sábado, 31 de agosto de 2019

Amazonas: Y no sólo lo dijo Fidel

El Comandante Fidel Castro Ruz lo dijo: “Desaparezca el hambre y no el hombre”. Y la hecatombe de toda expresión de vida sobre el planeta nos refriega en el rostro lo dicho por el profeta de América Latina y el Caribe, Fidel.

José Toledo Alcalde / Para Con Nuestra América 

El teólogo Gustavo Gutiérrez Merino (1928) suele decir: “falta una bienaventuranza: bienaventurados los tercos…” y de haber existido, o existir, sin lugar a dudas que Fidel sería uno de ellos. La terquedad del profeta, del labrador de acciones y tejedor de ideas. Del visionario de mundos, no solo nuevos, sino transformados, revonados, revolucionados tanto en conciencia, forma y contenido. Ese, y mucho más, fue Fidel. Aquel que visualizó los incendios venir de muy lejos y advirtió que todos, pero todos, de no cambiar el nefasto rumbo de la historia depredadora, saldriamos chamuscados y en eso estamos.

Lo dijo Fidel en Hungría (1972):

En la sociedad, en la humanidad actual hay, por otro lado, una gran destrucción de recursos naturales.  Tenemos el caso de Estados Unidos:  cientos y cientos de millones de toneladas de petróleo todos los años, en una sociedad de consumo, donde a los individuos les han inculcado la absurda idea de que tienen que cambiar el automóvil todos los años.  Destrucción de minerales, destrucción de hidrocarburos.  Crece y crece el consumo de hidrocarburos en el mundo.  Ya son miles de toneladas las que se consumen anualmente, y ese consumo crece.  Todavía no está resuelto ni mucho menos cómo la humanidad va a encontrar fuentes sustitutivas de esa energía, y hoy se destruye el petróleo como antes se destruyeron los bosques. [1] 

Cuarenta y cuatro años después, de lo dicho por Fidel, el Santo Padre Francisco en su Carta Encíclica Laudato Si’ lo confirmó:

En las ciudades circulan muchos automóviles utilizados por una o dos personas, con lo cual el tráfico se hace complicado, el nivel de contaminación es alto, se consumen cantidades enormes de energía no renovable […](Laudato Si’, n. 153).[2]

En 1972 nadie presagiaba, a ciencia cierta, las atrocidades baticinadas por Fidel sobre la disputa mundial que levantaría el preciado oro negro colocando al planeta al borde de la destrución. Pero Fidel, minucioso escudriñador de la historia manejaba al dedillo y con impecable sindéresis el desarrollo de la construcción de los ejes de control y dominio a escala global.

Fidel sabía lo que venía, a nivel de crisis ambiental, a la luz del golpe de estado perpetrado contra Irán por el Servicio Secreto del Reino Unido (M16 ó SIS) y la Agencia de Inteligencia de los EEUU (CIA) en 1953 donde fue depuesto (18/08/53) , por el Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlaví, 1919-1980), el primer ministro Mohammad Mosaddeq (1882-1953) quien nacionalizó la compañía británica British Petroleum devolviendolo al pueblo iraní.[3]

Tan solo ocho años después de finalizar la II Guerra mundial los EEUU y el Reino Unido dejaban claro al mundo entero hacia donde se había inclinado la balanza del control hegemónico global, esencia de la autoaniquilación planetaria en camino.

Las sociedades más avanzadas, más ricas, del mundo capitalista, hacen un derroche extraordinario de recursos todos los años…El mundo del futuro enfrenta ese reto; enfrenta el reto del envenenamiento de la atmósfera, envenenamiento de los ríos, de los mares, del aire.  Se dice que hay países en que la cantidad de veneno que tienen los individuos dentro los hace no aptos para el consumo:  serían tóxicos.  Y esa realidad aumenta. (Fidel, 1972).

Cuarenta y siete años después de lo sostenido por Fidel, y sin mencionar las causas y sujetos responsables de la crisis, en Hungría Dorota Jarosinska, directora de Programas Responsables de la Calidad del Aire en el Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud (ECEH, por sus siglas en inglés) de la OMS, sostuvo:

Los riesgos para la salud asociados con las partículas de menos de 10 y 2,5 micras de diámetro (PM10 y PM2,5) son especialmente importantes para la salud pública. Son capaces de penetrar en los conductos pulmonares y entrar en el torrente sanguíneo, lo que resulta principalmente en impactos cardiovasculares y respiratorios […]La contaminación del aire afecta a todas las personas. Es la segunda causa de muerte por enfermedades no transmisibles (ENT) después de fumar tabaco. En 2016, en la región de Europa de la OMS, más de 550.000 muertes fueron atribuibles a los efectos conjuntos de la contaminación del aire en el hogar y en el ambiente.[4] 

Cuarenta y cuatro años después el Santo Padre Francisco hizo eco del clamor de Fidel: 

La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los más pobres, provocando millones de muertes prematuras. Se enferman, por ejemplo, a causa de la inhalación de elevados niveles de humo que procede de los combustibles que utilizan para cocinar o para calentarse. (Laudato Si’, n. 20)

En Rio de Janeiro (1992)Fidel advirtió las raices estructurales del desequilibrio y autodestrucción planetaria: 

Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto.

Cuarenta y cuatro años después el Santo Padre Francisco, sin ser comunista, juzgó tal cual lo hizo Fidel:
Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas […]Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.(Laudato Si’, n. 49)

La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro […] (Laudato Si’, n. 52)

Y, cuarenta y un años después, de lo dicho en Hungría por Fidel, Chico Mendes lo vivió y clamó a todos los vientos y no dudamos en decirlo: Fidel sabía, al dedillo, todos estos datos:  

Sólo en mi región, entre 1970 y 1975, se destruyeron, por el fuego o por las sierras mecánicas, 180 mil árboles de caucho, 80 mil árboles de castaña de Pará y más de 1,2 millones de árboles de madera de ley, sin contar las diferentes especies de árboles medicinales en tierras que fueron devoradas y transformadas en pastos. El objetivo era la especulación: arrasaban dos mil hectáreas de selva virgen, cultivaban mil con pastos, y así los seringueiros ya no tenían con qué vivir. Toda esta situación, la política de desarrollo financiada por los bancos internacionales, por ejemplo Polonoroeste en Rondonia, empezó a incidir incluso en las grandes empresas madereras.[5]

En Rio de Janeiro (1992) Fidel no solo lo sabía y dijo…lo advirtió, lo denunció, lo imploró:
                                                                       
Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre […]Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.

Los enemigos de la vida – no perdemos tinta en mencionarlos - no tienen nada que decir sobre la defensa y promoción del Amazonas. La expresión de la muerte no se manifiesta por medio del verbo liberador y vivificante sino por medio del sujeto aniquilante y colonizador.




[2] Francisco. Carta Encíclica Laudato Si’. Sobre el cuidado de la casa común (24/05/19). En: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html. Revisado:27/08/19
[3] Imposible no recordar al Comandante General (ex presidente peruano) Juan Velazco Alvarado (1910-1977) y la nacionalización de los campos petrolíferos en Talara (Perú) hasta entonces bajo el control de la International Petroleum Company IPC (quien estuvo en el Perú de 1914-1969).
[4] Leihoa Bideotan. Dorota Jarosinska (ECEH-OMS): “La contaminación atmosférica es la segunda causa de muerte por enfermedades no transmisibles después del tabaco”. En: http://www.leihoa.info/uncategorized/espanol-dorota-jarosinska-eceh-oms-la-contaminacion-atmosferica-es-la-segunda-causa-de-muerte-por-enfermedades-no-transmisibles-despues-del-tabaco/. Revisado: 27/08/19
[5] Ecología Política. Chico Mendes 25 años después (22/01/14). En: https://www.ecologiapolitica.info/?p=1289. Revisado: 28/08/19.

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