Cuando perdemos la capacidad de comprender dónde estamos y quiénes somos, nos convertimos en presas fáciles del sistema que nos oprime.
Raúl Zibechi / LA JORNADA
Una de las formas de dominación más refinadas creadas por los poderosos, es haber multiplicado las confusiones, digamos, sistémicas. Buscan inducir a las poblaciones a cometer errores, esconden datos clave que permiten interpretar hechos, quieren paralizar la capacidad de reflexionar y de pensar. Se trata de modos complementarios de impedir que las y los de abajo comprendamos el mundo de hoy y hacia dónde nos dirigimos, para poder actuar en consecuencia.

