Nuestra pequeñez es un reto para acercarnos a enfrentar la arrogancia
de los poderosos, la letra corriente en las retóricas internacionales y hemisféricas.
Conocernos e integrarnos y no simplemente cooperar, para enfrentar el reto, con
el diálogo permanente pueblo a pueblo y de intelectuales diversos, con respeto
a las múltiples diferencias; en fin, el diálogo que supera el hablar sesgado e
interesado que pueda darse entre las cúpulas políticas y empresariales.
Jaime Delgado Rojas / AUNA-Costa Rica
Exposición
hecha al II Encuentro de Relaciones Internacionales Centroamérica-Caribe, Costa
Rica, 2015, celebrado en Heredia los días 5, 6 y 7 de octubre 2015.
Para esta exposición no voy a aludir a los procesos de integración SICA
y el CARICOM por separado, ni de su institucionalidad, o de la situación de
cada uno en la actualidad. Abordaré la
situación de la integración en el Gran Caribe, como procesos histórico sociales
que llevan su marcha.
El Caribe es ese espacio por donde llegó Colón, a saber el naciente
capitalismo de Europa que se tornó en salvaje 500 años después; por aquí
entraron los esclavos de África que con su trabajo crearon capitales, nos
dieron el color de la piel, su santería y el carnaval; por el Gran Caribe
transita el petróleo y también los migrantes, los grandes cruceros, los buques
de guerra, el café y el banano, pero también las drogas. Ahí llegaron los
misiles que hicieron crisis en 1963 la que nos hizo reflexionar en la necesidad
de la desnuclearización y en la zona de paz.
