Con el tipo de sociedad que resulta de las nuevas relaciones del Estado, la sociedad y las personas las conductas disfuncionales, desviadas o antisociales se multiplican. Ello constituye un efecto no deseado del arreglo societal, toda vez que los ricos no pueden usufructuar con tranquilidad de su riqueza. Por eso el programa político de la derecha en todas partes pone el acento en programas de seguridad/antidelincuencia.

Manuel Barrera R. / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile
No es posible entender el rebelde comportamiento social surgido este año en diversos países, incluyendo el nuestro, sin tener presente el modo en que han venido cambiando en las últimas décadas las relaciones del Estado con la sociedad y las personas. Y las de la sociedad y las personas entre sí. La crisis mundial, por su lado, aporta a esos cambios importantes cuotas de incertidumbre, riesgos y desamparo para las personas; y debilidad e irrelevancia para los Estados nacionales. El fenómeno de la globalización se nos muestra, con la crisis financiera y del empleo, con un rostro tan adverso como lejano e inalcanzable.
Los cientistas sociales más preclaros venían anunciando la imposibilidad, primero, de la “Gran Sociedad” que algunos políticos proponían y, luego, de la “buena sociedad” que algunos sociólogos postulaban. Al revés de esos ideales, se asentó el concepto de la individuación según el cual “la defensa, por parte de los actores sociales, de su especificidad cultural y psicológica…puede encontrarse en el individuo, y ya no en las instituciones sociales o los principios universales”, al decir de Alain Touraine. Y anuncia, con el conocido énfasis de los teóricos franceses, “la muerte de la definición del ser humano como ser social, definido por su lugar en una sociedad que determina sus acciones y comportamientos” (¿Podremos vivir juntos?; F.C.E.; 1997) La globalización acompañada de las nuevas tecnologías refuerza brutalmente esas tendencias a partir del nuevo diseño de la economía mundial y la constitución de la “aldea global”.