El “realismo” de las mentiras y su propagación impune no es más que otra modalidad narrativa inventada, exprofeso, para evangelizar audiencias bajo la tesis resignada de que “así es el mundo”, “así son las cosas”, es crudo y nada cambiará… y hay que hacerse cínicos porque eso queda “nice”. Está de moda.
Fernando
Buen Abad / Rebelion
“Nuestra historia está dominada por lo falso”
(U. Eco)
Tapizada como
está nuestra Historia con mentiras de todo tipo, vivimos una fase del engaño
que mutó también mediáticamente hacia lo que parece un nuevo “callejón
-ideológico- sin salida”. Sin dejar de ser un gran negocio. Una nueva-vieja
mercancía de la propaganda dominante disfrazada de “filosofía” para incautos,
nos ha convertido en consumidores voraces de falsedades para enseñarnos a
admirar nuestro despojo y explotación como obra “maestra” de un sistema cuyo
sentido no se limita a producir pobres sino, también, seres engañados y dóciles.
