En este Buenos Aires del ya trajinado y pandémico siglo XXI, el hábito de sentarme a conversar con Beinusz Szmukler constituye además de un gusto, un motivo para memorar mis viejas rebeldías y el disparador para impulsarme a no deponerlas.
Carlos María Romero Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina
Sin negar aquel precepto formulado por Carlos Marx en carta a una de sus hijas, en el sentido que “charlar y hacer son cosas diferentes y más bien antagónicas”, cabe observar que hay conversaciones enriquecedoras, aptas para movilizar las conciencias. Es cierto que una plática puede ser banal y una prédica quizá fanática, en cambio la palabra orientadora resultado de la experiencia en el compromiso militante, suele convocar a actuar a quien la escucha, trascendiendo en mucho la onda sonora de la voz. De ello a la acción del receptor, emancipadora y reparadora de injusticias hay un paso y será entonces verbal el impulso para darlo, como lo fue la Creación misma según el Génesis.
