Nuestro mundo necesita ser pensado en términos políticos como fundamento para recrearlo desde las bases.
Alberto Acosta / Rebelion
“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.
Karl Marx (Tesis sobre Feuerbach, 1845)
El capitalismo, en tanto civilización dominante, vive una crisis generalizada, multifacética e interrelacionada, a más de sistémica. Nunca afloraron a nivel global tantos problemas simultáneamente, que rebasan lo económico, mostrando efectos en lo político, energético, alimentario, sanitario y, por supuesto, cultural. La ética de la existencia misma está asediada por una codicia desenfrenada y un egoísmo cada vez más brutal. Esos graves problemas no se quedan en lo que consideramos comúnmente como la dimensión social, pues también hay efectos ambientales inocultables. La vida está en riesgo por una multiplicidad de ecocidios y genocidios, como sucede en la Amazonía y Palestina, para mencionar dos casos de brutal actualidad.



