Ningún país vecino desea un conflicto bélico en sus linderos. Venezuela dispone de hombres, armas, determinación y territorio capaces de sostener una resistencia popular prolongada, convirtiendo un intento de ocupación del país en un pantano para quien la ensaye.
Luis Hernández Navarro / LA JORNADA
Desde 2002, fecha del golpe de Estado de 47 horas contra Hugo Chávez, Washington ha auspiciado o apoyado infructuosamente, una y otra vez, el cambio de régimen en Venezuela. En nombre de los derechos humanos, la libertad y la democracia, se han suscitado o combinado ininterrumpidamente sanciones económicas, revoluciones de colores, paros petroleros, reconocimiento a mandatarios espurios, robo de divisas e infraestructuras, intentos de magnicidio, ofensivas mediáticas, asonadas militares y amenazas de invasión terrestre.