sábado, 17 de enero de 2026

Cuba: No nos gusta que nos amenacen

 Con las honras fúnebres de los militares caídos, vuelve a ponerse en juego, más que el futuro de Cuba o de Venezuela, una lección que las potencias aprenden y olvidan cíclicamente: ningún pueblo acepta de buen grado que otros decidan por él. La superioridad militar o económica puede imponer tutelajes con altos costos y espectáculos políticos, pero rara vez garantiza la victoria. 

Rosa Miriam Elizalde / LA JORNADA

Consternados, rabiosos, como diría el poeta. Así amanecimos el 3 de enero en Cuba con la noticia del ataque estadunidense a Venezuela, que costó la vida a casi un centenar de personas, entre ellas 32 combatientes cubanos que defendieron al presidente Nicolás Maduro en Fuerte Tiuna. Ni uno solo se entregó, pese a la superioridad del fuego invasor, las armas sónicas, los misiles y los drones. “Tuvieron que matarlos, porque no se rindieron”, se repite una y otra vez en nuestras calles. 

Venezuela: guerra cognitiva hasta en la cocina

Cuando aceptamos sin cuestionar que un país puede ser asfixiado económicamente en nombre de la democracia, estamos aceptando una lógica que mañana puede aplicarse contra cualquier pueblo que desobedezca. Por eso, lo que se juega en Venezuela no es sólo su destino, sino el umbral de tolerancia global frente a la violencia imperial normalizada.

Fernando Buen Abad Domínguez / LA JORNADA

Invadir a Venezuela y secuestrar al presidente en funciones junto con su esposa, toca a fondo nuestras vidas, porque no es un hecho lejano ni un episodio aislado sólo para entretenernos con noticieros o con análisis especializados; es una agresión que se filtra en la intimidad cotidiana, en las sobremesas familiares, en las conversaciones aparentemente inocentes, en los silencios incómodos y en las frases repetidas como si fueran propias, cuando en realidad vienen prefabricadas por los laboratorios de guerra sicológica. 

Argentina: El gobierno libertario... ¿seguirá defendiendo lo indefendible?

 La gente está dejando de tomar decisiones claves, y a la vez tomando otras que alteran el curso de sus vidas y de vidas ajenas, a partir de esa fábrica de espejismos que son las redes. Un espejismo como la falsa promesa de libertad de La Libertad Avanza.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

En una columna anterior enviada a este medio, que no fue publicada por el cierre anual y con el título, “Defendiendo lo indefendible”, hacía alusión al nombre del libro del autor norteamericano Walter Block, editado en 1976 
 y que el presidente Javier Milei regaló a los miembros de su Gabinete con motivo de las celebraciones de fin de año. A lo largo de este ensayo, Block repudia las prohibiciones del Estado a personas, actividades o conductas que suelen ser condenadas socialmente, aunque no violen la libertad ni la propiedad de terceros. El propósito de Milei fue volver a impregnar de estas ideas a su equipo, algo que solo a él le cuadra. Aunque sus acciones descuadren a la mayoría. 

Donald Trump, el supremo

“Yo el Supremo” es una novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, publicada en 1974, cuando todavía vivía exiliado en Buenos Aires. Obviamente, Roa no hablaba de Donald Trump (murió en 2005 y ni sabía de su existencia) sino del dictador perpetuo de su país, José Gaspar Rodríguez de Francia.

Aram Aharonian / NODAL

A Donald Trump le llevó cinco años sentarse en el despacho presidencial para alcanzar una epifanía que podría sacudir el mundo, que descubrió que existe más allá de Mar-a-Lago y Washington, enfrentando obstáculos legales o constitucionales en su país en búsqueda del poder total, infinito. El último jueves dijo al New York Times que solo había “una cosa” para limitar su poder global. “Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”. Y añadió: “No necesito el derecho internacional”. De su moralidad, mejor no hablar bajo pena de terminar en Guantánamo.

Secuestros de la narcodemocracia trumpista

Las afinidades electivas del actual mandatario estadounidense con los narcotraficantes no son nuevas.

Jorge Elbaum / Página12


Luego del inadmisible secuestro del legítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de la diputada Cilia Flores, las autoridades judiciales estadounidenses han decidido revocar la acusación referida a que el mandatario lideraba el Cártel de los Soles. Durante más de una década, dicha imputación fue utilizada para deslegitimar a las autoridades chavistas y desde hace dos meses se convirtió en el ariete propagandístico central para justificar el bloqueo a la República Bolivariana, el asesinato de más de una centena de tripulantes de embarcaciones en el Caribe, el bombardeo de un país soberano y el rapto de dos de sus autoridades institucionales. 

El colapso civilizatorio de Occidente

Quedan pocos consensos y valores capaces de orientar a Occidente como proyecto civilizatorio. Sin embargo, en nombre de la humanidad, quiero creer que aún es posible encontrar otro camino mediante la reflexión crítica, la resistencia y la organización de los pueblos. 

Renata Wimer / LA JORNADA

En estos días no puedo dejar de pensar que nos encontramos ante el colapso de lo que creíamos que era la “civilización occidental”. Observo, una y otra vez, cómo se desintegran los valores de ética, justicia y humanismo que pensé resistirían el paso del tiempo. Pero no: el ser humano se ha convertido en un monstruo egoísta, despiadado y cruel. Tal vez siempre lo fue, pero ahora muestra su rostro sinvergüenza y de manera cínica. La barbarie no es nueva; lo que sí resulta inédito es la desfachatez con la que hoy se despliega. 

sábado, 10 de enero de 2026

Venezuela en el centro de la tormenta

En 1991, el presidente de Estados Unidos George W. Bush ordenó la operación Tormenta del desierto, que implicó el bombardeo de Irak y el comienzo del fin del gobierno de Sadam Hussein. Treinta y cuatro años después, otro presidente estadounidense ordena una acción bélica fulminante, típica de ese estado terrorista, pero esta vez contra Venezuela.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica 

Ambas operaciones de corte netamente imperialista han tenido como objetivo países petroleros, lo que quiere decir que en su subsuelo yace el combustible necesario para hacer funcionar la maquinaria que garantice la hegemonía mundial del imperio.
No hay casualidades. 
 
En ambos casos, la justificación para las agresiones se ha basado en narrativas que al poco tiempo han caído por su propio peso y han mostrado ser crasas mentiras. En el caso de Irak, el que ese país poseía armas de destrucción masiva, y en el caso de Venezuela, que era un país gobernado por un cartel de la droga denominado Cartel de los soles.

Ni siervos futuros ni aldeanos deslumbrados: Venezuela para la América de Juárez

 Salvar a Venezuela es salvar a nuestra América, a la Humanidad, y a todos los pueblos que han apostado por la paz, la soberanía y la justicia. 

Marlene Vázquez Pérez / Para Con Nuestra América
Desde La Habana, Cuba

El 20 de diciembre de 1989 los Estados  Unidos invadieron Panamá. Nunca olvidaré la angustiosa noche, siguiendo por la televisión cubana,  hasta horas muy tardías, los trágicos sucesos. El ametrallamiento de la población civil en las zonas populosas del Chorrillo, los bombardeos y combates, el arresto de Noriega, y la destrucción de un pueblo hermano. Han pasado 26 años y el guion vuelve a repetirse, con las lógicas diferencias de actores y circunstancias, pero los pretextos esgrimidos son casi los mismos, y el tono amenazante rebasa los límites del país agredido injustamente para extenderse a toda Nuestra América, con el cinismo y la naturalidad del que se refiere a su patio trasero. Otra vez el gendarme mundial se arroga el derecho de violentar a un país soberano y secuestrar a su presidente, pisoteando  todas las normas del derecho internacional, y sin un solo argumento convincente. 

Tras la invasión, ¿adónde va Venezuela?

 No fue inesperada la invasión estadounidense a Venezuela. Desde hace meses la preveíamos y las redacciones de los medios noticiosos con mayor razón. Lo que resultó una dolorosa sorpresa fue lo fulminante y letal que resultó ser la llamada Operación Determinación Absoluta. 

Carlos Figueroa Ibarra / Para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El operativo invasor comenzó a las 2.01 de la madrugada hora de Caracas y a las 3.21, o sea ochenta minutos después (a lo sumo noventa), el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores estaban siendo ingresados en el buque anfibio Iwo Jima. El barco los llevó a la Base de Guantánamo en Cuba y de ese lugar en un avión militar los trasladaron a un aeropuerto en Nueva York para finalmente entregarlos a alguna de las instalaciones de la DEA en ese lugar. Ha sido humillante y ultrajante ver a Nicolás Maduro esposado, con los ojos cubiertos y tratado de la manera que uno ve que tratan a los criminales más perversos del narcotráfico.

Yo soñé con aviones, que nublaban el día…

 Es bastante difícil expresar algo novedoso y diferente de lo que he dicho y escrito en los últimos tres días. Me parece que lo más importante ha sido que Venezuela ha logrado que tras el secuestro del presidente Maduro, hubiera continuidad constitucional en la gestión del Estado y el gobierno. Esto, muy a pesar de los planes de Estados Unidos, se ha verificado.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela


Yo soñé con aviones 

Que nublaban el día

Justo cuando la gente 

Más cantaba y reía

Más cantaba y reía

Silvio Rodríguez

Sueño de una noche de verano


El encadenamiento de acciones de los últimos días dan cuenta de un sólido estado de derecho, de la existencia de instituciones compactas que garantizan la fortaleza de un país que funciona estrictamente apegado a su Constitución Nacional. La Constitución aprobado en referéndum popular el 15 de diciembre de 1999 expone un contrato político, jurídico y social que está por encima de personas y líderes que ya no están físicamente. Perdimos al Comandante Chávez , pero antes, él, un 8 de diciembre de 2012 nos señaló el camino, nos secuestraron al presidente Maduro, pero él, previsor, nos dejó el Decreto de Conmoción Exterior para que, en caso de que se produjera su ausencia, el país no dejara de funcionar.
 

Centenarios, bicentenarios e intervencionismo en América Latina 2026

En el bicentenario del Congreso convocado por Bolívar, nuevamente la Doctrina Monroe con el Corolario Trump es no solo una amenaza sobre toda América Latina sino un hecho real, iniciado con los bombardeos y ataques a Venezuela.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

Es una paradoja histórica que el año 2026 esté destinado a conmemorar el bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, al mismo tiempo que se levanta la nueva época de la Doctrina Monroe bajo el “Corolario Trump”, con la primera intervención directa de los Estados Unidos en Sudamérica a través del bombardeo lanzado el 3 de enero sobre distintos puntos de Venezuela y la captura y retención del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Nada importa que reaccione la comunidad latinoamericana y otros gobiernos del mundo, así como de nada han servido las normas y reglas del derecho internacional. El intervencionismo ha sido contundente y América Latina carece de fuerza y coordinación para imponer el respeto a la soberanía de cada Estado en la región.

El asalto a Venezuela y sus implicaciones

 El golpe de Trump contra Venezuela y su presidente plantea una situación muy difícil para Colombia y Latinoamérica.

Consuelo Ahumada / Para Con Nuestra América
Desde Colombia

Transcurridos apenas días de la agresión militar a Venezuela y del secuestro del presidente Maduro y su esposa, existen todavía muchas dudas en cuanto al operativo mismo, sus víctimas y su alcance real.
 
Hasta el momento, solo conocemos la versión del nuevo emperador mundial, dedicado durante su primer año de gobierno a demostrar en la práctica, con creces, cómo se hacen trizas el derecho internacional, la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos.

Venezuela: Estados Unidos contra la soberanía de los pueblos

Una cosa es segura: el orden internacional nacido después de 1945 ha sido definitivamente enterrado, en beneficio de la ley del más fuerte, que se impone de ahora en adelante como norma implícita de las relaciones internacionales.

Salim Lamrani / Para Con Nuestra América
Desde La Reunión

El 3 de enero de 2026, a las dos de la madrugada, Estados Unidos declaró la guerra a Venezuela al bombardear varios sectores estratégicos de la capital y secuestrar al presidente electo, Nicolás Maduro. Este último, víctima de una traición al más alto nivel, fue capturado por tropas de élite de las fuerzas especiales estadounidenses durante una intervención que duró apenas media hora. Fue trasladado a Nueva York, acompañado de su esposa, Cilia Flores, igualmente secuestrada durante la operación Absolute Resolve.

El secuestro de Nicolás Maduro

 Los mismos hombres y mujeres que manejaban el país antes del secuestro siguen en sus cargos. Todos los nombrados han sido militantes y dirigentes del chavismo en vida del Comandante y hombres y mujeres de probada lealtad a la Revolución Bolivariana. Hasta tanto no se haga evidente otra cosa, yo me niego a sumarme a conspiraciones e ideas raras.

Julio Fernández Baraibar / Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

A apenas 24 horas del criminal secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, una catarata de opiniones, interpretaciones, denuncias y sospechas se ha volcado sobre el abrumador entretejido de las redes sociales. Textos largos y cortos, vídeos extensos o breves reels, artículos fundados en una buena bibliografía y ocurrencias más o menos certeras, más o menos ingeniosas han alimentado la información pública. Una parte de esa producción es de fuentes ligadas al sistema de inteligencia yanqui, otra es la colaboración espontánea de politólogos, internacionalistas, economistas, sociólogos y simples y plebeyos observadores.

Reactivación de la Doctrina Monroe

El nuevo viejo monroísmo, debe ser cuestionado. La búsqueda de un enfoque multilateral y el respeto por el derecho internacional son esenciales para construir un futuro de paz mundial.

Abdiel Rodríguez Reyes / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La política exterior de Estados Unidos ha sido históricamente guiada por 
sus intereses irredentistas estratégicos, el reciente caso de Venezuela, de secuestro del presidente Nicolas Maduro, no es una excepción. La idea de que el país norteamericano actúa en pro de la democracia es una ilusión, un espejismo que oculta el interés de controlar el vasto petróleo venezolano. Cuando el presidente Donald Trump habla de “dirigir” al país sureño, se está refiriendo precisamente a eso.