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sábado, 30 de mayo de 2026

Magnifica Humanitas

 Magnifica Humanitas enriquece el marco de referencia para el discernimiento sobre la dimensión socio-tecnológica de la crisis actual, y abre un espacio para la búsqueda de la verdad sobre las contradicciones y conflictos en el mundo del trabajo que va tomando forma en el curso de esa crisis.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá

“la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir.”

León XIV, papa, Magnifica Humanitas


El papa León XIV ha dado a conocer su Carta Encíclica Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial.[1] Allí examina los retos de nuestro tiempo a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia – de la que dice que “no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario” (MH, 27)-, con especial referencia a los riesgos y oportunidades que implica la incorporación de la Inteligencia Artificial a la gestión de los asuntos que atañen al desarrollo humano integral. 

sábado, 31 de mayo de 2025

La cuestión laboral en disputa

 La precarización del trabajo no es una fatalidad sino el resultado histórico de decisiones políticas ajenas al interés de crear una sociedad con justicia.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

En América Latina, la
 cuestión laboral ha adquirido una relevancia crítica, al punto de convertirse en un eje central de la polarización social. Mientras las élites económicas y empresariales tienden a reducir al trabajador a un mero "factor de producción", percibiendo sus derechos como obstáculos para la eficiencia y la competitividad, los sectores progresistas insisten en que estos derechos son fundamentales para evitar la explotación y garantizar condiciones de vida dignas. Esta visión empresarial, sustentada en la ideología neoliberal y el anarcocapitalismo, ha impulsado la flexibilización de las relaciones laborales en detrimento de los trabajadores, con promesas de crecimiento que no se han traducido en bienestar colectivo.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Jornada laboral: una lucha continua

Contrariando las nuevas tendencias históricas, los grupos dominantes tradicionales o “modernos”  abogan por aumentar la jornada diaria a 10 o 12 horas sin pago de horas extras, con tal de que se cubran las horas semanales que fluctúan en la región entre 40 y 48 (ocurre en Ecuador estos momentos), o extendiendo la semanal y violando, en ambos casos, las jornadas máximas. 

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

El mundo contemporáneo ha sido transformado por cuatro revoluciones industriales. La primera (Inglaterra, mediados del siglo XVIII), basada en las máquinas de vapor y carbón, aceleró el crecimiento de las ciudades, el desarrollo de las fábricas y del trabajo asalariado. Las jornadas habituales en el mundo rural del pasado, que podían llegar a 14 o 16 horas diarias, inicialmente se extendieron a la industria. Resultaron insostenibles al despertar la lucha obrera, apoyada por políticos e intelectuales que denunciaron la miseria y la explotación. Inevitablemente intervinieron los Estados para expedir leyes y reducir la jornada, que a fines del siglo XIX llegaba a 10 horas diarias. El empresario y socialista utópico Robert Owen (1771-1858) fue pionero en proponer “
8 horas de trabajo, 8 horas de recreación, 8 horas de descanso”; mientras Karl Marx (1818-1883) descubrió la “ley de la plusvalía”, que explica el origen de las ganancias de los capitalistas. En 1866, la Primera Internacional de Trabajadores (AIT) fundada por Marx, así como la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), demandaron la jornada de 8 horas. Sin embargo, el movimiento fundamental ocurrió en los Estados Unidos con los huelguistas de 1886 que reivindicaron las 8 horas y cuyos “Mártires de Chicago” son recordados en el mundo al conmemorarse el 1 de Mayo como Día del Trabajo.

sábado, 9 de octubre de 2021

Privatización del tiempo laboral

 Lo que ocurre en la coyuntura ecuatoriana corre el peligro de generalizarse en toda América Latina, pues los empresarios neoliberales y los gobiernos que los representan, están conectados e intercambian ideas y experiencias.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


Desde la década de 1980, América Latina experimenta un persistente avance de la flexibilización laboral de la mano de gobiernos neoliberales, que ha destruido derechos históricamente alcanzados, para favorecer exclusivamente a las empresas. Se supone que los altos beneficios empresariales logrados e incluso el retiro o achicamiento de los Estados y la revisión de impuestos a favor de los inversionistas, levantarían el empleo y mejorarían la calidad de vida general. Nada de eso ha ocurrido en los países que han adherido a semejantes conceptos, a pesar de las aceleradas modernizaciones capitalistas, porque el cuadro del desempleo y la miseria, mientras sigue concentrándose la riqueza en forma imparable, incluso se agravó durante la pandemia del Coronavirus, conforme lo demuestran los estudios anuales de la CEPAL.

sábado, 3 de julio de 2021

Trabajadores latinoamericanos y derechos laborales del siglo XXI

En América Latina, en medio de la pandemia del Coronavirus, se afirmaron sectores empresariales que están aprovechándose del trabajo a casa sin límites horarios y en cualquier momento, lo que merece demandar el derecho a la desconexión, que en Europa ya se implementa.


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


En general, se reconocen cuatro revoluciones industriales (RI): la primera, a mediados del siglo XVIII (Inglaterra), con la que se inició el régimen capitalista, se basó en la máquina de vapor, aplicada especialmente a la producción textil, la minería, el transporte (ferrocarriles y vapores) y en parte la agricultura; la segunda, a fines del siglo XIX y comienzos del XX (EEUU y Europa), asociada al desarrollo del imperialismo, se basó en la electricidad y los derivados del petróleo, trasformó no solo las fábricas, sino toda la vida social, particularmente con automóviles, aviones, electrodomésticos, teléfonos, radio, periódicos impresos en rotativas y más tarde televisión.

sábado, 20 de junio de 2020

Derechos laborales debilitados

En el marco de las reformas laborales neoliberales, los derechos tradicionales de los trabajadores han sido debilitados o abiertamente liquidados, y sus organizaciones recluidas al ámbito defensivo y a la protesta. En cambio, las consignas empresariales, a través de sus grandes gremios clasistas, han sido agresivas y proactivas. 


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


En varios artículos he destacado que la Constitución Mexicana de 1917 inauguró los derechos laborales, que en años posteriores se reprodujeron en otros países latinoamericanos. Fueron un avance frente a los derechos individuales (civiles y políticos) alcanzados por los liberales y radicales durante el siglo XIX, e implicaron la atención del Estado a la cuestión social, un asunto típico del desarrollo del capitalismo en el mundo.

Uno de los principios rectores de esa legislación social fue el pro-operario (pro-laboro), de acuerdo con el cual las leyes tienen que garantizar, ante todo, los derechos de los trabajadores. Los ministerios del trabajo fueron establecidos para eso, y los gobiernos deben proteger a la clase trabajadora, porque los propietarios del capital siempre tienen un sólido poder, tanto por concentrar los medios de producción, como por depender de ellos la contratación de seres humanos que, sin las garantías laborales, estarían sujetos a las condiciones impuestas por los empresarios o patronos e incluso a su arbitrariedad. Al menos ésta es la teoría, que todo jurista supuestamente conoce bien.

sábado, 13 de junio de 2020

Trabajadores: renta básica y jornadas disminuidas

Como la situación del desempleo y el subempleo aumentan escandalosamente, así como se han afectado los empleos “formales” de todo tipo, en diversos países y foros académicos se discuten fórmulas y propuestas nuevas para garantizar el trabajo futuro.


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


Ha sido demasiado lento el avance de los derechos laborales en el capitalismo. Sin embargo, de su ausencia al iniciarse la primera revolución industrial a fines del siglo XVIII, cuando había salarios de miseria y jornadas extenuantes, la humanidad al menos ha llegado a las jornadas máximas de 8 horas diarias, los salarios mínimos y las regulaciones sobre contratos y condiciones de trabajo pensadas en función del principio pro-laboro (pro-operario).


Pero la pandemia del coronavirus, que condujo a la suspensión mundial de actividades públicas y privadas, con prolongadas cuarentenas, y que ha provocado una crisis inédita de las economías, también ha obligado a replantear las condiciones y modalidades del trabajo cotidiano, previéndose una era de nuevos principios y derechos laborales.