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sábado, 1 de noviembre de 2025

Sin utopías no cambiaremos el mundo

 Nuestro mundo necesita ser pensado en términos políticos como fundamento para recrearlo desde las bases.

Alberto Acosta / Rebelion

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. 

Karl Marx (Tesis sobre Feuerbach, 1845)


El capitalismo, en tanto civilización dominante, vive una crisis generalizada, multifacética e interrelacionada, a más de sistémica. Nunca afloraron a nivel global tantos problemas simultáneamente, que rebasan lo económico, mostrando efectos en lo político, energético, alimentario, sanitario y, por supuesto, cultural. La ética de la existencia misma está asediada por una codicia desenfrenada y un egoísmo cada vez más brutal. Esos graves problemas no se quedan en lo que consideramos comúnmente como la dimensión social, pues también hay efectos ambientales inocultables. La vida está en riesgo por una multiplicidad de ecocidios y genocidios, como sucede en la Amazonía y Palestina, para mencionar dos casos de brutal actualidad.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Utopía en vena

 No encuentro otro antídoto a la barbarie que el vicio de utopía movido por lo que Paulo Freire llamaba esperanzar. Y que Geraldo Vandré define bien en su canción: “Quien sabe hace ahora, no espera a que suceda”.

Frei Betto / Cubadebate

La primera vez que me topé con el concepto de utopía fue cuando estudié a Durkheim en el curso de Antropología de la Universidad de São Paulo, en la década de 1960, aunque ya había leído, confieso que sin mucho provecho, la Utopía de Tomás Moro, del siglo XVI.
 
Después, con Marx y Engels, esa palabra se amplió en mi horizonte político. Y encontré en Eduardo Galeano su mejor definición: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

sábado, 12 de marzo de 2022

La humanidad en busca de una utopía

 La única respuesta posible y todavía factible a la crisis actual es que los pueblos en todos los rincones del orbe se organicen; con lo cual quiero decir que la solución no está en los políticos sino en la sociedad civil.

Arnoldo Mora Rodríguez / Para Con Nuestra América


La crisis global, que hoy crispa a la humanidad entera, tiene su raíz no en la producción sino en el consumo, pues éste - el consumo - regula a la producción dado que ésta, debido a la inconmensurable explosión de la revolución científico-tecnológica, es casi infinita, debido a que se reinventa incesantemente sin más límites que los que impone la Naturaleza y la capacidad de consumo del propio ser humano. 

sábado, 26 de marzo de 2016

El rescate de la utopía en el contexto actual

Dado el desamparo que se extiende en Brasil y en la humanidad actual es urgente rescatar el sentido liberador de la utopía. De hecho, vivimos en el ojo de una crisis del orden político y del tipo de democracia que tenemos, y aún más: de una crisis de civilización de proporciones planetarias.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Toda crisis ofrece posibilidades de transformación, así como de riesgo de fracaso. En la crisis, el miedo y la esperanza, las expresiones de rabia y de violencia real o simbólica se entremezclan, especialmente en este momento crítico de la sociedad nacional, y en el plano internacional debido a los 40 focos de guerra y al hecho de que ya estamos dentro del calentamiento global.

Necesitamos esperanza. La esperanza se expresa en el lenguaje de las utopías. Estas, por su misma naturaleza, nunca se van a realizar plenamente. Pero nos mantienen caminando. Lo dijo muy bien el escritor irlandés Oscar Wilde: «Un mapa del mundo que no incluya la utopía no es digno de ser mirado, pues ignora el único territorio en el que la humanidad atraca siempre, partiendo de nuevo hacia una tierra aún mejor». Entre nosotros observó acertadamente el poeta Mario Quintana: «Si las cosas son inalcanzables… / no es motivo para no quererlas / Qué tristes los caminos si no fuera por / la mágica presencia de las estrellas».

sábado, 19 de marzo de 2016

La nueva utopística: defender y liberar los territorios

La “nueva utopística” se está construyendo tanto en territorios rurales como urbanos, e implica, por supuesto, un esfuerzo de conciencia, trabajo y solidaridad que no es nuevo, sino que simplemente fue diluido y olvidado en el imaginario de la modernidad.

Víctor M. Toledo / LA JORNADA

Todas las variantes que pregonaban la transformación de las sociedades han quedado hechas añicos, se volvieron “confeti de colores”. La realidad del mundo de hoy, globalizado, interconectado, hiper-tecnológico y alcanzando los máximos históricos de la explotación ecológica y social, ha enviado las principales propuestas del cambio social al depósito de lo inservible. Ni la revolución armada ni la reforma por la vía electoral son ya caminos viables y adecuados para emancipar a las sociedades. Ante la crisis de la modernidad industrial necesitamos de una transformación civilizatoria. Y eso implica la revisión del pensamiento crítico y las acciones emancipadoras y de la adopción de nuevos paradigmas. El viejo dilema entre “reforma o revolución” ha quedado superado y desbordado por la compleja realidad. Los revolucionarios y los reformistas de todo tipo se han vuelto anacrónicos. Estamos ante una singular paradoja: han surgido los revolucionarios decadentes y los reformistas obsoletos, los que aún siguen actuantes y aún más protagonizando numerosas batallas cuyo triunfo es imposible.

sábado, 4 de abril de 2015

Las utopías no han muerto. ¿Quién dijo eso?

Con un espíritu de horizontalidad, de democracia, es importante seguir creyendo en que otro mundo es posible, que no todo se reduce a asegurar el propio empleo, tomar Coca-Cola y olvidarse del vecino.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

"La imaginación al poder"
Mayo Francés, 1968

I

La vida cotidiana, en todo tiempo y lugar, no es fácil. Al contrario: sobran los problemas. Ante esa dureza de la realidad los seres humanos necesitamos de antídotos que la tornen más llevadera. He ahí el principio de las religiones. (“La religión es el opio de los pueblos”, afirmó Marx).
           
Las relaciones sociales, siempre en esta lógica de lo problemático de todo vínculo interhumano, no son fáciles. La historia de las sociedades humanas nos muestra un eterno malestar, al menos hasta ahora, basado en injusticias estructurales, en diferencias de clases antagónicas donde una subyuga a otra, donde siempre hay -incluso en la relaciones dentro de esas clases- jerarquías de dominación. Aquí la posibilidad de buscar paliativos se torna más difícil: aunque también lo intenten, ya no bastan las religiones. Estas diferencias se dirimen en el campo de lo político; son, en definitiva, diferencias de poder, luchas de poder.