El valeroso poeta Almafuerte veía con tanta indignación el modo como a veces el poder solo defiende a los poderosos y desampara a los vulnerables, que se atrevió a decir en sus poemas: “No soy el Cristo Dios que te perdona, soy un Cristo mejor, soy el que te ama”.
William Ospina / El Espectador
La literatura se interesa por los hechos criminales pero no a la manera del derecho, para juzgar, sino para tratar de comprender. Shakespeare no juzga a sus personajes, los muestra y hasta nos hace identificarnos con ellos. No solo muestra en Ricardo III al criminal que se deshizo de todos sus rivales para llegar a ser rey de Inglaterra, sino que lo muestra como alguien que desde el comienzo se sintió marginado y excluido, “despojado con trampas de la buena presencia por la naturaleza alevosa”, alguien que siente que ha sido víctima de un gran despojo desde la cuna misma y que se siente autorizado a toda maldad porque le parece que las ha padecido todas.
