La insistencia de denostar a Chávez y al chavismo desde Europa y ahora también desde Colombia, parecen decir que para el actual control estadounidense de Venezuela se ha hecho necesario volver a matar al chavismo, ¿un cadáver insepulto? O a su fantasma.
Puede sorprender la campaña que desde los medios hegemónicos y declaraciones de políticos y opinadores se ha desatado contra el chavismo, habida cuenta que la operación estadounidense del 3 de enero, que terminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, golpeó duramente al actual régimen y alteró equilibrios internos. Pero no logró acabar con el chavismo: ¿duro de morir?









