Vivimos hoy en diversas partes del mundo el surgimiento de una derecha
neofascista, la cual agrega a su anticomunismo, un espíritu racista y clasista,
el odio hacia la comunidad que tiene una identidad sexual y de género
diferente.
Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra
América
Desde Puebla, México
En las marchas en las que participé en México apoyando a los
zapatistas recuerdo haber coreado junto a miles de manifestantes “¡Todos somos
Marcos!”. Posteriormente, a lo largo de muchas manifestaciones hechas en apoyo
a Andrés Manuel López Obrador grité también junto a miles de manifestantes
“¡Todos somos AMLO!”, además del recurrente “¡No estás sólo!”. Es en ese
espíritu de las manifestaciones callejeras pacíficas, que hoy título esta colaboración de la manera
en la que lo hago. Desde hace muchos años me he declarado simpatizante y
apoyador del movimiento por la diversidad sexual. Como Secretario estatal de
Derechos Humanos de Morena en Puebla y luego como Secretario Nacional de
Derechos Humanos del mismo partido, cada vez que he tenido oportunidad he
apoyado a este movimiento porque estoy absolutamente convencido que forma parte
junto al movimiento feminista, movimiento animalista y el de los derechos de la
niñez, un esfuerzo loable por humanizar
a la humanidad. La humanidad será mejor, entre otros hechos, cuando se rompa la
opresión masculina, se respete a la diversidad sexual, la niñez sea protegida y
los animales respetados.

