Daniel Viglietti
montevideaneaba habitualmente, con su guitarra-compañera y era fácil cruzarse
con él por la calle, o encontrárselo en cualquier café del centro. Lejos de
cualquier prototipo de artista exitoso, era popular, querido.
Aram
Aharonian / Rebelion
| Daniel Viglietti |
¿Quién era Viglietti? Él
se autodefine: “Soy eso, una especie de referencia de una etapa que se ha
venido viviendo, con aciertos, errores, desajustes, con emociones, con
valentía, con miedos, una etapa de hallazgos, de pérdidas… Seguimos buscando lo
humano, eso que el Che simbolizaba como el hombre nuevo lo seguimos buscando,
aún cuando seamos generacionalmente veteranos… Creo que no hay conciencia sin
emoción”.
En realidad, decía, uno
siempre se está componiendo, porque se está pensando, soñando, sufriendo,
respirando la porción de realidad que al trovador le toca vivir, siempre se
está como afinando ideas…Pero tampoco creer que uno es una máquina de cantos
políticos. Así como me nacen canciones de opinión, me nacen otras sobre el
paisaje, sobre el amor, sobre seres entrañables, siempre desde un modo de
concebir la vida.