Por rechazo al sistema
o por miedo de lo que pueda pasar ante la incapacidad de ese mismo sistema para
ofrecer respuestas satisfactorias, se ha consumado el Brexit y se seguirán
produciendo conmociones sociales de distinto tipo, porque el problema global y
en particular el de Europa son coyunturales.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra
América
Desde Caracas,
Venezuela
Es ineludible hablar
sobre el Brexit. Posiblemente no ha habido otro hecho de impacto internacional
tan trascendente y de tanta controversia como éste en lo que va de siglo, ríos
de tinta se han derramado para explicar, conjeturar o emitir predicciones
acerca de causas, implicaciones y consecuencias para Gran Bretaña, Europa y el
mundo. La verdad, no quisiera ser parte de eso, entre otras cosas porque el
hecho resulta tan complejo de analizar que siento temor de formular ideas
equivocadas, más llevadas por el sentimiento que por la razón, por lo que en
vez de aportar a la comprensión del fenómeno, más bien podrían llevar a
profundizar cierta confusión, -que al menos yo tengo- para estudiar un proceso,
que solo está comenzando y que me temo, tendrá repercusiones impensables aún,
en este momento en que apenas “calienta motores”.
