sábado, 15 de marzo de 2025
Tolerar para transformar
sábado, 20 de julio de 2024
El mundo según TikTok
sábado, 13 de julio de 2024
Educación y sociedad en nuestra América
sábado, 23 de diciembre de 2023
Cuando civilización es barbarie
sábado, 23 de julio de 2022
Nuevas tecnologías y cambio social
sábado, 16 de julio de 2022
Estado, sociedad y personas: relaciones trastocadas
sábado, 26 de junio de 2021
La vejez: ¿edad dorada o edad aborrecida?
Cada cultura que transcurrió en la historia asume y maneja la vejez y la muerte de una manera distinta. De todos modos, la muerte siempre espanta, por eso se trata de procesarla con la menor angustia posible.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado”.
Francisco de Quevedo
“Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven”.
Oscar Wilde
sábado, 28 de marzo de 2020
Salud, sociedad, ambiente: apuntes para una historia
sábado, 19 de septiembre de 2015
El Estado y el mercado proceden de la sociedad
sábado, 13 de junio de 2015
Hacia una sociedad de la recreación
sábado, 22 de junio de 2013
Burocracia: ¿mal necesario?
sábado, 1 de junio de 2013
¿Estamos todos locos?
viernes, 2 de diciembre de 2011
El cambio de las relaciones del Estado, la sociedad y las personas
Con el tipo de sociedad que resulta de las nuevas relaciones del Estado, la sociedad y las personas las conductas disfuncionales, desviadas o antisociales se multiplican. Ello constituye un efecto no deseado del arreglo societal, toda vez que los ricos no pueden usufructuar con tranquilidad de su riqueza. Por eso el programa político de la derecha en todas partes pone el acento en programas de seguridad/antidelincuencia.

Manuel Barrera R. / Especial para Con Nuestra América
Desde Santiago de Chile
No es posible entender el rebelde comportamiento social surgido este año en diversos países, incluyendo el nuestro, sin tener presente el modo en que han venido cambiando en las últimas décadas las relaciones del Estado con la sociedad y las personas. Y las de la sociedad y las personas entre sí. La crisis mundial, por su lado, aporta a esos cambios importantes cuotas de incertidumbre, riesgos y desamparo para las personas; y debilidad e irrelevancia para los Estados nacionales. El fenómeno de la globalización se nos muestra, con la crisis financiera y del empleo, con un rostro tan adverso como lejano e inalcanzable.
Los cientistas sociales más preclaros venían anunciando la imposibilidad, primero, de la “Gran Sociedad” que algunos políticos proponían y, luego, de la “buena sociedad” que algunos sociólogos postulaban. Al revés de esos ideales, se asentó el concepto de la individuación según el cual “la defensa, por parte de los actores sociales, de su especificidad cultural y psicológica…puede encontrarse en el individuo, y ya no en las instituciones sociales o los principios universales”, al decir de Alain Touraine. Y anuncia, con el conocido énfasis de los teóricos franceses, “la muerte de la definición del ser humano como ser social, definido por su lugar en una sociedad que determina sus acciones y comportamientos” (¿Podremos vivir juntos?; F.C.E.; 1997) La globalización acompañada de las nuevas tecnologías refuerza brutalmente esas tendencias a partir del nuevo diseño de la economía mundial y la constitución de la “aldea global”.










