Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Dussel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Dussel. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de noviembre de 2023

Enrique Dussel: pensamiento liberador en América Latina

 Dussel buscó esclarecer el carácter propio de la historia latinoamericana. Y comprendió muy bien que, en su dialéctica, la región asumió el camino por la libertad entendida, además, como eje de la liberación social, de una parte, y de la liberación frente al colonialismo, el capitalismo y el imperialismo, de otra.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

En la opinión general suele creerse que en historia -tanto como en economía, que son ciencias “hermanas” en esto-, si no hay datos para comprobar los hechos, simplemente la realidad se ha sustituido por la imaginación y la palabrería. En buena parte hay razón, pues no se puede hacer historia ni economía sin datos concretos, existentes, verificables en fuentes. Por algo se sostiene que estas dos son las ciencias sociales más “empíricas” entre todas.

sábado, 11 de noviembre de 2023

A propósito de Enrique Dussel y el pensar latinoamericano

 Esta semana ha muerto Enrique Dussel, el filósofo argentino-mexicano que se constituyó en uno de los principales referentes de la búsqueda de una visión latinoamericana del mundo. Dicho de otra forma, abogó por una visión conscientemente situada, es decir, que asumiera que el lugar desde donde se ve el mundo y se enuncia un discurso le imprime un sello específico.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Esta afirmación, que parece de fácil aceptación y hasta de sentido común, ha encontrado múltiples obstáculos. En Europa, porque desde allá se ve sobre el hombro lo que no se produzca en sus reducidos dominios. Lo suyo sería lo que adquiere el rango de universal y el resto serían expresiones locales de formas de pensamiento de rango inferior o degradado. A esta visión se le llama eurocéntrica, y es reproducida como verdadera por pensadores, intelectuales, profesionales y científicos de América Latina inscritos en la órbita aún dominante de un pensamiento neocolonial.

Enrique Dussel, in memoriam

 Todavía hondamente conmocionado por la muerte de un amigo de larga data, como fue Enrique Dussel, no puedo, sin embargo,  abstenerme de externar algunos de los sentimientos que me embargan, al recordar el lugar que Enrique ocupó y seguirá ocupando al evocar algunos de los mejores momentos de  mi vida. 

Arnoldo Mora Rodríguez / Para Con Nuestra América
 
Enrique Dussel nació hace 88 años en la ciudad de Mendoza, Argentina, donde iniciaría sus estudios de filosofía.  Más tarde, en la Universidad de  París se doctoró en Historia de la Iglesia en América Latina. Su tesis abrió nuevos horizontes en esta especialidad, pues lo hizo a la luz de la teología de liberación. Años más tarde, formaría una asociación latinoamericana de estudios e investigación sobre la Iglesia en América Latina, fruto de la cual fue la  publicación de una serie de tomos dedicados a esta materia. Esa historia sigue siendo el mejor estudio de conjunto aparecido hasta el momento. Pero la verdadera vocación de Enrique  Dussel fue la filosofía, en la que se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid. Al retornar a su ciudad natal, ejerció como docente en ética. 

lunes, 6 de noviembre de 2023

Declaración de AUNA-Costa Rica en ocasión de la muerte de Enrique Dussel

El domingo 5 de noviembre de 2023 falleció en horas de la noche, en Ciudad de México -en dónde vivió por más de cuarenta años- Enrique Dussel, uno de los más destacados filósofos de la liberación.

Dussel perteneció al grupo de filosofos argentinos que, al calor del ambiente socio político creado por la revolución cubana en los años sesenta del siglo pasado, apostaron por una filosofía comprometida que partiera del análisis de la realidad concreta latinoamericana, emparentando sus propuestas con las que también se hacían en otros ámbit
os, como en la educación (pedagogía del oprimido), las artes (teatro del oprimido, movimiento de la nueva canción) y la teología (teología de la liberación).

Su pensamiento se vio posteriormente enriquecido por nuevas corrientes del pensamiento latinoamericano, especialmente la corriente que se desarrolló a partir de las ideas de pensadores como el peruano Aníbal Quijano y los colombianos Orlando Fals Borda y Arturo Escobar, quienes introdujeron nuevas categorías y conceptos a partir de un pensamiento situado marcado por su pasado colonial.

Referente fundamental del interés por la afirmación de América Latina con personalidad propia en el concierto de las naciones modernas, Enrique Dussel deja una huella que la Asociación por la Unidad de Nuestra América (Auna-Costa Rica) saluda y llama a seguir.

sábado, 28 de mayo de 2011

Participación democrática y estado de rebelión

La humanidad, las grandes masas de los países periféricos y centrales, comienzan a tomar conciencia de que la democracia representativa (no la democracia sin más) y los organismos internacionales (en especial del capital financiero) no son dignos de confianza por el alto grado de corrupción de sus burocracias (como lo manifiesta el FMI) y por su opción capitalista.

Enrique Dussel / LA JORNADA

La Plaza del Sol de Madrid se llena de jóvenes y ciudadanos indignados; así como llenaban por mayores motivos la Plaza Tahrir (de la Liberación) en El Cairo, y el 21 de diciembre de 2001 la Plaza de Mayo en Buenos para derrotar al gobierno de F. de la Rúa y su estado de excepción. Hemos ya indicado en otra colaboración de La Jornada que estos movimientos nos recuerdan un hecho fundamental en la vida política de los pueblos: el estado de rebelión: la Comuna de participación directa en primera persona plural: nosotros. Recuerda al Estado que no es principalmente un gobierno representativo, sino una comunidad participativa. Marx propuso esa experiencia límite de la Comuna como un postulado político (aquello que es pensable lógicamente o por un cierto tiempo, pero imposible en el largo plazo). Hoy, sin embargo, es políticamente posible. Lea el artículo completo aquí…

sábado, 8 de enero de 2011

Enrique Dussel: Absurdo, plantear la disolución del Estado

"Este es un momento esencial para la construcción de la teoría en toda América Latina. Hay categorías que ya no nos alcanzan para una realidad compleja, hay que renovar todo. Se necesita una nueva teoría, pero que no sea pura imitación de lo que se dijo ya hace siglo y medio", sostiene en esta entrevista el filósofo argentino.
Blanche Petrich / LA JORNADA (México)
El filósofo Enrique Dussel, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, considera que para el momento de maduración en el que se encuentran los procesos latinoamericanos, con una mayoría de gobiernos electos de centro-izquierda, es esencial la construcción de una teoría para la realidad actual. Teoría de liberación, innovadora, crítica, creativa, que elabore no sobre la destrucción del Estado, como lo pensaron los marxistas clásicos, sino que dote de contenidos de democracia participativa a los poderes políticos que hoy gobiernan.
Sostiene, a contracorriente de otros influyentes pensadores, como el irlandés John Holloway, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Cambiar el mundo sin tomar el poder) o el italiano Antonio Negri, de la teoría de la resistencia, que el asunto, actualmente, no es criticar al Estado, sino hacer un Estado que sea útil a la gente.
Dussel se define como filósofo de la liberación “que es –explica– una tradición filosófica latinoamericana, no es escuela de ninguna otra”, un cuerpo de ideas y obras que un grupo de filósofos vienen pensando desde los años 70. Aunque hay intelectuales que encuentran esto pretencioso. Con los decenios se irá viendo si tuvimos razón o no.
Dussel (Mendoza, Argentina, 1934) recibió recientemente en Caracas el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, que otorga el gobierno de Venezuela a las obras de creación de teoría para la realidad latinoamericana actual. Es el galardón más importante de América Latina, tanto por las obras y los pensadores reconocidos como por su monto económico. Se premió un trabajo publicado ya en dos tomos, Política de la liberación. Un tercer capítulo viene en camino.
Poder obedencial
Apenas inicia la entrevista, el maestro aborda, entusiasta, el tema que ha ocupado en semanas recientes, por derecho propio, las primeras planas de los diarios: las filtraciones de Wikileaks. “Es un fenómeno histórico mundial. Las trasnacionales que controlan el movimiento del dinero –Visa y Mastercard– clausuran las cuentas a la organización Wikileaks en represalia. Y al día siguiente más de 40 mil ciudadanos de buena voluntad también las bloquean a ellas. ¡En menos de 24 horas organizaron una acción que puede paralizarlas completamente! Esta es una expresión de participación política en los medios de la revolución tecnológica. Son cosas muy nuevas que todavía no se han procesado en filosofía política. Lo veo como una muestra de lo que Evo Morales llamó la democracia obedencial”.
Es, insiste, todo un salto: La revolución de los medios electrónicos equivale al momento en que apareció la máquina de vapor y detonó la revolución industrial. Esta es una revolución política, porque este medio va a cambiar el proceso de la producción de decisiones políticas. Ahora la gente puede ponerse en contacto y participar en la toma de decisiones de una manera increíble e instantánea. Eso nunca había pasado.
En el primer tomo de su Política de liberación, historia mundial y crítica, Dussel parte del origen de la filosofía que no es eurocéntrica ni helenocéntrica, sino que nace en Mesopotamia, India, China, Egipto y concluye con unas reflexiones sobre “el sentido que le ha dado Evo Morales al poder, poder obedencial”.
–¿Porqué obedencial?
–Mirando hacia lo que significan los gobiernos de Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa o Luiz Inacio Lula da Silva, es absurdo plantearles la disolución del Estado. Hay que tener una visión completamente distinta de la política, aun revolucionaria.
Tiempo de gobernar desde la izquierda
–¿Hacia dónde debe dirigirse la crítica, entonces?
–Tradicionalmente la izquierda hizo crítica al poder político como dominación. Yo digo: el poder político no es de dominación, reside en el pueblo, consiste en el consenso del pueblo. Las instituciones no son el lugar del ejercicio del poder, se les ha delegado. Cuando las instituciones creen que son la sede, ese es el fetichismo. Cuando un presidente dice, como dijo Felipe Calderón, tengo el monopolio del poder, se equivoca, se ve que no tiene mucha instrucción. El Estado tiene el uso de la violencia legítima, pero el único que tiene el monopolio del poder es el pueblo. Toda institución del Estado tiene el ejercicio delegado y eso Evo Morales, siguiendo en la línea de los zapatistas de Chiapas, le llamó el poder obedencial.
–Esta referencia cruza algunas contradicciones: recuerda la brecha que hay hoy en Ecuador entre el presidente Rafael Correa y el movimiento indígena. O el caso del movimiento zapatista, que cuando llegó a la presidencia el primer gobernante indígena en Bolivia, ellos no se vieron reflejados en él.
–Yo lo que he diferenciado es el poder, que reside en el pueblo y las instituciones. Por eso el Movimiento de los Sin Tierra, en Brasil, que es crítico, dice: miren, Lula no fue lo ideal, pero lo apoyamos. Y cuando traicione lo vamos a criticar, pero es el mal menor. Otros dicen: es el mal, y se oponen frontalmente. Pero hay cierta oposición de la extrema izquierda que se toca con la extrema derecha.
Lo que yo digo es que en la actual coyuntura latinoamericana, la izquierda tiene la responsabilidad de ejercer el poder en favor de un pueblo. Las instituciones pueden intentar servir al pueblo o pueden ser represivas. No es un hecho a priori que las instituciones son dominación siempre.
La democracia representativa y el poder obedencial deben ser fiscalizados. La representación es necesaria, porque no puede hacerse todo por democracia directa; los 112 millones de mexicanos no podemos estar en asamblea permanente. Hay que tener representación. Pero la representación finalmente se corrompe si no es fiscalizada.
Ahora, gracias a los medios electrónicos, tenemos por primera vez en la historia humana un instrumento de redes que permite la organización de esa participación fiscalizadora. Hay movimientos sociales, como el zapatismo, que tienen gran sensibilidad sobre la participación. Porque ahí es donde se expresa la voz del pueblo. Pero hay que repensar la representación en un momento creativo. No hay que confundir los tiempos, hay un tiempo para criticar y un tiempo para gobernar. Y estamos en el tiempo del gobierno en América Latina.
Urgen nuevas teorías para el siglo XXI
–El problema es cuando la corrupción llega demasiado pronto.
–Pero esa es la condición humana. Eso no va a desaparecer nunca. El que ejerce el poder tiene muchas tentaciones de aprovecharse. Para eso hay que crear organismos de participación para fiscalizar.
–¿Qué teorías le dan cuerpo a lo que Chávez llama el socialismo del siglo XXI?
–Este es un momento esencial para la construcción de la teoría en toda América Latina. Hay categorías que ya no nos alcanzan para una realidad compleja, hay que renovar todo. Se necesita una nueva teoría, pero que no sea pura imitación de lo que se dijo ya hace siglo y medio.
Dussel cita algunas fuentes importantes para la construcción del pensamiento latinoamericano actual: Theotonio dos Santos, Immanuel Wallerstein, Franz Hinkelammert, Boaventura de Souza, Hugo Zemelman, el húngaro István Mészáros. Y añade el pensamiento aymara y el zapatismo, que no forman parte de las teorías clásicas.
“Tenemos mucho que recuperar de esos pueblos, que antes la izquierda no supo considerar. En 1994 el zapatismo fue una conmoción para muchos intelectuales. El asunto es tener una visión de pueblo que no sea populista, que suponga articular la clase y las etnias indígenas dentro del pueblo. Y eso es una explosión teórica, porque ¿qué hacer con el imaginario de los pueblos, que son relatos religiosos míticos? La izquierda era tradicionalmente atea y veía como retrógrado ese imaginario. O decir, dentro del imaginario, como señala Ernst Bloch, que en el Principio esperanza toma los mitos, que llama como el sueño despierto de la humanidad, y dice: hay unos que son de dominación y otros que son de liberación.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Enrique Dussel: Filósofo de la liberación

Debemos agradecerle a Enrique Dussel su gran esfuerzo por dialogar y debatir con el pensamiento filosófico dominante en Europa y Estados Unidos. Este esfuerzo fecundo no solo nos puso en el mapa intelectual mundial sino que nos dio carta cabal y reconocimiento por su calidad intelectual.
Carmelo Álvarez / Para CON NUESTRA AMÉRICA
Agradecemos el envío de este texto al señor Guillermo Meléndez, del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI, San José, Costa Rica)
He recibido con sumo agrado y alegría el anuncio del premio Libertador al Pensamiento Crítico que otorga el gobierno bolivariano de Venezuela al amigo y hermano, Enrique Dussel. Lo que pretendo resaltar en esta breve reflexión son cuatro dimensiones de la vida y compromiso de este intelectual orgánico latinoamericano y caribeño, que ha logrado ya un lugar importante en el escenario intelectual mundial. Esas cuatro facetas son: historiador, teólogo, eticista y filósofo. Todo ello bajo un gran principio moral, espiritual y ético que llamaríamos “el compromiso con la liberación”. ¡Y no ha de olvidarse que Enrique asume ese compromiso desde el contexto de su Argentina convulsionada y bajo amenaza de muerte que concretamente llevó al atentado con una bomba perpetrado por fuerzas siniestras que pretendían silenciarlo para siempre, en 1973! Desde allí Enrique inició un peregrinaje que lo llevó hasta México, y desde allí a toda Latinoamérica y el Caribe. Lo que parecía adverso se convirtió en un gran compromiso con la Patria Grande y desde allí hacia el mundo entero.
La contribución de Enrique como historiador es ya de por sí valiosa. ¿Cómo olvidar aquel breve prontuario Hipótesis para una historia de la Iglesia en América Latina, que nos dio una visión panorámica y crítica sobre nuestras propias raíces coloniales? De allí Enrique Dussel forjó el movimiento que desembocó en la Comisión de Estudio de Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA), y toda una producción investigativa que no podemos explorar por su volumen y expansión en este breve ensayo. CEHILA ha sido un aporte significativo más allá de América Latina y el Caribe, proveyendo herramientas hermenéuticas en perspectiva ecuménica en otras regiones del mundo y en el contexto de la Asociación Ecuménica de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo (ASETT), muy conocida por sus siglas en inglés como EATWOT.
La segunda faceta importante en la producción intelectual de Enrique Dussel la encontramos en sus cientos de artículos y varios libros sobre teología de la liberación. Él fue uno de los sistematizadores del movimiento, y un ferviente promotor en círculos universitarios y de intelectuales en otros ámbitos. Enrique llevó ese debate a las aulas universitarias en busca de un diálogo más amplio que le diera vigencia a esta teología más allá de los sectores eclesiásticos, algunos de los cuales adversaban militantemente este pensamiento teológico. Y logró una gran audiencia en muchos lugares de Latinoamérica, el Caribe, Estados Unidos y Europa. Su esfuerzo en formar intelectuales con vocación y compromiso de liberación lo llevó a universidades en todos los continentes, y particularmente desde sus cátedras en la Universidad Autónoma Metropolitana de México y la Universidad Nacional Autónoma de México.
La tercera faceta es esa dimensión ética que articula todo el pensamiento de Enrique Dussel. Me parece que surge de esa “indignación profética” que marcó inicialmente su propuesta teológica e histórica. Como buen conocedor de nuestras raíces históricas Enrique indaga sobre el pasado no solo para conocerlo sino para intentar comprender la presente coyuntura histórica y sus contradicciones. De allí su incisivo juicio sobre la conquista y colonización de España en América, y la cuestión del otro en una perspectiva global. Recordamos sus ensayos y libros relacionados con los 500 años que pretendieron ser “celebrados” sin mayor cuestionamiento, e incluso en muchos sectores tratando de encubrir la verdadera historia. Enrique no dejó pasar la oportunidad para plantear asuntos pendientes sobre nuestra diversidad cultural, la búsqueda de identidad y nuestro destino como pueblo verdaderamente libre.
La cuarta faceta en el pensamiento de Enrique Dussel es la filosofía. El intento en este aspecto me parece doble: Por un lado, profundizar en la búsqueda de un pensamiento propio en Latinoamérica y el Caribe, resaltando la importancia de las culturas pre-colombianas y la necesidad de poner en su justa perspectiva su significación e influencia hacia la conformación de una filosofía latinoamericana y caribeña. Por el otro lado, una dimensión de la filosofía política que dé razón de ese pensamiento crítico donde temas tales como el poder, el estado, la democracia participativa y un nuevo movimiento constitucionalista que no sea mero calco del constitucionalismo occidental, que tan influyente ha sido en la formación los estados modernos en América Latina y el Caribe, sea relevante. Creo que este esfuerzo aporta a discusiones que nos han de acompañar por un buen tiempo en las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Allí una vez más la dimensión teológica del pensamiento de Enrique será muy valiosa.
A la pregunta sobre cuál será ese nuevo sujeto liberado que ha de formarse en nuevas sociedades Enrique Dussel nos llamará la atención hacia asuntos que van desde una nueva humanidad, hacia una nueva comunidad y una nueva relación con la creación. La fuerza ética de la liberación plasmada en todos sus libros, y un claro compromiso en lo que implican cambios estructurales, mentales, emocionales y espirituales, reflejados en todo su desarrollo intelectual, serán de gran utilidad y estímulo.
Debemos agradecerle, además, a Enrique Dussel su gran esfuerzo por dialogar y debatir con el pensamiento filosófico dominante en Europa y Estados Unidos. Este esfuerzo fecundo no solo nos puso en el mapa intelectual mundial sino que nos dio carta cabal y reconocimiento por su calidad intelectual.
Por mi parte me uno a este merecido reconocimiento. Me complace y llena de orgullo contar a Enrique Dussel entre mis colegas, y sobre todo, tenerlo como amigo y hermano.
¡Desde aquí, un abrazo cordial, Enrique!
Chicago, Illinois, 15 de noviembre de 2010