Aunque el futuro de Groenlandia continúa siendo incierto, se ha instalado como punto importante en la agenda de los disensos entre los históricos aliados occidentales. En Davos, hizo estallar alianzas, amistades, simpatías.
Sergio Ferrari / Para Con Nuestra América
Desde Berna, Suiza
Región casi desconocida hace apenas algunos meses, Groenlandia irrumpió abruptamente como centro del mapamundi geopolítico mundial y puso a prueba su frágil equilibrio. La tercera semana de enero, el hielo polar ártico de esa isla gigantesca se desplazó hasta la alpina Davos y calentó el debate en el Foro Económico Mundial, relegando los temas del temario a un plano virtualmente secundario. Además, mostró un punto de fuerte tensión entre Washington y sus aliados occidentales y debilitó las simpatías de la extrema derecha europea hacia su referente en la Casa Blanca.




