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sábado, 1 de agosto de 2026

Humanismo latinoamericano y socialismo

 El socialismo como teoría para la transformación del capitalismo nació en Europa del siglo XIX. Pero las ideas sobre equidad social, propiedad comunitaria, crítica a la acumulación de riqueza, bienestar colectivo y justicia social tienen una larga historia tanto en ese continente como en América Latina.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

El primer elemento a considerar es la lucha de las clases dominadas contra la explotación. Levantamientos, rebeliones y revoluciones son ampliamente conocidos y estudiados desde la Edad Antigua, una de las fases de la cronología histórica eurocentrista. En América Latina esas luchas están bien marcadas desde la época colonial, lo cual no descarta la existencia de conflictos sociales en las culturas aborígenes. En la época republicana de la región las constantes reacciones sociales contra las dominaciones oligárquicas está documentada. Pero es en el siglo XX, con el desarrollo del capitalismo, cuando se expresa, cada vez con mayor transparencia, la 
lucha de clases, en los términos que formulara Karl Marx.

sábado, 21 de marzo de 2020

Con todos y para el bien de todos

No sabemos aún cuál será el desenlace de la pandemia del COVID-19, ni sabemos qué nuevas turbulencias sociales, políticas, económicas y militares podrá desatar. Sin embargo, entre la penumbra vemos también signos de una transformación en ciernes.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

… alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: "Con todos, y para el bien de todos".
José Martí, 1891. Discurso pronunciado en el Liceo Cubano en Tampa, Florida.

A finales de febrero, Xi Jinping agradeció la solidaridad
cubana con China, ante la crisis del COVID-19.
“¿Existimos sujetos a las variantes del destino?, ¿pudiera ser que el devenir de un individuo, de un grupo humano, cambie -a través de una acción concreta, expansiva, de múltiples resonancias- el futuro de su entorno, de una nación, de la sociedad, del mundo entero? Sí. No tengo duda de ello”. Así escribe Tarek William Saab en su libro Los niños del infortunio. Memorias de la misión médica cubana en Pakistán (2006, Ediciones Plaza, La Habana), obra en la que el hoy fiscal general de Venezuela reconstruye, con poesía y prosa cargada de un profundo sentido de humanidad, las vivencias de la Brigada Médica Henry Reeve en Pakistán, enviada por el gobierno de Cuba para atender la emergencia sanitaria después del terremoto del año 2005.

sábado, 25 de octubre de 2014

¿Por qué Cuba puede hacer tanto contra el ébola?

Independientemente de las particularidades del ébola y de la grave amenaza para la vida de millones de personas que significaría su eventual propagación, Cuba no está haciendo nada que no haya hecho antes. Desde el triunfo de la Revolución, la solidaridad con los demás seres humanos ha sido siempre un principio cardinal de la educación y la cultura política en la isla.

Ángel Guerra Cabrera / Rebelion

Cuba está realizando una aportación mayor de personal sanitario al combate del ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry –los tres países invadidos por la epidemia- que ningún otro estado en el mundo. El complejo mediático que usualmente dispara sin pausa mentiras y calumnias contra la isla no ha tenido más alternativa que reconocerlo puesto que es imposible ocultar un hecho de tan extraordinaria relevancia relacionado con el enfrentamiento a una enfermedad que se ha vuelto noticia de primera plana y que si no es frenada a tiempo puede convertirse en una pandemia global, como alertó Raúl Castro.

sábado, 10 de mayo de 2014

La hospitalidad a los haitianos: ¿cuán humana es nuestra sociedad?

La hospitalidad es uno de los criterios básicos del humanismo de una civilización. La nuestra está marcada lamentablemente por prejuicios de larga tradición, por nacionalismos, por xenofobia y por varios fundamentalísimos.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

El drama de cientos y cientos de haitianos, víctimas del devastador terremoto, que, vía el Estado de Acre, buscan hospitalidad en Brasil, representa un test de lo humana que es o no es nuestra sociedad. No quiero restringirme solo a los haitianos sino a tantas personas que son expulsadas de sus tierras, poseros, indígenas, quilombolas y otros, por el avance del agronegocio o desalojados, como recientemente del local de la OI en Rio de Janeiro, que tuvieron que refugiarse en la plaza de la Catedral de la ciudad. Organismos de la ONU nos informan de que existen en el mundo más de cien millones de refugiados, ya sea por guerras, por situación de hambre, por problemas climáticos y otras causas similares. Cual Abrahanes andan por ahí buscando quien los acoja. Y cuántos barcos son rechazados teniendo que vagar por los mares en medio de todo tipo de necesidades y desesperanzas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Brigadas del humanismo para un mundo enfermo

Los alfabetizadores y médicos internacionalistas cubanos encarnan en nuestro tiempo una de las expresiones más conmovedoras de las luchas por la liberación: hombres y mujeres que subvierten con sus actos y sus principios la lógica de la muerte, impuesta por el capitalismo de rapiña como una pretendida ley inexorable.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: médicos cubanos en Haití)

“…Y hay que acudir corriendo / pues se cae el porvenir.

En cualquier selva del mundo / en cualquier calle…”

Silvio Rodríguez (La era está pariendo un corazón)

El mundo de nuestros días, convulso y en ascuas ante cada nueva oleada de la crisis de civilización en la que intentamos evitar el naufragio, ofrece imágenes cuyos contrastes desnudan los grandes dilémas de la época, pero también, los hilos de esperanza del mundo nuevo que quiere –y debe- nacer.

Es la lucha permanente entre las fuerzas de la dominación y las de la liberación: las primeras, las vemos representadas hoy, por ejemplo, en la decisión tomada por el presidente de El Salvador, Mauricio Funes (del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), en virtud de una “solicitud” de la Secretaria de Estado de los EE.UU, Hillary Clinton, de enviar 22 soldados salvadoreños de élite, adiestrados por el Comando Sur de los Estados Unidos, a una misión en Afganistán (capacitación de las fuerzas de seguridad), en el marco de las operaciones de “pacificación” (invasión encubierta) que despliegan allí los norteamericanos y las fuerzas de la OTAN.

Los militares partieron el pasado 18 de setiembre al país asiático, apenas un par de días después de que Clinton anuciara la inminente firma de la Alianza para el Crecimiento con El Salvador, una iniciativa que promueve EE.UU “con sus principales socio estratégicos” (no en vano se produjo la visita del presidente Obama en el mes de marzo) y que, según la funcionaria estadounidense, busca promover “la democracia, el estado de derecho y el desarrollo económico” (contrapunto.com.sv, 16/09/2011).

Pero, como se sabe, en el contexto centroamericano, ser considerado socio estratégico de la potencia del norte representa otra de las tantas formas de sujeción a sus intereses geopolíticos, enclavados en nuestros sistemas políticos y democracias formales desde los lejanos tiempos de las Banana Republic.

Y es que no debe perderse de vista que la cooperación militar salvadoreña se inscribe en ese expediente oprobioso de participación de tropas centroamericanas en las aventuras imperialistas lanzadas por los EE.UU desde el 2001, cuando George W. Bush declaró la “guerra infinita” contra el terrorismo. Allí figuran los 3000 soldados salvadoreños del Batallón Cuscatlán, que intervinieron en Irak entre los años 2003 y 2009 (elfaro.net, 18/08/2011); los 370 militares hondureños enviados al mismo destino para integrarse a la Brigada Plus Ultra, bajo las órdenes de España y Polonia (laprensa.com.ni, 22/05/2004); o los exkaibiles guatemaltecos –tropas de élite- contratados como mercenarios por empresas de seguridad privada estadounidenses, instaladas en territorio iraquí tras la invasión del 2003 (cronica.com.mx, 21/10/2007).

Afortunadamente, en la contracara de la historia de estos batallones de la vergüenza, brillan con intensidad las gestas heroicas y silenciosas de las brigadas cubanas –y nuestramericanas- de la dignidad, la solidaridad y el amor: los alfabetizadores del programa “Yo sí puedo”, reconocidos en más de una ocasión por UNESCO, y los médicos de la Brigada Henry Reeve y de la Misión Milagro, quienes en los más agrestes escenarios del desastre, la catástrofe, la exclusión social y la falta de oportunidades, en todos los rincones del planeta, de Haití a Pakistán, despliegan su labor humanitaria.

Son las fuerzas que encarnan en nuestro tiempo una de las expresiones más conmovedoras de las luchas por la liberación: hombres y mujeres que subvierten con sus actos y sus principios la lógica de la muerte, impuesta por el capitalismo de rapiña como una pretendida ley inexorable. El líder cubano Fidel Castro lo expuso con absoluta claridad en un discurso del año 2005, con motivo de la constitución de la Brigada Henry Reeve: “Nosotros ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte. Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta. Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostramos el valor de la conciencia y de la ética. Nosotros ofrecemos vidas” (lajiribilla.cu, 17-23/09/2005).

Este ejemplo de humanismo internacionalista, sin parangón en la historia reciente, no solo es el triunfo ético y de la solidaridad del pobre contra el egoísmo y la indiferencia de los ricos; ni es solo la victoria moral del pueblo agredido y bloqueado sobre el imperio opresor: por encima de todo, y como dijera Boaventura de Sousa sobre las alternativas que se ensayan en muchas partes del orbe, es un aliento del futuro que ya vive dentro del presente.

El poeta y político venezolano Tarek Willam Saab, en un hermoso relato de la experiencia de los médicos cubanos en Pakistán en el año 2005, escribía: “A contracorriente está Cuba, escribiendo junto a los médicos de la dignidad, y para la posteridad, uno de los hitos más impresionantes que hayamos conocido en el mundo contemporáneo caracterizado por el odio, la violencia y el acabamiento de la vida humana por las prácticas letales que van desde la destrucción ecológica, hasta las guerras promovidas por el gran capital con el fin de sojuzgar a los condenados de la tierra. A contracorriente va Cuba, con los honorables miembros de la Brigada Henry Reeve, vanguardia del humanismo revolucionario en el mundo entero” (Los niños del infortunio, 2006. La Habana:Ediciones Plaza. Pág. 21).

Algún día, esas brigadas del humanismo, multiplicadas en otras muchas dimensiones del quehacer social, se impondrán, definitivamente, sobre los batallones del imperialismo.

En ello, sin duda, nos va la vida.