, pueden tener su correlato en que la política cambia la sociedad, utilizando la forma retórica del quiasmo para exponer, cómo han operado los cambios en nuestra sociedad a través de los profundos movimientos políticos y viceversa.

En este sentido, recordar aquel lejano 10 de febrero de 1912, cuando se sanciona en el Congreso Nacional, el proyecto de ley enviado por el presidente argentino Roque Sáenz Peña, es un hito político fundamental porque a partir de ella se romperá el orden conservador de más de seis décadas y dará paso al primer gobierno popular, encabezado por el caudillo radical, Dr. Hipólito Yrigoyen en 1916.

Guatemala: La naturaleza del gobierno actual

Este gobierno no será una reedición de las dictaduras militares. Pero ciertamente en el actual gobierno, además de la fuerte presencia de la cúspide empresarial, también existe una fuerte presencia de militares en retiro lo que es derivado de las relaciones cultivadas por el presidente y su círculo cercano.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

En las semanas previas a la toma de posesión de Otto Pérez Molina como presidente de la republica supe de diversas caracterizaciones sobre la naturaleza que tendría su gobierno. Con diferentes matices he encontrado dos que han llamado mi atención. En primer lugar están quienes visualizan al actual gobierno como una suerte de restauración militar. El otro extremo podemos verlo en una visión optimista del gobierno de Pérez Molina como “un régimen político, sí de inspiración militar, pero con un referente concreto distinto al de las dictaduras de los años setenta y ochenta: Héctor Alejandro Gramajo”. Tal cosa es la que nos dijo en las vísperas del nuevo gobierno un economista competente, firme convencido de la necesidad de una reforma tributaria en el país como lo es el actual Secretario General de Planificación Económica, Fernando Carrera. Según Fernando, los militares herederos de Gramajo, entre los cuales el más destacado sin duda alguna sería Otto Pérez Molina, pensarían que el país no logrará prosperidad económica y social ni tampoco estabilidad política si el ejército continúa siendo el garante de la élite económica. Más que represor el verdadero rol para el ejército sería el de mediador en los conflictos sociales y el garante de la estabilidad política e institucional (El Periódico, 8/12/12).

Del capitalismo “serio” al capitalismo corrupto

El capitalismo contemporáneo, manejado por mega-capitales de alcance planetario, se asemeja más a una estructura mafiosa, corrupta y delincuencial que al espíritu empresarial que lo puso en marcha hace ya algunos siglos.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

Para mi papá, trabajar era lo más fácil del mundo. Viajaba y se alojaba en el mejor hotel de Miami (…) a la luz de todo el mundo, recibiendo a los más evidentes mafiosos norteamericanos (…) llegaba con dinero, entraba y salía, lo declaraba a su nombre. Juan Pablo Escobar [hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar], en Los pecados de mi padre”.

“La corrupción ha acompañado la historia de la humanidad, pero en nuestros días ha alcanzado tales extremos que los hechos derivados de su significado etimológico: descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar, no parecen suficientes para describir este cáncer de la sociedad, convertido en un antivalor generalizado. La corrupción constituye un fenómeno político, social y económico a nivel mundial. Es un mal universal que corroe las sociedades y las culturas; se vincula con otras formas de injusticia e inmoralidades, provoca crímenes y asesinatos, violencia, muerte y toda clase de impunidad; genera marginalidad, exclusión y miedo en los demás pobres mientras utiliza ilegítimamente el poder en su provecho. Afecta a la administración de justicia, a los procesos electorales, al pago de impuestos, a las relaciones económicas y comerciales nacionales e internacionales, a la comunicación social. Está por igual en la esfera pública como en la privada, y en una y otra se necesitan y complementan. Se liga al narcotráfico, al comercio de armas, al soborno, a la venta de favores y decisiones, al tráfico de influencias, al enriquecimiento ilícito”. Todo esto, con características casi apocalípticas, lo decía la Conferencia Episcopal de Ecuador reunida en Quito en 1988 en su documento “Corrupción y conciencia cristiana”. Hoy día podríamos suscribir uno a uno estos conceptos como algo absolutamente vigente en cualquier parte del mundo.

Venezuela hoy

Detrás de la frialdad de cifras y estadísticas se encuentran decenas de miles de historias como las de Alejandro Aguiar. Esas historias muestran que hay un camino alternativo al neoliberalismo. Esas historias explican la adhesión popular al chavismo.

Luis Hernández Navarro / LA JORNADA (México DF)

Desde los 12 años, Alejandro Aguiar fue pescador en isla Margarita. Salía a alta mar y llevaba la pesca a Curazao. Pescaba atún, lisa, carie (sierra chica), corocoro, sardina, bagre, pargo, mero. Las campañas duraban mes y medio o dos meses. Regresaba a tierra oliendo a mar.

En isla Margarita o se es pescador o se trabaja en el ferry, o en los barcos, o de taxista. Aunque últimamente hay empleos en el turismo, la gente de mar es gente de mar siempre. Alejandro era uno de esos.

Pasados los 60 años el señor Aguiar dejó de pescar. El mar es muy traicionero y hay que tenerle cuidado por más que se haya pasado la vida en él. El mar es dueño y señor de sus espacios. Él solo se gobierna. Los pescadores saben cuándo es el momento de decirle adiós y así tuvo que hacer Alejandro.

Un caso de deuda histórica

América Latina debe continuar reivindicando su propia Deuda Histórica, concepto que permite reclamar al capital transnacional y a las grandes potencias hegemónicas del mundo el pago de compensaciones, reparaciones o valores por los años de explotación y saqueo de los recursos latinoamericanos.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

Pasó desapercibida una noticia que debería despertar la inquietud de América Latina. Se trata de lo siguiente: hace poco, el juez Mark Pizzo, del Tribunal Federal de la ciudad de Tampa (Florida), en los EE.UU., decidió que España podrá retirar el tesoro que la empresa Odyssey Marine Exploration obtuvo, en 2007, de lo que se cree fue el galeón “Nuestra Señora de las Mercedes”, hundido en el siglo XVII.

De aquel galeón se extrajeron cerca de 600 mil monedas de oro y plata, cuyo valor se estima en unos 500 millones de dólares. Además, España ha emprendido una política de recuperación de los tesoros perdidos en la ruta de las Indias (particularmente en el Caribe), calculándose que existirían unos 8 mil navíos hundidos. Desde la perspectiva económica, una serie de analistas supone que con la fortuna últimamente rescatada y con la que se podría obtener en el futuro, España podrá cubrir sus necesidades financieras para salir de la crisis.

La izquierda marrón

¿Los gobiernos progresistas se volvieron neoliberales? Por cierto que no. Siguen siendo gobiernos de izquierda, ya que buscan recuperar el papel del Estado, expresan un compromiso popular que esperan atender con políticas públicas y generar cierto tipo de justicia social. Pero el problema es que han aceptado un tipo de capitalismo de fuertes impactos ecológicos y sociales.

Eduardo Gudynas / ALAI

Está quedando en claro que para los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, las cuestiones ambientales se han convertido en un flanco de serias contradicciones. El decidido apoyo al extractivismo para alimentar el crecimiento económico, está agravando los impactos ambientales, desencadena serias protestas sociales, y perpetúa la subordinación de ser proveedores de materias primas para la globalización. Se rompe el diálogo con el movimiento verde, y se cae en una izquierda cada vez menos roja porque se vuelve marrón.

Una rápida mirada a los países bajo gobiernos progresistas muestra que en todos ellos hay conflictos ambientales en curso. Es impactante que esto no sea una excepción, sino que se ha convertido en una regla en toda América del Sur. Por ejemplo, en estos momentos hay protestas frente al extractivismo minero o petrolero, no solo desde Argentina a Venezuela, sino que incluso en Guyana, Suriname y Paraguay.

¿Cómo enfrentarnos a la sexta extinción masiva?

Necesitamos abandonar el paradigma de dominación que refuerza la extinción masiva y vivir el del cuidado y el respeto, que preserva y prolonga la vida. Sólo así hay esperanza de salvar nuestra civilización y de permitir la continuidad de nuestro planeta vivo.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Ya nos hemos referido anteriormente al hecho de que el ser humano, en los últimos tiempos, ha inaugurado una nueva era geológica –el antropoceno–, era en la que él aparece como la gran amenaza para la biosfera y el eventual exterminador de su propia civilización. Desde hace mucho tiempo biólogos y cosmólogos están advirtiendo a la humanidad de que el nivel de nuestra intervención agresiva en los procesos naturales está acelerando enormemente la sexta extinción en masa de especies de seres vivos. Está en curso desde hace algunos miles de años. Estas extinciones pertenecen misteriosamente al proceso cosmogénico de la Tierra. En los últimos 540 millones de años la Tierra conoció cinco grandes extinciones en masa, prácticamente una cada cien millones de años, que exterminaron gran parte de la vida en el mar y la tierra. La última ocurrió hace 65 millones de años cuando fueron aniquilados, entre otros, los dinosaurios.

Hasta ahora todas las extinciones fueron ocasionadas por las fuerzas del propio universo y de la Tierra, como por ejemplo la caída de meteoros rasantes o por convulsiones climáticas. La sexta está siendo acelerada por el ser humano. Sin su presencia, desaparecía una especie cada cinco años.

EE.UU: Choque entre civilizaciones

Uno vive en un país que lleva más de una década en estado de guerra. Donde todos los días la conversación entre políticos, “expertos” y estrategas geopolíticos, educados en las mejores universidades, contemplan el próximo ataque y tratan de medir qué grado de brutalidad debe tener.

David Brooks / LA JORNADA

Debajo de las calles un trombón y una trompeta de dos afroestadunidenses se divierten persiguiendo notas de una rola estilo Nueva Orleáns. Del otro extremo de una larga estación del metro, un chino ofrece invitaciones a unas notas muy diferentes del otro lado del mundo con un instrumento tipo violín, pero de una sola cuerda. Un trío poblano acaba de bajar de un vagón donde ofreció una canción de amores derrotados, y un banjo y pandero en otra estación de las catacumbas de Nueva York resucita rolas de raíces escocesas e irlandesas que se conocieron en los montes Apalaches, zona minera y de extrema pobreza. Los que escuchan sonríen, a veces hasta se mueven al compás; son árabes, africanos, latinoamericanos, asiáticos que representan multitud de civilizaciones e historias. Pero uno sube a la superficie después de este viaje subterráneo lírico y de cantos entre una cultura y otra sólo para encontrarse con sangre y tambores de guerra.

sábado, 25 de febrero de 2012

Nosotros, el enemigo

Para los poderosos, nosotros somos el enemigo; es decir, los de abajo, los que sufrimos el peso de las sucesivas crisis en las que cae periódicamente el sistema capitalista; los que soportamos los “ajustes” provocados por la avidez de los especuladores; los que sufrimos el desempleo o el alza de los impuestos o el recorte de nuestras pensiones.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: "Somos el pueblo, no el enemigo", el grito de protesta en Valencia, España, contra la represión a los estudiantes y trabajadores).

Casi simultáneamente, dos noticias de lugares distantes entre sí nos recordaron esta semana cuál es el lugar que ocupan, en la mente de los poderosos, todos los que no están dentro del estrecho círculo de los adinerados y sus servidores (“ejecutivos”, suelen llamarles a estos últimos).

La primera nos llega de Guatemala, en Centroamérica, en donde campesinos de una pequeña comunidad llamada El Regadío, ubicada en el departamento del Quiché, mismo en donde hace 30 años el ejército de ese país arrasó con cuanto se le puso al frente bajo la consigna de eliminar a una población civil “aliada” con la guerrilla y el comunismo.

En El Regadío, terratenientes locales han agredido a dirigentes comunales y miembros de la comunidad que se oponen a ser desalojados de sus tierras. Sucede que la familia Brol, que cuenta con su propia horda de matones a los que llama “seguridad privada”, pretende adueñarse de una naciente de agua para utilizarla en la hidroeléctrica Palo Viejo II operada por la transnacional ENEL.

Robert Zoellick y el ocaso de una época oscura

El anuncio de la retirada de Zoellick del Banco Mundial, en medio de una crisis del capitalismo de magnitudes inéditas en casi un siglo, representa el ocaso de una época oscura que, por el bien de la humanidad, debe clausurarse pronto.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: Robert Zoellick -al centro- celebró con los ministros centroamericanos de comercio exterior la firma del TLC con EE.UU, en mayo de 2004).

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, anunció que dejará su cargo el próximo mes de junio, y aunque ya se mencionan los nombres de sus posibles sucesores, desde Hillary Clinton al magnate neoyorkino Michael Bloomberg –tallados a la medida de los intereses del imperialismo militar-financiero-, la partida del funcionario cierra una etapa en uno de los principales órganos del gobierno neoliberal del mundo: la del liderazgo de los halcones del expresidente estadounidense George W. Bush.

Zoellick, uno de los ideólogos del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano -el plan de dominación imperialista de los neoconservadores-, acumula un amplio expediente de servicio para los poderes e intereses cuya voracidad desató la actual crisis económica y financiera global: fue funcionario de la administración de George Bush (1988-1992), donde desempeñó tareas en el Departamento del Tesoro, la Subsecretaría de Estado y la Jefatura del Gabinete; ocupó la vicepresidencia ejecutiva de la agencia hipotecaria Fannie Mae (1993-1997); más tarde, y este es un dato de no poca importancia, impartió clases como profesor de Seguridad Nacional en la Academia Naval de los Estados Unidos (1997-1998). Ya en la Administración de George W. Bush, fue Representante Comercial (2001-2005) y Subsecretario de Estado hasta junio de 2006. Desde esa fecha, asumió como ejecutivo del Banco Goldman Sachs, cuya junta directiva abandonó en el año 2007 debido a su designación como Presidente del Banco Mundial.

Argentina: Accidente ferroviario en Once o el Holocausto en el tren de los pobres

Todo se derrumba cuando los trenes chocan o no frenan, como el que el pasado 22 de febrero arribó a la Estación Once, dejando un saldo de 50 muertos, 600 heridos y más de una docena de desaparecidos, en un horario pico. Todo se derrumba o saca a la luz todos los problemas acumulados y no resueltos que, como bola de nieve, vienen creciendo día tras día y año tras año.

Roberto Utrero* / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina

El neoliberalismo celebrado en el decálogo del Consenso de Washington, tuvo en la Argentina del menemismo a su mejor laboratorio de experimentación. Fruto de su aplicación fueron las privatizaciones de las empresas del Estado, la apertura irrestricta de la economía, la destrucción de la educación y la salud pública y la modificación del sistema de Seguridad Social, entre muchas otras cosas nefastas. Huelga decir, para sintetizar, que se privilegió al mercado en detrimento del Estado de Bienestar y sus instituciones.

Como en la panacea de la teoría del derrame, se esperaba que con el paso a manos privadas de los servicios públicos iban a modernizarse, hacerse más eficientes y, desde luego, ampliarse a muchos más usuarios. Nada de eso pasó: se privilegiaron los intereses de los grupos dominantes que los concesionaron, no se realizó ninguna inversión, se vaciaron las empresas, vendiendo todo lo que significara algún rédito. Desde luego que el servicio a prestar no se tuvo en cuenta y paulatinamente, a medida que la infraestructura y los equipos se deterioraban, fueron dejándose en el camino.

Guatemala: Hasta siempre Quique

Ha muerto Enrique Torres Lezama, vertical abogado que hizo su vida de la defensa de los derechos de los trabajadores guatemaltecos.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

Conocí a Enrique Torres Lezama en San José, Costa Rica, los meses de abril y mayo de 1980, cuando recién empezaba mi largo destierro de doce años. Ahora sé que Quique cursaba año y medio del suyo, que duró 18 años. Era en aquel entonces Quique ya un hombre fornido de frente amplia que después se convirtió en franca calvicie. Temperamental, apasionado, defendía su adscripción política al mismo tiempo que sabía tender puentes para el encuentro humano, aun para mí que tenía una postura diferente a la de él.

Quique Torres Lezama forma parte del grupo de abogados demócrata cristianos que en la década de los setenta del siglo XX transitó hacia una militancia revolucionaria. Su propia conciencia y la estupidez de las dictaduras militares lograron cambiar su postura inicial: la creencia en que el excluyente régimen guatemalteco se podría transformar a través de las reformas pacíficas y legales. Vana esperanza para aquellos años en los cuales la dictadura mataba o desaparecía no solamente a los militantes revolucionarios sino también a las bases socialcristianas y socialdemócratas -y aun de las dirigencias-, de los partidos de la izquierda democrática. Vana esperanza para aquellos años en los cuales no solamente el terror estatal sino el fraude electoral constituían los sustentos del régimen. Todavía recuerdo la larga fila de cuatro horas que hice en 1974 para votar por el general disidente Efraín Ríos Montt a quien se le robaría la presidencia en beneficio del candidato de la camarilla militar de aquel entonces, el general Kjell Laugerud García.

Chávez, el pueblo venezolano y el futuro

La realización más importante de la revolución bolivariana es que por primera vez en su historia el pueblo se ha sentido dueño de su destino, elevando como nunca antes su autoestima al ser partícipe del rescate por el presidente Chávez –junto a otros líderes de la región- del proyecto de unidad latinoamericana de Simón Bolívar.

Ángel Guerra Cabrera / LA PUPILA INSOMNE

A Luis Javier Garrido

El anuncio por el presidente Hugo Chávez de que se le realizará otra operación en el mismo sitio de donde se le extrajera hace un año un tumor maligno ha provocado una mezcla de incertidumbre y de profunda solidaridad en Venezuela, por no hablar de sus admiradores en todo el mundo. La etiqueta #PalanteComandante recorre la red social Twitter en ese país.

El apoyo popular a Chávez en trece años de gobierno es digno de reflexión, pues en la última década ningún otro líder político mundial ha sido tan satanizado por los pulpos mediáticos. Y esta popularidad se mantiene y sedimenta, contrariamente a la creencia convencional, justificada en otros casos, de que el ejercicio del poder desgasta a los líderes. Pero no es un milagro, se explica por las realizaciones de su gobierno y su personalidad, unas y otra inseparables.

México: ¿Ante qué estamos?

No estamos pues ante un mero proceso electoral sino ante una situación de emergencia nacional, que hace imprescindible y urgente un cambio no sólo político sino también económico y social.

Guillermo Almeyra / LA JORNADA

México vive el peor momento de su tormentosa historia. Ha quedado reducido a la exportación de petróleo crudo (para importar refinado) y de mano de obra semiesclava, que abandona a su suerte en el país que la discrimina y superexplota (y de la cual, para colmo, espera remesas que sirvan para remplazar las inversiones que el gobierno no hace). En el narcotráfico o en torno al mismo se ocupan más jóvenes que en todos los institutos de enseñanza. El Estado mexicano, al ejercer una violencia ilegítima y al no tener ni siquiera el monopolio de la violencia, dado el entrelazamiento de muchas autoridades con el delito organizado, se ha degradado al nivel de un semiestado y no tiene ningún tipo de planes para el futuro, de modo que el país está a la deriva en la más grave crisis económica, política y social mundial.

No estamos pues ante un mero proceso electoral sino ante una situación de emergencia nacional, que hace imprescindible y urgente un cambio no sólo político sino también económico y social. Y el hartazgo y el odio que cubren como pesado manto a toda la sociedad demuestran que, a pesar de que los conflictos sociales son relativamente escasos, se está llegando a un límite. Aunque hay grandes diferencias entre los candidatos derechistas del PRI y del PAN y el de Morena, nadie en su sano juicio puede creer que el país puede salvarse con un mero relevo presidencial, y ni siquiera puede estar seguro de que, si ganase Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el establishment le permitiría ser presidente por más que modere su lenguaje y su programa.

La gran contradicción de Brasil

Con la obsesión del crecimiento estamos minando la vitalidad de la Tierra. Necesitamos crecimiento pero con una nueva conciencia ecológica que nos libere de la esclavitud del productivismo y del consumismo. Este es el gran desafío al enfrentar la incómoda contradicción brasileña.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Crece más y más la convicción, incluso entre los economistas sea del establishment sea de la línea neokeynesiana, de que nos acercamos peligrosamente a los límites físicos de la Tierra. Aun utilizando nuevas tecnologías, difícilmente podremos llevar adelante el proyecto del crecimiento sin límites. La Tierra no aguanta más y nos vemos forzados a cambiar de rumbo.

Economistas como Ladislao Dowbor entre nosotros, Ignace Sachs, Joan Alier, Herman Daly, Tim Jack y Peter Victor y mucho antes Georgescu-Roegen, incorporan orgánicamente el momento ecológico en el proceso productivo. Especialmente el inglés T. Jack se ha dado a conocer por el libro Prosperidad sin crecimiento (2009) y el canadiense P. Victor por Managing sin crecimiento (2008). Ambos mostraron que el aumento de la deuda para financiar el consumo privado y público (es el caso actual en los países ricos), exigiendo más energía y un mayor uso de bienes y servicios naturales, no es en modo alguno sostenible.

Dos continentes contra el neoliberalismo

Desde América Latina observamos con preocupación los derroteros que va tomando la crisis económica y política europea, y estamos esperanzados en las respuestas que van dando, y seguramente darán, los diversos pueblos con la convicción de que el futuro de los de abajo de ambos continentes tendrá mucho en común.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

En diferentes periodos históricos (durante la década de 1990 en América del Sur, luego de 2008 en Europa), el capital financiero lanzó brutales y miserables ofensivas para arrebatar a los de abajo conquistas históricas, empujando a los sectores populares a situaciones de sobrevivencia en condiciones de dominación. Es necesario considerar que esto no es un desvío ni un error del sistema, sino el modo cada vez más habitual en que el capital se comporta en esta etapa de decadencia, que será prolongada, porque busca arrastrarnos a todos a la ruina para alargar su agonía.

Los pueblos sudamericanos hemos conseguido plantarle cara al modelo neoliberal. Aunque no conseguimos derrotarlo completamente, fue posible por lo menos deslegitimar sus aristas privatizadoras y crear una nueva relación de fuerzas que nos permite mirar el futuro con mayor esperanza. Lo que sigue son apenas apuntes y reflexiones sobre cómo fue posible dar aquellos pasos, sin la menor pretensión de indicar o sugerir lo que los demás deben hacer.

El mundo en guerra contra el trabajador

Quizá mañana la austeridad explote en las manos de las corporaciones y sus rufianes políticos. Quizá alguien cambie la silla de los prestamistas por una eléctrica. O el hombre es un hombre, o tolera ser sólo un pelele de los que mandan.

Alberto Daneri / Tiempo Argentino

(Fotografía: el pasado 19 de febrero, miles de trabajadores protestaron en Madrid contra la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy)

Con toda África, la mitad de los EE UU y un tercio de Europa en la penuria, ya no se puede tapar más el sol con la mano. Quedó claro que a los países no los conducen los políticos, sino la élite financiera. Y su aliada, la clase poseedora. Hoy, 1600 inversores tienen más poder que los 50 países más importantes. Y el mercado propaga la guerra de las “democracias” a los pobres como el aire de un ventilador. Los indignados critican sin plantear nada; y el sindicalismo calla, encubriendo al neoliberalismo. La dirigencia no sabe leer la ira juvenil (49% en España y 47% en Grecia con desempleo), que ve a la crisis como una cacería organizada. Y a la deuda como el aparato diseñado para someter. Y no redistribuir. Siempre el capitalismo es la guerra: con la violencia o con la deuda. Para frenarlo, hay que anular su propaganda (“La historia es una fábula concertada”, decía Voltaire), uniendo a las masas en torno a una semilla, la justicia social. Y erigir algo nuevo, como ayer Perón creó la Tercera Posición.

Las razones de la minería

África, partes de Asia y América Latina viven con tensiones el boom extractivo, que cambió de métodos y alimenta un mercado voraz. De la mano de las inversiones llegan los conflictos políticos y medioambientales.

Jorge Natanson / Página12 (Argentina)

La minería atraviesa un período de auge mundial que se explica por varias razones. La primera son las innovaciones tecnológicas, que hoy permiten explotar minerales dispersos en áreas relativamente amplias, superando así el agotamiento de la tradicional explotación de veta. La segunda es la escalada de precios resultante de la voracidad de algunos países emergentes en procesos de intensa industrialización, en particular China, que hoy consume el 46 por ciento del acero, el 40 por ciento del cobre y el 50 por ciento del carbón que se produce en el mundo, lo que la ha convertido en lo que los economistas, esos virtuosos del lenguaje, definen como un monopsonio (un actor económico que logra controlar el mercado por su capacidad de consumo, algo así como un monopolio de la demanda). Además, la debacle de los mercados financieros convencionales disparada por la crisis mundial de 2008-2011 llevó a muchos especuladores a refugiarse en las materias primas, lo que también contribuyó a aumentar sus precios.

EE.UU en América Latina: con licencia para matar

La unidad militar de elite que acabó con la vida de Osama Bin Laden pide carta blanca para operar en América latina sin control político de los gobiernos.

Walter Goobar / Miradas al Sur (Argentina)

El jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (Ussocom, por sus siglas en inglés), cuyas fuerzas de elite fueron las que rastrearon y mataron a Osama bin Laden en Pakistán, pidió carta blanca para tener mayor libertad de desplazamiento de las fuerzas especiales (SOF, por sus siglas en inglés) y realizar operativos en todo el mundo. Ese permiso dotaría a las SOF de mayor flexibilidad para expandir sus operativos a regiones como África, Asia y América Latina, donde –hasta ahora–, sus actividades han sido limitadas. La gran diferencia es que se podrían desplegar tropas sin tener que pasar por las vías normales de aprobación que exige el Pentágono.


El periodista William Márquez de la BBC señala que “algunos analistas sospechan que una mayor amplitud del alcance de estas fuerzas en América Latina podría degenerar en actividades cuestionables y dañar las relaciones de Estados Unidos con sus vecinos en el hemisferio”.

Con Medellín Dios pasó por América Latina. ¿Con quién pasa ahora?

Cómo será el paso de Dios por América Latina y con quién pasará está por ver, y en definitiva es cosa de Dios. Pero es cosa nuestra anhelarlo, trabajar por ello, y aprender de cómo ocurrió en el pasado alrededor de Medellín

Jon Sobrino* / ADITAL

Los diez años de Medellín (1968) a Puebla (1979) fueron únicos en la época moderna de la Iglesia católica en América Latina. Después comenzó un declive al que Aparecida (2007) quiso poner freno, aunque hasta ahora queda mucho por hacer.

Al hacer este juicio, no nos fijarnos en la iglesia tal como la analizan los sociólogos, sino que nos fijamos en "el paso de Dios”. Sin duda es más difícil de calibrar, pero toca la dimensión más honda de la Iglesia, y al servicio de qué debe estar. En definitiva qué aporta a los seres humanos y al mundo como un todo. Y obviamente hay que preguntarse "qué Dios” es el que pasa por la historia en un momento dado.

Medellín fue un salto cualitativo. Irrumpieron los pobres, y en ellos irrumpió Dios. Fue un hecho fundante que penetró en la fe de muchos y configuró a la Iglesia.

Contra la impunidad franquista

La decisión del Tribunal Supremo de inhabilitar a Garzón por 11 años merece nuestra firme y enérgica protesta por intentar impedir la aplicación de la justicia en los casos de los crímenes masivos y de lesa humanidad cometidos por el régimen de Franco.

Red de Intelectuales En Defensa de la Humanidad

La reciente condena por prevaricación del magistrado Baltazar Garzón por el Tribunal Supremo del Estado Español, tiene lugar en un contexto en el que este Tribunal representa las perspectivas de la dictadura franquista, los sectores falangistas que la apoyan hoy en día y las redes de corrupción del gobernante Partido Popular, puestas al desnudo por el juez.

sábado, 18 de febrero de 2012

Honduras: Una cárcel incendiada en un país en llamas

La cárcel incendiada en Honduras albergaba al triple de reclusos para los que había sido construida, pero debe saberse que no hay ni una sola cárcel en Centroamérica que no tenga el doble, el triple o el cuádruple de presos que los que debería tener. No se trata, sin embargo, solamente de las cárceles. Éstas no son más que un trozo de una realidad “superpoblada” de falencias que hacen muchas veces de la vida diaria un verdadero heroísmo de supervivencia.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Suena duro decirlo, pero el pavoroso incendio que mató a más de 350 reclusos en Honduras no es una tragedia que se salga de los límites de los posible en ese país. No lo es tampoco en otros países centroamericanos y sus alrededores en los que, cuando suceden desventuras de ese tipo (explota un gasoducto, matan decenas de inmigrantes en el desierto, se desploma un cerro sobre una aldea) los gobernantes, la prensa, las “buenas conciencias” se rasgan las vestiduras y prometen llevar las investigaciones “hasta las últimas consecuencias”.

Realmente, casi nunca las llevan verdaderamente a cabo pero, cuando lo hacen, los que salen a la palestra son funcionarillos de segundo, tercer o cuarto orden, insertos en aparatos burocráticos que decidieron volverlos el pato de la fiesta para que se los coma vivos y después, “aquí no ha pasado nada”.

Pero lo cierto es que, aunque miserias de este tipo pueden suceder en Honduras o en la Cochinchina, en estos países “están dadas las condiciones objetivas” para que suceda, y basta una chispa (valga la metáfora para este caso) para que se desencadenen cuadros de horror y desgarramiento.

Democracias falseadas y tiranía financiera

La tiranía financiera estrecha el cerco a la movilización social y coloca entre la espada y la pared a gobiernos que simplemente administran unas “democracias falseadas”, cada vez más incapaces de representar los intereses populares y de invocar, siquiera como estrategia retórica, los viejos principios emancipadores de los que dice nutrirse: igualdad, justicia social, libertad.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: la policía griega reprime a los manifestantes en las calles de Atenas)

Una fotografía de la brutal represión contra las manifestaciones populares en Grecia, del pasado fin de semana, retrata lo que ha llegado a ser la democracia liberal representativa –occidental y burguesa, para más señas- en nuestro tiempo: un ciudadano griego, expresión del pueblo-soberano opuesto a las reformas neoliberales que exige la UE para “rescatar” la economía de su país, yace en el suelo, impotente, mientras dos policías, guardianes de un orden injusto y opresor, lo agraden sin contemplaciones.

La imagen, difundida por las agencias de prensa internacionales, es la metáfora perfecta de la crisis civilizatoria y de las formas que emplea la máquina del poder planteario, y sus subsidiarias locales, para convertir a la democracia y sus instituciones en aceite para sus engranajes. Es el sacrificio que reclama el dios Mercado en sus altares.

Para los latinoamericanos, lo que hoy vive Grecia es la puesta en escena de nuestra propia historia a lo largo de la década de 1990 y una parte de los primeros años del siglo XXI: el ajuste estructural, los recortes en presupuestos públicos, las privatizaciones forzadas, el ataque contra los derechos sociales y laborales, y la violencia de Estado desplegada sin misericordia contra los ciudadanos, para resguardar los intereses de los organismos financieros internacionales, los acreedores extranjeros y los grupos de poder “nacionales”.

La precariedad laboral, símbolo de nuestros días

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atravesamos hoy el calvario de la precariedad laboral.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Las relaciones laborales que se constituyen en torno a esta nueva figura histórica igualmente condujeron a adelantos en el ámbito del trabajo.


Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.