Luego de los intentos del gobierno, viabilizados a través del Ministerio Público, de obstaculizar la toma de posesión del nuevo presidente, Bernardo Arévalo, en enero próximo, se dio una gran movilización popular que frenó al Pacto de Corruptos en su intento. Todo indica ahora que el 14 de enero próximo los candidatos del Grupo Semilla asumen el Ejecutivo nacional.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
La reacción popular que pudo apreciarse en los días del paro nacional durante el mes de octubre fue espontánea, una rebelión popular que dejó ver el hartazgo en que viven las mayorías. Dijo Carlos Figueroa Ibarra: “La gran rebelión en Guatemala va mucho más allá de la rabia. Se expresa en una acelerada politización de los sectores populares urbanos. En una creatividad festiva evidente en los bloqueos que se han observado en las últimas dos semanas. Como se trata de una rebelión pacífica brinda un gran espacio para lo lúdico: bailes, disfraces, tamboras, representaciones, consignas ingeniosas y hasta hilarantes, debates y diálogos con una policía hasta el momento pasmada. La gran rebelión ha convertido en dirigentes articulada/os a la vecina del barrio popular, a la ignorada y subestimada mujer indígena de algún poblado rural, al humilde vendedor ambulante, al joven trabajador de alguna dependencia pública. La gran rebelión ha hecho surgir a una dirigencia indígena en la que se advierte un proyecto político nacional.” No hay dudas que se vivieron horas especiales, inéditas en la historia nacional.
