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sábado, 29 de noviembre de 2025

Chile: La resistencia sempiterna del pueblo mapuche

 La gestión de los dos estados coloniales (Chile y Argentina) contra el Wallmapu camina hacia el neofascismo, con incremento de la represión ya efectiva con más de tres años bajo estado de excepción del territorio mapuche.

Gilberto López y Rivas / LA JORNADA

Los mapuches constituyen un pueblo de 2 millones y medio de personas con cultura y lengua propias –el mapudungun–, distribuidas entre Chile y Argentina, que se caracterizan por su permanente y emblemática lucha de resistencia frente a gobiernos represivos que, en el caso chileno, mantiene en la actualidad a 130 presos políticos distribuidos en distintas cárceles de Valdivia, Temuco, Angol, Cañete y Concepción. Como en el resto de los países del continente donde hay presencia de pueblos originarios, el Estado chileno utiliza la criminalización judicial contra el movimiento mapuche. 

sábado, 27 de agosto de 2022

Chile: ¿Todos somos Llaitul?

 La prisión política del líder Héctor Llaitul debe verse como una oportunidad para que la sociedad civil chilena se pronuncie de manera conjunta con el pueblo mapuche por su libertad. Se debe configurar una gran alianza social y política anticapitalista que exija la salida del Wallmapu de todas las empresas que allí operan.

Juan Carlos Gómez Leyton / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina


A todos las y los mártires de la lucha social y política mapuche. 

Por la libertad de todas y todos los presos mapuches. 

Por la libertad Inmediata de Héctor Llaitul.


Dice el refrán popular “tanto va el agua al cántaro que este finalmente se rompe” es lo que ha ocurrido con la detención del líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) Héctor Llaitul. Las presiones ejercidas contra el gobierno del presidente Gabriel Boric, su Ministra del Interior Izkia Siches y el Ministerio Público, por parte del poder del capital, empresarios de las forestales, las autoridades políticas (gobernadores, alcaldes, parlamentarios locales como nacionales de amplio espectro) como de los medios de comunicación, entre otros; para actuar en contra del líder mapuche, han dado resultados: Héctor Llaitul ha sido formalizado por un conjunto (cinco) heterogéneo de supuestos delitos contra del Estado de Derecho y se ha decretado su prisión preventiva.   

sábado, 30 de octubre de 2021

Argentina: los desplazados mapuches y el sagrado derecho de propiedad de los terratenientes

 Los mapuches de la Patagonia Argentina, que en su mayoría nada tienen de violentos, secesionistas y menos de terroristas, lo que peticionan es el pleno cumplimiento de lo normado en nuestro texto constitucional.

Carlos María Romero Sosa / Para Con Nuestra América

Desde Buenos Aires, Argentina                               


Sin duda con noble intención se los bautizó no hace mucho “pueblos originarios” a los nativos de América. De circunscribirnos a la República Argentina, lo malo es que otros ven en esa denominación la manifestación patente del pecado original de los así llamados y, en consecuencia, un buen  motivo para cuidarse de ellos, velar las armas y señalar las largas, tristes y ociosas jornadas de sus reivindicaciones, no precisamente con la piedra blanca a la que se refiere  Don Quijote en cierto diálogo con su escudero.

sábado, 7 de octubre de 2017

Argentina: La savia de la tierra azul: 14 voces de la poesía mapuche

Poco sigue siendo el interés general –quizá no el científico ahora- por los pueblos originarios y para el caso los mapuches. Y al desentenderse gran parte de la sociedad de sus vidas y cultura, ni recibir sus demandas,  suele enfrentarlas  con parecido recelo al llamado a la puerta de un extraño.             

Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires

Se suceden las noticias: La gendarmería cada vez más complicada en la desaparición de Santiago Maldonado. / Se acelera el juicio por la extradición del lonko Facundo Jones Huala a Chile.  / Marcharon en Río Negro por el libre acceso al lago Escondido.  / DESALOJOS. Comunidades y organizaciones de pueblos originarios cumplieron ayer su tercer día de acampe frente al Congreso de la Nación para pedir la prórroga de la Ley 26.160 que suspende los desalojos de los territorios indígenas hasta noviembre próximo. / DENUNCIA. La defensa y familiares del lonko de la comunidad mapuche  de Cushamen,, Facundo Jones Huala, cuestionaron  a las autoridades del Servicio Penitenciario Federal por las restricciones a su régimen de visitas en la Unidad 14 de Esquel.                                          
                                  
Lo cierto es que  la Patagonia, con algo o mucho de “tierra maldita”  como la llamó Darwin, aunque de corresponderle ese adjetivo  será por otros motivos que la esterilidad que le adjudicaba el naturalista inglés, está en los primeros planos de la información, a menudo interesada como no puede ser menos si titulan La Nación o Clarín. Pero hay algo que reconocer a las derechas, la reacción, la oligarquía o como quiera llamarse a los intereses antipopulares y antinacionales: su consecuencia y coherencia y el bien estructurado discurso  que abona  y disimula el propósito de lucro del capitalismo internacional con cantos de sirena al “cambio” que dice consolidará  la república, la idoneidad administrativa, la lucha contra la corrupción  o el sacralizado ejercicio  de la competencia que, con perspectiva cristiana, llamaríamos mejor avaricia y soberbia.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Argentina: Nación mapuche y nacionalismo territorial oligárquico

Hay clima guerrero frente a las ocupaciones de tierras por los mapuches, realizadas en palabras de los poco escuchados voceros de éstos para exigir el cumplimiento de lo prescripto en el inciso 17 del artículo 75 de la Constitución Nacional. Y lo hay entre los partícipes de un nacionalismo puramente territorial y demarcatorio de límites internacionales, devoto de la propiedad privada.

Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Entre la nación mapuche con sus  reivindicaciones  y su legión de antagonistas, parece ser que se está abriendo otra grieta en la sociedad, más infranqueable aún que la que existe entre los partidarios K y el sector mayoritariamente reaccionario anti-K. Tarde o temprano Cristina y Macri pasarán a ser sólo una página en la historia política que juzgará  sus aciertos y errores,  mientras  que los miembros de los pueblos originarios trasmitirán sus genes y con ellos sus afanes reivindicatorios por las generaciones de las generaciones.

domingo, 20 de agosto de 2017

El caso Maldonado y los muchos argentinos “derechos y humanos”

En pleno 2017 sobrecoge la sola idea de una desaparición forzosa, es cierto, pero que nadie se engañe: la ministra Patricia Bullrich viene tratando de tirar la pelota afuera del área y echando culpas a la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). Los multimedios hablan ahora del tema porque no pueden hacer otra cosa y recién comenzaron a ponerlo  en primera plana, a días de desconocerse el paradero de  Santiago Maldonado.

Carlos María Romero Sosa / Especial Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Agosto, 11 de 2017: 17 y 30 horas. Plaza de Mayo. CABA.  Mientras por altavoz se leen las numerosas adhesiones a la marcha convocada por la aparición con vida de Santiago Maldonado -entre ellas la de Milagro Sala-, frente al edificio del Cabildo un grupo juvenil de estudiantes de la licenciatura de música autóctona, clásica y popular de América, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ejecuta sus instrumentos nativos en oportuno acompañamiento. Próximo a esos jóvenes,  un cartel sostenido en alto por una pareja de cierta edad  reza en letras manuscritas: “Han vuelto.”

La guerra de Macri contra el pueblo mapuche

En los últimos 15 años, luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el pueblo mapuche recuperó 250 mil hectáreas que estaban en manos de grandes terratenientes. O sea, pese a la represión, la criminalización y la difamación, los mapuche están ganando.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

“Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación”, dijo Esteban Bullrich, entonces ministro de Educación y Deportes al inaugurar un hospital-escuela en septiembre del año pasado (goo.gl/JxD7Wl). Más allá de la brutalidad de las palabras del actual candidato a senador que compitió con Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires, la frase desnuda lo que piensan los de arriba de los pueblos originarios.

sábado, 12 de enero de 2013

Carta abierta de Lonko Juana Calfunao al presidente chileno Sebastian Piñera

El incendio que provocó la muerte de dos empresarios agrícolas en la zona de La Araucanía, renovó el conflicto entre la comunidad mapuche y el gobierno chileno de Sebastián Piñera. Acusados de los hechos, el gobierno no dudo en anunciar que, de ser necesario, aplicaría la ley antiterrorista y el estado de excepción en la zona. La dirigente mapuche Lonko Juana Calfuno, afirma en la siguiente carta: “Nos sentimos excluidos del derecho y víctimas de una política que nos ha tratado de erradicar como pueblo para asimilarnos y hacernos desaparecer”.

La dirigente mapuche Lonko Juana Calfuno

Wallmapu, 5 de enero de 2013

Sr. Presidente:

En mi calidad de autoridad tradicional, quiero expresar mis condolencias a los familiares de Luchsinger Lemp y su esposa Vivian McKay quienes resultaron con serios daños tanto materiales como pérdidas humanas. Dichos hechos ocurridos en vilcun, que antes de conocerse a sus autores, se lo han atribuido de forma inmediata a los mapuche. Nosotros los mapuche, somos los primeros en repudiar, la violencia, ya que hemos vivido este trato inhumano por casi 130 años.

Mi comunidad, mi familia y yo personalmente he sufrido numerosos atentados de esa naturaleza; elementos desconocidos quemaron tres veces mi casa; en uno de estos incendios encontramos calcinados los restos de mi tío Basilio Coñonao. Sin embargo, cuando somos los mapuches los afectados, y la injusticia de haber sido objeto de este tipo de violencia, debemos lamentar la insensibilidad de las autoridades y la indolencia de los medios de comunicación.

sábado, 11 de junio de 2011

El ejemplo mapuche

La huelga de hambre de los comuneros mapuches ha dejado de ser un tema judicial. Es un problema político y social, como siempre lo ha sido. Nada tiene que ver con el terrorismo. El mapuche es un pueblo que lucha pacíficamente por su tierra y por su identidad.

Manuel Cabieses / Clarín (Chile)

Con el escenario político-social copado por las movilizaciones contra el proyecto HidroAysén y las protestas estudiantiles, han tenido escasa resonancia las condenas contra los comuneros mapuches sentenciados a brutales penas de presidio por el Tribunal Oral en lo Penal de Cañete y luego por la Corte Suprema. Esta última recalificó el delito de “homicidio frustrado” en contra de un fiscal por “lesiones menos graves”, y rebajó las penas por robo de madera. Pero en definitiva, Héctor Llaitul fue condenado a 15 años y Ramón Llanquileo, Jonathan Huillical y José Huenuche a ocho años cada uno.

Ni siquiera la huelga de hambre de casi 90 días de estos presos mapuches parece haber impresionado a la opinión pública y mucho menos a la inmutable “clase política”, absorta en los próximos juegos electorales. La sentencia de la Corte Suprema deja fuera de lugar cualquier otra iniciativa en el plano judicial. Tiene razón el presidente del tribunal, Milton Juica, cuando devuelve la iniciativa de solución al campo político. Los mapuches seguirán encarcelados si no hay una decisión en contrario del Poder Ejecutivo, vía indulto presidencial. Desde luego, ellos no dejarán de luchar porque no están dispuestos a rendirse ante la injusticia. Así lo indica la historia de ese pueblo que enorgullece a la nación chilena. En síntesis, la condena de Llaitul y sus compañeros es una vergüenza que debe ser corregida en el espacio que controla el poder político. Lea el artículo completo aquí…

sábado, 11 de septiembre de 2010

La imposible domesticación del pueblo mapuche

El pueblo mapuche no fue vencido por la guerra de exterminio, ni por la dictadura, ni por la democracia progresista que combinó represión con soborno. La huelga de hambre de 32 presos mapuches iniciada hace 60 días se inscribe en esta larga guerra del Estado contra un pueblo.
Raúl Zibechi / LA JORNADA
La guerra que el Estado chileno declaró al pueblo mapuche hace 150 años aún no ha terminado. La república criolla que el 18 de septiembre celebra su bicentenario lanzó en 1861 una guerra de exterminio contra todo un pueblo, que se extendió hasta 1883. La ocupación militar de la Araucania, el territorio al sur del Bio Bio, terminó con 260 años de autonomía mapuche que debió aceptar la corona española por conducto del Parlamento de Quilín, el 6 de enero de 1641, que reconoció la frontera y la independencia de hecho del pueblo mapuche.
Tras la ocupación de la Araucania los mapuches fueron confinados en reducciones, perdieron los 10 millones de hectáreas que controlaban y fueron convertidos en agricultores pobres forzados a cambiar sus costumbres, formas de producción y normas jurídicas. La dictadura del general Pinochet profundizó el despojo. Si en 1960 cada familia mapuche tenía un promedio de 9.2 hectáreas, al terminar la dictadura le correspondían poco más de 5. El broche final lo puso la democracia por medio del avance de las grandes empresas forestales y la construcción de hidroeléctricas: en la actualidad cada familia mapuche cuenta con sólo 3 hectáreas.
En efecto, el conjunto de las tierras mapuches no llega a 500 mil hectáreas, donde viven unos 250 mil comuneros en unas 2 mil reservas que son islotes en un mar de pinos y eucaliptos. Las familias indígenas tienen la mitad de ingresos que las no indígenas; sólo 41 por ciento de las viviendas mapuches tiene alcantarillado y 65 por ciento electricidad. La mortalidad infantil en algunos municipios indígenas supera en 50 por ciento a la media nacional. Cuando pretenden recuperar sus tierras, o sea su dignidad, se les aplica la ley antiterrorista (Ley 18.314, de 1984) sancionada por Pinochet.
La huelga de hambre de 32 presos mapuches iniciada hace 60 días se inscribe en esta larga guerra del Estado contra un pueblo. Exigen que no se les aplique la ley antiterrorista, el fin del doble procesamiento (ya que muchos presos son sometidos a la justicia militar y a la civil), que no se utilicen testigos encapuchados que restringen la defensa y que se ponga fin a la militarización del territorio mapuche.
El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitió un informe, el 18 de mayo de 2007, en el que señala que la definición de terrorismo en la ley chilena podría resultar demasiado amplia y ha permitido que miembros de la comunidad hayan sido acusados de terrorismo por actos de protesta o demanda social. Agrega que la aplicación de esa ley se presta a arbitrariedades y discriminaciones, ya que en Chile se ha aplicado mayoritariamente para la persecución penal de mapuches.
Por otro lado, la ley antiterrorista sólo se aplica al pueblo mapuche. Si las organizaciones mapuches queman un camión de una empresa forestal, son acusados de terrorismo. Sin embargo, cuando trabajadores en huelga queman un autobús, como ha sucedido en reiteradas ocasiones, se les aplica la legislación civil. Para el abogado de derechos humanos Hernán Montealegre, esto se debe a que los propietarios de tierras tienen mucha influencia en los gobiernos (El Mostrador, 3 de septiembre de 2010).
Es la justicia del colonizador, como señala el politólogo mapuche José Marimán. Chile sanciona a los mapuches con leyes que no aplica a otros ciudadanos, dándoles a ellos el trato de seres de segunda categoría o colonizados. A los mapuches se los tortura con total impunidad, incluyendo a niños y ancianos, se los ha acusado con base en montajes falsos, sin que nadie los desagravie cuando se prueba la falsedad de las acusaciones, y algunos son juzgados por tribunales militares y civiles a la vez (doble juicio), por delitos similares a los que cometen chilenos protestando por otras razones, como es tirar piedras o escupitajos a los policías y sus carros de combate (El Quinto Poder, 7 de septiembre de 2010).
La maniobra más reciente es el intento de aplicar el Convenio 169 de la OIT, que establece los derechos colectivos, pero de forma inconsulta y vaciados de contenido, de modo de reconocer formalmente la existencia de pueblos indígenas pero sin incluir los derechos y potestades que les corresponden. El gobierno de Sebastián Piñera, auxiliado por la Concertación, no quiere que la resistencia mapuche empañe los festejos del bicentenario y busca destrabar la huelga de hambre que, luego de semanas de aislamiento mediático, comienza a romper el cerco.
No será posible, pese a la represión y la cooptación, doblegar al pueblo mapuche. Tres razones de fondo lo impiden. La primera es la propia historia y cosmovisión mapuche. En Wallmapu no se desarrolló una sociedad indígena de tipo estatal, como sucedió en los Andes y Mesoamérica, escribe el historiador Pablo Marimán Quemendo. Los colonizadores, al incorporar por la fuerza a una sociedad indígena de tipo horizontal, matriarcal y segmental como la mapuche, abrieron una situación compleja de abordar hasta el día de hoy. Mundos tan diferentes sólo pueden convivir reconociéndose.
A esta honda brecha cultural, económica y política se suma una segunda escisión de carácter colonial: Se nos habla de igualdad, fraternidad y libertad, pero se nos trata como indios vencidos, ciudadanos de segunda clase que se les hace víctimas de políticas racistas, señala Marimán. En tercer lugar, el modelo neoliberal ha empujado a amplios sectores no mapuches a experimentar formas de vida y de exclusión similares a las que sufre ese pueblo. Los ha convertido en sus aliados potenciales, en particular a los jóvenes de las ciudades que sufren el triple cerco de la pobreza, la represión y las políticas sociales discriminadoras.
El pueblo mapuche no fue vencido por la guerra de exterminio, ni por la dictadura, ni por la democracia progresista que combinó represión con soborno. Acosados por el Estado, despreciados por las izquierdas electoreras, vuelven a poner el cuerpo para sensibilizar a los de abajo, mapuches y blancos, para seguir viviendo, para seguir siendo pueblo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Carta a presos políticos mapuche desde un país llamado Chile

Hoy como ayer, el mapuche apretó los dientes, irguió la cerviz, entornó su mirada de indio y dijo ¡basta!
Tito Tricot /Director Centro de Estudios de América Latina y el Caribe-CEALC
Por entre las grietas del tardío invierno asoma urgente la furia de saberlos mapuche de hambre, de cárcel, de frío, perlado el orgullo antiguo por la sempiterna lluvia sureña. Y es esta ira la que me compele a escribirles desde un país llamado Chile que se ubica al norte del País Mapuche. Es un país novel, apenas unos doscientos años, que se empina recién en la adolescencia tratando de entender su propia historia, acaso porque no pidió nacer o lo hizo a regañadientes de algunos y por la porfía de otros. Y fueron esos arañazos de parto los que le obnubilaron el sentido de su propia raíz, del aroma a canelo tierno, del olor a humo que atiza el alma en las noches de luna llena. Entonces, allá por el amanecer de la independencia de este paisito del fin del mundo, alguien aclamó la extraordinaria valentía del mapuche en su lucha contra el conquistador hispano y todos dijeron Amén, para enaltecer su memoria, sus victorias y sus cánticos de libertad que eran los mismos, decían, de la liberación chilena del yugo español.
Así, la elite chilena se reconocía vaporosamente mapuche en el discurso que intentaba construir una nueva identidad, pero lo hacía desde la seguridad de la distancia del pasado. Era la reivindicación del mapuche fosilizado en el tiempo, un indio arqueológico que no perturbara sus tierras y sus minas y sus sueños de blancos impolutos. Pero pronto otros gritaron: indio, salvaje, bárbaro, y el horror transformó los rostros de los nuevos amos del poder que, la verdad, eran los mismos oligarcas de antes. Y la oligarquía no perdona, tortura cuando tiene que torturar y mata cuando tiene que matar, a mineros, obreros, campesinos, estudiantes, indígenas, mujeres o niños. Da lo mismo si se trata de defender sus intereses económicos y políticos, pues todos son dispensables.
Bien lo sabemos acá en Chile cuando un día cualquiera decidieron no dejar germinar la primavera y nos clavaron una dictadura militar en medio del corazón y para siempre. En esos días también nos llamaron terroristas, para desaparecernos, detenernos, exiliarnos y asesinarnos. No hubo primavera ni amores sin sobresaltos en noches eternas, como la noche chilena que se cernió sobre vuestro país hace dos centurias. Vino del norte a lomo de caballo y fuego de fusil para quedarse. Entonces, hoy como ayer, el mapuche apretó los dientes, irguió la cerviz, entornó su mirada de indio y dijo ¡basta!, como el pueblo chileno que luchó contra la dictadura armado de dignidad.
Por eso estas palabras impregnadas de lágrimas, de memoria, de solidaridad, de pasado, de furia, de ternura, de aliento y, por sobre todo, de esperanza que en un futuro no lejano los chilenos entiendan que son más mapuche de lo que creen o quieren y que el País Mapuche posee raíces ancestrales en los bosques del sur donde nació un atardecer desde las entrañas de una estrella azul que quiso ser mujer, pájaro, volcán mucho antes que Chile fuera Chile.

sábado, 7 de agosto de 2010

Los Mapuches no son cubanos

La “prensa seria” de las Américas guarda un escandaloso silencio ante la huelga de hambre que, desde hace más de 15 días, mantienen 31 Mapuches en diversas cárceles de Chile. Allí se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicación de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet .
Atilio Borón / Rebelion y Página12
Quienes criticamos el sesgo ideológico conservador de la autodenominada “prensa libre”, o “independiente”, debemos luchar contra la convicción profundamente arraigada en la población de que los medios informan y se limitan a “dar” la noticia, haciendo a un lado cualquier afán político. La visión que cultivan los poderes mediáticos es que ellos se limitan a “reflejar” la realidad, y que cuando elaboran alguna interpretación de la misma –que inevitablemente es política en la medida en que atañe a una problemática pública- tal cosa queda circunscrita a lo escrito, o dicho, en las columnas editoriales o de opinión, claramente diferenciada de la parte propiamente informativa que supuestamente es “apolítica” y objetiva. En realidad, salvo contadas excepciones, lo que ocurre es exactamente lo contrario: se informa o se desinforma en función de la perspectiva política por la que cada medio ha tomado partido, y ella tiene sólo dos posibles registros: o se está por la conservación o se propone la superación del orden social existente. En asuntos como éste la “imparcialidad” es imposible.
Un ejemplo luminoso de lo que decimos lo proporciona el escandaloso silencio de la “prensa seria” de las Américas ante la huelga de hambre que, desde hace más de 15 días, mantienen 31 Mapuches en diversas cárceles de Chile. Allí se encuentran detenidos como consecuencia de la aplicación de la Ley Antiterrorista aprobada por Pinochet . Producto de esa monstruosa legislación, todavía en vigor luego de 20 años de vida supuestamente democrática, 57 Mapuches han dado con sus huesos en las cárceles de la ejemplar democracia chilena, y alrededor de un centenar ha sido procesado por la justicia de ese país por luchar para recuperar la tierra de sus ancestros.
No sólo eso: el “Estado de derecho” en Chile, tan alabado por analistas y opinólogos al servicio del imperio, hace posible una aberración jurídica que sin embargo no provoca ningún comentario: que los detenidos puedan ser juzgados por la Justicia Civil y también por la Militar, por lo que corren el riesgo de ser condenados en dos diferentes fueros por los mismos delitos que supuestamente habrían cometido. Dos de los detenidos que recientemente se unieron a la huelga de hambre, Carlos Muñoz Huenuman y Eduardo Painemil Peña, hicieron saber mediante el sitio web País Mapuche (http://paismapuche.org/?p=554) que, “con esta medida extrema y justa, extendemos la resistencia llevada a cabo por los presos políticos Mapuche en los distintos penales chilenos, que busca denunciar las injusticias cometidas en contra de nuestro pueblo, las que se ven reflejadas en violentos allanamientos, donde sus víctimas son principalmente ancianos y niños; la utilización indiscriminada y arreglada de testigos protegidos incluyendo menores de edad; el excesivo tiempo de las investigaciones encabezadas por el Ministerio Público que sólo perpetúan la prisión preventiva y en definitiva, rechazar los montajes político-judiciales, sustentados por la aplicación de la Ley antiterrorista, que buscan encarcelar a luchadores sociales Mapuche que hacen frente a la guerra de exterminio que nos declaró el Estado chileno.”
Lo que reclaman los Mapuche, y que es el fundamento último de todas sus movilizaciones, es la devolución de sus tierras ancestrales expropiadas violentamente por los abanderados de la “civilización”. Sus homólogos del otro lado de la Cordillera, en la Argentina, decían que los pueblos originarios de la Patagonia eran salvajes porque desconocían las sacrosantas virtudes de la propiedad privada, y con ese pretexto practicaron su genocidio, dulcificado en la historiografía oficial con el nombre de “Conquista del Desierto”. En Chile esta misma política de exterminio recibió un nombre no menos cínico: la “Pacificación de la Araucanía.” En la Argentina esta tragedia fue documentada y denunciada en la extensa obra del historiador Osvaldo Bayer, y hoy existe una conciencia cada vez más nítida de los alcances e implicaciones de este infame y sangriento despojo. Para recuperar eso que les fue arrebatado luchan hoy los Mapuches chilenos; y también para poner fin a la aplicación de la Ley Antiterrorista a las luchas “del Pueblo Nación Mapuche”, como se consigna en uno de sus documentos; acabar con la militarización de sus comunidades, el doble procesamiento a manos de la Justicia Civil y Militar, la libertad de todos los prisioneros políticos Mapuche, amén de otras demandas más puntuales.
Como puede observarse, la agenda de sus reivindicaciones es frondosa y de carácter estructural, y conspira contra el aceitado rodaje de la acumulación y explotación capitalistas en boga en el Chile actual. Por eso la huelga de los Mapuches no es noticia y debe ser silenciada; ocurre, pero no llega al espacio público y poquísimas personas pueden enterarse de lo acontecido. El principal diario chileno, el archi-golpista y contumaz pinochetista El Mercurio -inmortalizado en la denuncia de los estudiantes en 1967 que se sintetizaba en la frase “Chileno: El Mercurio miente”- miente otra vez y nada dice al respecto.
Al buscar en su archivo “huelga de hambre”, los resultados que arroja se refieren, previsiblemente, a los “disidentes cubanos”, o a un ayuno de algunos dirigentes de clubes de fútbol bolivianos, o a un par de episodios similares en su intrascendencia. Si uno persiste en la búsqueda surge una avalancha de informaciones sobre la huelga de hambre de Zapata y Fariña en Cuba, acompañada de estremecedoras fotografías cuyo impacto no puede ser otro que el de suscitar la incondicional solidaridad del lector o televidente con la víctima. Si se continúa la búsqueda bajo el nombre de “Mapuches” lo que aparece es una referencia a una ocupación de tierras realizada el jueves pasado; la presencia de un sol Mapuche en el nuevo billete de $ 20.000 emitido por el Banco Central de Chile y la detención de un miembro de esa etnia que habría participado en un ataque incendiario en La Araucanía. Los huelguistas y los prisioneros políticos no son noticias, no son reportados; son “desaparecidos mediáticos”, y la opinión pública nada sabe de ellos. Un espeso manto de silencio (cómplice) es arrojado por el más importante diario de Chile, y por las agencias noticiosas que deberían haber comunicado la novedad. Fue gracias a TeleSur que nos enteramos de esta situación, algo que los “medios de confusión de masas” se encargaron de silenciar.
Una búsqueda en La Nación de Buenos Aires sólo sirve para ratificar la misma evidencia y su “desinteresada” solidaridad con Fariña y los disidentes cubanos, sobresaliendo en su empeño el inefable Marito Vargas Llosa quien dando nuevas muestras de su ignominiosa capitulación ideológica exalta a aquéllos como verdaderos “héroes de nuestro tiempo.” Claro, de la huelga de hambre de los 31 Mapuches no dice ni una palabra. Esos no son héroes sino indios cimarrones, que merecen pudrirse en la cárcel y enfrentar un doble juicio civil y militar ¡Imagínense lo que Marito diría si algo semejante ocurriera en Cuba, Venezuela, Bolivia o Ecuador! Se rasgaría las vestiduras, pondría el grito en el cielo, deploraría este ataque al “Estado de derecho”, llamaría a la prensa internacional y a todos los intelectuales financiados por el imperio a informar sobre el asunto, y a los líderes del “mundo libre” a sancionar a los países cuyos infames gobernantes cometen tamaño atropello. Pero para ganar la primera plana de los grandes oligopolios mediáticos que controlan de manera casi absoluta la información a nivel mundial no basta con una huelga de hambre. Hay que hacerla en el sitio apropiado: Cuba, en primer lugar, o en Venezuela, Bolivia o Ecuador. En otro lugar no es noticia. “Libertad de prensa”, que le dicen.