Tanto en la sociedad global como en las organizaciones -empresas u otras-, el devenir consiste en una permanente continuidad y en un persistente cambio. Lo antiguo, sobre lo cual está construida la identidad, y lo nuevo que permite la adaptación y el progreso.
Manuel Barrera Romero / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile
Ninguna sociedad y ninguna organización podrían sobrevivir si prescindieran de cualquiera de estos dos procesos: la permanencia y la renovación. Es una polaridad que, como otras del mundo natural y del social, se complementan como dar origen a una nueva unidad indispensable.
