La cumbre de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) del 7 y 8 de julio en Ankara terminó como empezó: multiplicando el aparato militar de Occidente para mantener las guerras en marcha y anticipar las que podrían venir. No faltaron manifestaciones contra ese cónclave en decenas de ciudades europeas.
Sergio Ferrari / Para Con Nuestra América
Desde Berna, Suiza
Negocios militares vs. protestas ciudadanas
El 7 de julio en la capital turca se habló fundamentalmente de negocios y de cómo serán empleados los recursos adicionales destinados a la industria bélica producto del constante aumento de los presupuestos militares en cada país. El segundo día, se afilaron las líneas estratégicas de la Alianza, la más importante entre potencias capitalistas, que llegó a su cónclave anual atravesada por fricciones. Las tensiones de Donald Trump con una parte de los líderes europeos siguen pesando y fuerte en una OTAN que hasta su llegada a la Casa Blanca reunía aliados que se respetan entre sí.
















