Para la visión del “America First”, América Latina no es más un conjunto de aliados, sino de territorios con recursos ilimitados para satisfacer las necesidades económicas de la gran potencia y un continente destinado a que sus mercados sean los que siempre queden abiertos a empresas, inversiones y mercancías del Norte.
Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
¿Dónde quedarán los sueños por el desarrollo con bienestar humano en América Latina? Los grandes grupos empresariales de la región confiaban en los tratados de libre comercio, sobre todo con los Estados Unidos, así como en el comercio “libre” e incluso la apertura con Rusia y China. Han mantenido fe ciega en las políticas ejecutadas por los gobernantes identificados con sus intereses para “achicar” a los Estados, privatizar todo tipo de bienes y servicios públicos, y finalmente, lograr sus ansiadas flexibilidades laborales y el debilitamiento de los derechos sociales. Creyeron que todo ello sería definitivo para un futuro interminable de buenos negocios, enriquecimiento personal y poder. Se han identificado con el fenómeno Milei, destinado supuestamente a comprobar la “verdad” de la economía de libre empresa, sin Estado, hasta que llegó su derrumbe ideológico por el auspicio al negociado de la criptomoneda $Libra. En Ecuador apoyaron a tres gobiernos empresariales sucedidos desde 2017, que recobraron el rumbo neoliberal al que consideraban perdido por el “correísmo” durante la década pasada.


