La cultura de un pueblo aborigen
costarricense está en peligro de extinción. El libro de crónicas Aún somos
cabécares, publicado en San José por la editorial de la Universidad San Judas
Tadeo, denuncia esta situación crucial.
Aquí le adelantamos el prólogo.
Guillermo
González Campos / Especial para Con Nuestra América
El
libro se presentará el próximo 28 de octubre a las 6:30 pm en la sede de dicha
universidad, en Rohmoser. Entrada libre. Más información al teléfono: 2291-3932
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Portada del libro editado por Guillermo González y Froilán Escobar. |
Cuando
empezás a subir por la montaña, te percatás de que esa enorme planicie sembrada
de silopacas no es otra cosa que la llanura de Shára, aquella que fue vilmente robada a los indígenas por
Francisco de Paula Gutiérrez Peña en 1852 para crear una hacienda a la que puso
por nombre Moravia en honor del expresidente Juan Mora. Cuando seguís subiendo
la penosa cuesta, vislumbrás la quebrada Platanillo (Tsipírí), ahí cerca está el lugar donde Bernardo Augusto Thiel, el
lazarista alemán que fue el segundo obispo de Costa Rica, vio a principios de
1882 los restos del antiguo camino colonial de “Tierra Adentro”.
Fue en ese
sitio donde tuvo que sentarse a descansar agotado por una montaña que los
indígenas aún hoy suben y bajan sin inmutarse. Entonces bajás y llegás al río
Chirripó: un imponente caudal de agua que baja recio retando la mirada. Más
hacia allá, siguiendo la rivera de este río, está el sitio donde se ubicó el
famoso presidio de San Mateo de Chirripó, creado por los españoles en 1613. Este
persistió casi un siglo hasta que fue destruido en la rebelión que Pablo
Presbere lideró en 1709, la cual logró alejar a la invasión de los frailes
franciscanos y soldados españoles por más de un siglo. El choque del agua con
las piedras del río adormece. Solo así, arruinado por el cansancio y haciendo
esfuerzos por recuperar la respiración, podés comprender el milagro. Sí,
milagro. Pues solo de hecho portentoso puede calificarse el que todavía hoy,
tras 470 años de invasión foránea, esta región se encuentre poblada de
indígenas que aún hablan su lengua e intentan por todos los medios mantener su
cultura y tradiciones.