sábado, 14 de febrero de 2026

Gobierno de Guatemala y la brigada médica cubana: una decisión mezquina

 El gobierno de Bernardo Arévalo, tibio, decepcionante para muchos de los que lo apoyaron para que el Pacto de Corruptos no le impidiera asumir como presidente, cede a las presiones del norte. De lo que pase en Cuba en el futuro inmediato Guatemala será cómplice con esta decisión mezquina.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

En 1998, el huracán Mitch asoló Centroamérica. Fue uno de los desastres naturales más violentos de los que se tenga memoria en la región. En Guatemala, el saldo trágico se elevó a 268 personas muertas y unas 46 mil evacuadas. Como aún está fresco en la memoria colectiva, se generó una ola migratoria hacia Estados Unidos que motivó una política de protección temporal (TPS) dada la magnitud del desastre, y la comunidad internacional otorgó cerca de 1,200 millones de dólares en ayuda a Centroamérica, destacando donaciones, asistencia financiera y condonación de deuda.
 
En Guatemala, el presidente Álvaro Arzú recibió y aceptó el ofrecimiento de ayuda cubano consistente en una brigada médica que, como es costumbre de ese tipo de contingentes solidarios de Cuba, se desplazó hacia las zonas más golpeadas por el huracán o abandonadas por la deficiente red sanitaria guatemalteca.
 
En esa oportunidad llegaron 19 médicos, y en 2002 su presencia en el país se amparó en un convenio denominado Acuerdo de Cooperación en Materia de Salud que llevó el número de profesionales médicos a los 420 que hay en la actualidad.
 
No hay necesidad de remarcar la encomiable labor que esta Brigada ha llevado a cabo en lugares como Quiché, Petén y Alta Verapaz, con presencia en municipios como Ixcán, Nebaj, Uspantán, Poptún, Sayaxché y Fray Bartolomé de las Casas. 
 
En donde han llegado estos profesionales de la salud han dejado una estela de agradecimiento y admiración. Los cubanos entienden que la formación de sus profesionales no es solo técnica y científica, sino también en valores humanísticos que les permiten insertarse en las comunidades con una visión holística que entiende al ser humano en toda su complejidad biológica, síquica y social.  
 
Para nadie es un secreto, además, que la remuneración de sus servicios contribuye a que Cuba reciba algunas de las divisas que tanto le hacen falta en el contexto del bloqueo al que está sometida por parte de Estados Unidos. Esa remuneración tiene distintas formas, dependiendo del país con el que se tenga convenio. Algunas veces se hace trueque por insumos necesarios como el petróleo, por ejemplo, u otros recursos básicos que no pueden ser adquiridos dadas las restricciones que establece el cerco norteamericano.
 
Hace ya un tiempo que los Estados Unidos ha intentado bloquear también a las Brigadas. Sus argumentos utilizan la retórica usual que intenta desprestigiar todo lo que provenga de la isla con el discurso de los derechos humanos, de los cuales ese país se auto erige como abanderado. En este caso, se arguye que los médicos son “esclavizados”, y que la mayor parte de los ingresos van para el gobierno cubano. Los médicos, mientras tanto, muestra clara y públicamente su compromiso profesional y con el gobierno de su país. 
 
Pero a partir de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, se ha propuesto darle una vuelta más al torniquete que acogota a Cuba. La más reciente y conocida es el bloqueo de todo el petróleo que llegue del exterior, empezando por el venezolano, que era su principal suministrador. Desde diciembre Cuba no recibe el petróleo necesario para que su sociedad funcione, con lo que se agravan las ya muy serias carencias que se ciernen sobre la isla.
 
El objetivo de Estados Unidos es rendir a los cubanos por inanición. En la historia de la humanidad esta estrategia ya ha sido utilizada en contextos bélicos, por ejemplo, en Masada, antigua fortaleza situada en una meseta rocosa en el desierto de Judea, que es famosa por ser el último bastión de resistencia de los zelotes judíos frente al ejército romano, culminando en un suicidio colectivo en el año 73 d.n.e. para evitar la esclavitud.
 
Otro ejemplo es el de Numancia, antigua ciudad celtíbera famosa por su feroz resistencia contra la República Romana. Tras 20 años de conflictos y un asedio final de 15 meses dirigido por Escipión Emiliano, sus habitantes se suicidaron antes de rendirse en 133 a.n.e.
Ya más recientemente recuérdese el cerco a Leningrado en la Segunda Guerra Mundial, el de Sarajevo entre 1992 y 1996, el de Faluya en Irak y, ya en nuestros días, el que han sufrido los palestinos en Gaza.
 
Cuba lleva siendo asediada más de 60 años, seguramente el cerco más prolongado del que tengamos memoria. Se trata de un cerco con las características de la guerra contemporánea, híbrido, lo que quiere decir que combina el cerco físico con ciberataques, desinformación, presión económica y sabotaje, difuminando los límites entre guerra y paz.
 
Pero, aun así, y dada la tenaz resistencia cubana, al actual gobierno norteamericano no le parece suficiente y ahora quiere rendir a la isla privándola de todo lo esencial para la vida.
Se puede deducir de lo anterior que, para sobrevivir, Cuba necesita hasta el mínimo apoyo o ingreso. Es en este contexto que el gobierno de Guatemala decidió esta semana dar por concluido el Convenio firmado con Cuba que permite la presencia de la Brigada Médica en nuestro país.
 
Como antecedente, recuérdese que al ministro de Salud se le amenazó con retirársele la visa norteamericana, y hace dos semanas Guatemala firmó un acuerdo comercial con ese país en el marco una de creciente presión de Washington.
 
Guatemala es, junto a Argentina, Ecuador y El Salvador, de los pocos países que han firmado acuerdos comerciales con la administración Trump, y esta es una de sus consecuencias. Cuando necesitamos de una mano solidaria en 1998, Cuba nos la tendió fraternalmente. Estábamos en un momento apremiante, aunque nuestra existencia como nación no estaba amenazada, ni nuestra población en peligro de exterminio, como lo está ahora la cubana.
 
El gobierno de Bernardo Arévalo, tibio, decepcionante para muchos de los que lo apoyaron para que el Pacto de Corruptos no le impidiera asumir como presidente, cede a las presiones del norte. De lo que pase en Cuba en el futuro inmediato Guatemala será cómplice con esta decisión mezquina.

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