Han corrido ríos de tinta en vida de Diego Armando Maradona, otros tantos con su repentino fallecimiento; muchos más van a correr después de su entierro, poniendo de manifiesto las lecciones que deja este jugador único en su paso por este mundo entristecido.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Él sólo vino a maravillarnos con sus piruetas y gambetas antológicas y sus goles. Brindó alegría a millones que lo vimos en la cancha, desde una platea o por televisión.
El niño ilusionado que salió de Villa Fiorito con sus simples dos deseos: jugar en la selección nacional y salir campeón del mundo, deja muchas lecciones.



