Las viejas mañas de la otrora transnacional United Fruits Company se perpetúan en su ADN empresarial. Su heredera, la bananera Chiquita, con sede en Suiza, escandaliza por sus prácticas abusivas en varios países de América Latina.
Sergio Ferrari / Para Con Nuestra América
En particular, su lógica productiva en Guatemala, lo cual motivó una investigación-reportaje in situ que Public Eye (Mirada Ciudadana) publicó a mediados de abril. Una denuncia pública contra esa transnacional bananera, que vuelve a ocupar por enésima vez un incómodo lugar en el banquillo de los acusados por violaciones de derechos humanos y el medio ambiente. “En Guatemala”, concluye Public Eye, “reina un clima de miedo y desconfianza en todas las plantaciones” (https://stories.publiceye.ch/toxic-bananas/).
