El aporte mayor de “La Dialéctica de la Ecología” bien puede ir más allá del razonar que propone. Incluye, sobre todo, una incitación que ofrece al desarrollo de una cultura de la naturaleza que facilite pasar de la resistencia al despojo de nuestras posibilidades de desarrollo a través del mejoramiento humano para el ejercicio de la virtud en la lucha por el equilibrio del mundo.
Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá
“Es el tormento humano que para ver bien se necesita ser sabio, y olvidar que se lo es. La posesión de la verdad no es más que la lucha entre las revelaciones impuestas de los hombres. Unos sucumben y son meras voces de otro espíritu. Otros triunfan, y añaden nueva voz a la de la naturaleza.”
José Martí, 1882[1]
El 1 de abril pasado entró en circulación La Dialéctica de la Ecología, un nuevo libro del ambientalista norteamericano John Bellamy Foster.[2] No es necesario resaltar aquí la destacada presencia de Foster en el debate ambiental contemporáneo. Basta con recordar el aporte a dicho debate en los países hispanoamericanos que significó la traducción al español de su libro La Ecología de Marx, veinte años atrás.[3]



