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sábado, 10 de febrero de 2024

Immanuel para este tiempo

 Wallerstein estaba convencido de que “la primera mitad del siglo XXI será más dificultosa, más perturbadora y, sin embargo, más abierta que todo lo que hemos conocido durante el siglo XX.”

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


El que en el silencio del mundo ve encendidas a solas la luz de su corazón, o la apaga colérico, y se queda el mundo a oscuras, o abre sus puertas a quien le reconoce la claridad, y sigue con él el camino.

José Martí, 1892[1]


Días atrás, Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, advirtió que el mundo “está entrando en la era del caos” Existen gobiernos, dijo, “que ignoran y socavan los mismos principios del multilateralismo, sin rendir en absoluto cuentas. El Consejo de Seguridad, principal herramienta para la paz mundial, está estancado debido a las fisuras geopolíticas”.[2] El mundo, agregó, está sometido a “una peligrosa e impredecible ley de la selva” en la cual reina “la total impunidad.” Y esto, además, cuando en 2024 la mitad de la humanidad irá a elecciones en momentos en los que “cada vez más gente está perdiendo confianza en las instituciones y la fe en el proceso político”.

sábado, 8 de octubre de 2022

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 La bancarrota del liberalismo fue dando paso a lo que Wallerstein consideraba entonces “un periodo de grandes luchas políticas, de mayor importancia que cualquier otro de los últimos quinientos años.” 

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América
Desde Alto Boquete, Panamá


“El día del ideólogo liberal seguro de sí mismo hasta la arrogancia ha quedado atrás. Los conservadores han resurgido, después de ciento cincuenta años de humildad autoimpuesta, para proponer como sustituto ideológico el interés particular y despreocupado, enmascarado por misticismos y afirmaciones piadosas [aunque en realidad] tienden a ser presumidos cuando dominan y profundamente coléricos y vengativos cuando se ven denunciados o incluso sólo seriamente amenazados”.

Immanuel Wallerstein, 1996[1]

 

Hace ya 27 años, en 1995, Immanuel Wallerstein convino en que, si bien destrucción del Muro de Berlín y la subsecuente disolución de la URSS pudieron ser celebradas como la caída de los comunismos y el derrumbe del marxismo-leninismo como fuerza ideológica en el mundo moderno, no constituyeron el triunfo definitivo del liberalismo como ideología. Esa, dijo entonces, fue “una percepción totalmente equivocada de la realidad”, pues esos acontecimientos significaron “el derrumbe del liberalismo” y el ingreso a un mundo posterior al mismo.

sábado, 9 de noviembre de 2019

En memoria de Immanuel Wallerstein

Amigo y colaborador de Fernand Braudel, Wallerstein no encara la historia desde la suma de sus eventos, sino desde las tendencias de largo plazo de las que esos eventos son expresión, en cuanto sintetizan las relaciones entre la diversidad de realidades que abarca un sistema complejo.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

 “El mundo está en tránsito violento, de un estado social a otro. En este cambio, los elementos de los pueblos se desquician y confunden; las ideas se obscurecen; se mezclan la justicia y la venganza; se exageran la acción y la reacción; hasta que luego, por la soberana potencia de la razón, que a todas las demás domina, y brota, como la aurora de la noche, de todas las tempestades de las almas, acrisólanse los confundidos elementos, disípanse las nubes del combate, y van asentándose en sus cauces las fuerzas originales del estado nuevo….”
José Martí[1]

Suele decirse que una idea fecunda, puesta en movimiento, sigue caminando hasta que deja de serlo. Y no hay manera mejor de comprobarlo que los tiempos en que vivimos, cuando todo lo que ayer apenas parecía sólido se disuelve en el aire y se intuyen, como decía el poeta Pedro de Oráa, las destrucciones por el horizonte. De esa estirpe fueron las ideas de Immanuel Wallerstein, que asumió como objeto de su trabajo al moderno sistema mundial, desde su formación hasta la necesidad de trascenderlo hacia otro en el que los seres humanos pudieran ejercerse en la plenitud de sus capacidades.