¿Se vendría el octavo pasajero en esta débil democracia peruana? El fujimorismo y aliados tiene el control. De ocurrir la censura o vacancia, sería una gestión bastante corta, hasta el 28 de julio de este año.
Rosell Laberiano Agüero / Para Con Nuestra América
Desde Lima, Perú
En la última década el Perú ha tenido siete presidentes de la República, nos vamos por el octavo. Hasta ahora, de este período, solo dos presidentes fueron elegidos en las urnas
. En el Perú, hemos tenido varios presidentes pasajeros en el sentido temporal por la corta duración de sus gestiones en estos diez años
, ninguno de estos presidentes llegó al tercer año de su gobierno de los cinco años establecidos. Pero también son pasajeros en el sentido de su ubicación en las relaciones de poder, en tanto que los poderes fácticos son los que conducen realmente el Perú.
Iniciamos el año 2026, con una nueva crisis política, nada inusual, ya casi una normalidad
. El actual presidente designado hace casi cuatro meses, está involucrado en reuniones dudosas con un empresario chino, que podrían causarle una censura o vacancia
. Recordemos que varios presidentes en este continente fueron tentados por empresas y empresarios extranjeros como Odebrecht
.
Estamos ante la eventualidad del cambio del presidente de la República. En general son dos discursos en torno a la continuidad o censura del actual presidente. Por un lado, quienes señalan que una censura o vacancia no es favorable a la gobernabilidad democrática dada la proximidad de las elecciones generales (12 de abril de 2026), y los otros que afirman en la necesidad del cambio a razón de los actos del presidente que ya han iniciado a ser investigados
. Nuevamente nos encontramos en situaciones límite.
¿Se vendría el octavo pasajero en esta débil democracia peruana? El fujimorismo y aliados tiene el control
. De ocurrir la censura o vacancia, sería una gestión bastante corta, hasta el 28 de julio de este año. El temor de las “mafias patrimonialistas” no es solamente el cambio del presidente actual sino también el cambio de la mesa directiva del Congreso de la República que controlan
. Como señala el sociólogo peruano Sinesio López estamos frente a una “República mafiosa” en el Perú
. No son situaciones aisladas. En Guatemala también están ocurriendo estas tensiones desde “mafias político criminales” que buscan desestabilizar al gobierno del presidente Arévalo
.
La posibilidad que el nuevo presidente transitorio del país sea una persona distinta a sus intereses les genera terror
. Que asuma la presidencia del Congreso y de la República un “caviar” o un “comunista” les aterra
. Quienes articularon el neoliberalismo desde la política y la economía en los 90s (s. XX) están muy cerca de recuperar el camino perdido. Sin embargo, el escenario es distinto, aquel régimen está desgastado. Pero, tampoco hay indicios de un régimen político distinto, salvo el malestar y el hartazgo
. Después de los acontecimientos violentos de fines de 2022 e inicios de 2023 se ha puesto en cuestión la relación de la sociedad con el Estado, sustentada en un trasfondo racista, claramente mostrada en el documental Uyariy (escuchar).
En consecuencia, el cálculo político de estas “mafias patrimonialistas” es respaldar al presidente actual y obstruir cualquier cambio. El procedimiento para el cambio, es que una legislatura extraordinaria realice el debate y para ello requiere 78 votos de los 130 congresistas
. Para algunos juristas el procedimiento es la censura, en tanto que el presidente actual es de origen congresal. Para otros se trata de una vacancia porque el cargo ocupado es de presidente y no de congresista
.
Sus expectativas son que el proceso electoral les sea favorable, tanto en primera y como en segunda vuelta; en caso contrario, posiblemente serán una oposición implacable y obstruccionista, continuarían generando la inestabilidad política por los siguientes años en esta débil democracia atacada por “mafias patrimonialistas”.
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