Podemos entender que la
equidad en el acceso a los frutos de una prosperidad sostenible en una sociedad
democrática, se relacione de manera tan íntima con la tarea de poner al servicio
de ese propósito los recursos culturales, científicos y políticos creados por
la Humanidad en esta etapa asombrosa de su historia.
Guillermo Castro H. / Especial para Con
Nuestra América
Desde
Ciudad Panamá
La
aspiración al desarrollo sostenible de la especie humana tiene raíces muy
hondas en la cultura de nuestra América. A veces las encontramos en pequeños
textos, como aquel que José Martí dedicara a la necesidad de contar con
maestros ambulantes, que educaran a los campesinos de un modo que les ayudara a
convertir en conocimiento sus propias experiencias vitales. Allí nos dice que
la visión que anima empeños tales se sustenta en “un cúmulo de verdades
esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de
la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria.”[i] A dos de esa verdades
queremos referirnos aquí.
