La cultura del capital
hoy globalizada no ofrece incentivos para que cultivemos el “nosotros” de la
convivencia, sino que enfatiza el “yo” del individualismo en todos los campos.
Leonardo Boff / Servicios Koinonia
La ola de odio que
crece en el mundo, y claramente en Brasil, las discriminaciones contra
afro-descendientes, nordestinos, indígenas, mujeres, LGBT y miembros del PT,
sin hablar de los refugiados e inmigrantes rechazados en Europa ni de las
medidas autoritarias del presidente Donald Trump contra inmigrantes musulmanes,
están destrozando el tejido social de la convivencia humana a nivel nacional e
internacional.
La convivencia es un
dato esencial de nuestra naturaleza como humanos, pues nosotros no existimos,
coexistimos; no vivimos, convivimos. Cuando las relaciones de convivencia se
desgarran algo de inhumano y violento sucede en la sociedad y en general en
nuestra civilización, en franca decadencia.

