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sábado, 25 de febrero de 2017

La amenaza de la convivencia en los días actuales

La cultura del capital hoy globalizada no ofrece incentivos para que cultivemos el “nosotros” de la convivencia, sino que enfatiza el “yo” del individualismo en todos los campos.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

La ola de odio que crece en el mundo, y claramente en Brasil, las discriminaciones contra afro-descendientes, nordestinos, indígenas, mujeres, LGBT y miembros del PT, sin hablar de los refugiados e inmigrantes rechazados en Europa ni de las medidas autoritarias del presidente Donald Trump contra inmigrantes musulmanes, están destrozando el tejido social de la convivencia humana a nivel nacional e internacional.

La convivencia es un dato esencial de nuestra naturaleza como humanos, pues nosotros no existimos, coexistimos; no vivimos, convivimos. Cuando las relaciones de convivencia se desgarran algo de inhumano y violento sucede en la sociedad y en general en nuestra civilización, en franca decadencia.

sábado, 24 de enero de 2015

La intolerancia en el Brasil actual y en el mundo

El fundamentalismo y el dogmatismo vuelven absoluta su verdad. Así ellos se condenan a la intolerancia y pasan a no reconocer ni respetar la verdad del otro. Todo esfuerzo de supresión termina en el terror de los que presumen tener la verdad y la imponen a los demás. El exceso de verdad acaba siendo peor que el error.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

El reciente asesinato de los caricaturistas franceses de Charlie Hebdo y la última elección presidencial en Brasil han traído a la luz un dato latente en la cultura brasileña y en el mundo: la intolerancia. Me voy a restringir a aquélla, pues ya he abordado la otra, la de Charlie Hebdo, en un artículo anterior. La intolerancia en Brasil es parte de aquello que Sérgio Buarque de Holanda califica de «cordial» en el sentido de odio y prejuicio, que vienen del corazón como la hospitalidad y la simpatía. En vez de cordial yo preferiría decir que el brasileño es pasional.

Lo que se pudo ver en la última campaña electoral fue lo «cordial-pasional», en forma de odio de clase (desprecio del pobre) como de discriminación racial (nordestino y negro). Ser pobre o negro y nordestino implicaba una tara y de ahí el deseo absurdo de algunos de dividir Brasil entre el Sur «rico» y el Nordeste «pobre».