Así que no será con vacunas, mosquitos modificados e insecticidas poderosos, que enfermedades creadas socialmente como el Dengue, Zika y Chikungunya, van a terminar siendo cosas del pasado. Tampoco lo será envenenando hogares y personas con campañas de fumigación indiscriminada, donde el resultado sobre los objetivos es de dudosa eficacia, pese a las densas nubes de humo tóxico que son levantadas.
Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
El dengue es el nombre de la enfermedad viral, endémica y epidémica, que principalmente en las regiones tropicales y subtropicales, donde vive casi la mitad de la población mundial, tiene como vectores a los mosquitos Aedes aegypti (de origen africano) y el Aedes Albopictus (sureste asiático), cuya larga historia de este último, parece remontarse a los años 265-420 de la dinastía Jin, en la legendaria China. Hoy, junto al Zika, Chikungunya y fiebre amarilla, enfermedades cuya trasmisión también están asociadas a estos vectores, el Dengue no solo ha pasado a convertirse en un importante problema de salud pública en muchos países, sino que desde que se conocieran sus perjuicios, se ha venido combatiendo con diferentes estrategias de prevención y control, que suelen no ser tan eficaces, porque en la mayoría de los casos, ignoran o subestiman las causas reales que generan sus epidemias.