La globalización de las comunicaciones
concentradas y transnacionalizadas otorga algunos de sus rasgos característicos
a nuestra época, y ha permitido el surgimiento de grandes emporios
comunicacionales que concentran poder, y que hacen uso de él en función de
intereses de gobiernos y corporaciones centrales en el capitalismo
contemporáneo.
Rafael
Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
Los medios de comunicación de las
grandes empresas mediáticas siguen las mismas estrategias discursivas en toda
América Latina. Lo hacen porque saben que, como dice Giovanni Sartori, “las noticias televisivas influyen de un modo
decisivo en las prioridades atribuidas por las personas a los problemas
nacionales y en las consideraciones según las cuales valoran a los dirigentes
políticos”.
En el contexto globalizado, los países
centrales no sólo manejan los medios de comunicación, muchas veces convertidos
en “el mensaje”, sino también los soportes tecnológicos. Para ello, mientras se
somete a los países periféricos a recetas de ajuste y desinversión, de ausencia
del Estado, en los países desarrollados se invierten grandes porcentajes de los
productos brutos nacionales en educación de recursos humanos y desarrollo de
ciencia y tecnología.














