Se ha forjado así una larga experiencia histórica para las izquierdas, a las que toca reexaminar la forma en que, accediendo al poder político por la vía democrática, van a ejecutar su proyecto en favor de una nueva sociedad.
Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
Concluidos los procesos de independencia, en los distintos nuevos Estados latinoamericanos del siglo XIX la conflictividad en torno al poder tuvo como eje las disputas entre conservadores y liberales. En México, a mediados de ese siglo, Benito Juárez logró radicales reformas liberales. Menos profundas fueron las de Argentina en la misma época. Pero el liberalismo ecuatoriano triunfó recién en 1895; el Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí (1892) tuvo como objetivo principal la independencia definitiva de la isla; y en Colombia el bipartidismo se prolongó en el siglo XX, desatando una violencia inédita y permanente, hasta que el “Frente Nacional” (1958) la calmó, con la alternancia en el poder de ambos partidos durante 16 años y la marginación de cualquier otro.
