Para los pueblos, gobiernos progresistas y fuerzas de izquierda que la defensa de la soberanía y autodeterminación en Nuestra América es una urgencia que debe tender puentes para la unidad y la acción conjunta ante el claro y cada vez más fuerte avance de la ultraderecha neofascista en el mundo.
Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.
Las masivas protestas proletarias y populares en Bolivia llevan semanas resistiendo el retroceso gradual de las políticas públicas que desde años atrás se vive en esa nación después del Golpe de Estado contra Evo Morales, y más ahora con un claro proceso de reestructuración del neoliberalismo. Al igual que acontece en Chile, donde a poco tiempo de tomar el poder José Antonio Kast, el país es sacudido por la represión y la protesta social de sectores jóvenes que otra vez encabezan la lucha contra el retroceso que significa la llegada al gobierno de un abierto ultraderechista admirador de la dictadura de Augusto Pinochet. Y por si fuera poco, en la región sudamericana la tensión se acumula y se agudizan las contradicciones en Argentina, donde Javier Milei ha dejado muy claro que no solo carece de la capacidad para gobernar, sino que ni siquiera tiene el interés de hacerlo, su misión es saquear la riqueza del pueblo argentino al tiempo en que degrada la vida de las y los trabajadores, jubilados y demás sectores sociales, pues sus ataques a los derechos laborales, a la educación y a los derechos humanos en general, son sistemáticamente implementados desde la lógica del sometimiento abierto y cínico a la alianza yanqui-sionista que le dicta cómo y cuándo golpear a las y los argentinos.





