Considerar
la negritud como algo superado por el tiempo (¿cuál tiempo, además?) es una
equivocación de análisis o perseverar a satisfacción en el eurocentrismo
epistemológico (elogio del propio ninguneo).
Juan Montaño Escobar / El Telégrafo
(Ecuador)
Las
resistencias emancipatorias precisan los tiempos (con sus conceptos, modas y
actividades políticas) y no al revés. El destino es elección de las comunidades
negras y sus continuos desafíos históricos. La negritud, con sus
significaciones, fue una pluralidad de jornadas sucesivas e internacionales de
resistencia contra el colonialismo europeo a través de todos los procesos comunitarios
de revaloración cultural.
Frente
a la secular deshumanización por el matiz de la piel, las inteligencias
africanas y caribeñas opusieron el color auténtico de la cultura
afrodescendiente. La izquierda eurocéntrica no entendió o no quiso entender esta
lucha anticolonialista desde los mismos pueblos oprimidos. Esa lucha eficiente
comenzó por consolidar una personalidad cultural individual y colectiva
autónoma por liberación intelectual.
